El Caporal. Saga Ranchos Nº 3

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Capítulo 13

Dedico este capítulo a Lidia Hernández por ser su cumpleaños

"Felicidades, eres genial ¡y tú sin enterarte y especial por ser tan intensa en face!"

Gracias por acompañarme en los diferentes grupos.

 

A Carolina no le gusto que el señor Vélez la dejara por fuera de la conversación que sostenía con Cesar en su oficina. Ella pensaba que debía estar ahí presente porque todos los altercados se había llevado por su permanencia en esa rancho.

Ella era el motivo de la discordia. Pensaba la joven molesta.

Así que molesta decidió ir a caminar un rato y desde donde ella se encontraba vio a Julián con su flamante prometida.

_ Idiota!_ murmuro molesta al ver como Ludmila enrocaba su brazo alrededor de su cuello y le besaba, mientras él posaba las manos en la cinturilla de ella y la mantenía en una distancia prudencial.

Siguió caminando y fue en esos momentos que apareció Cesar con una sonrisa en el rostro dejando le ver sus mil promesas.

Ella trago. Ahora tenía que solucionar lo que provocó por hablar a la ligera sin siquiera ponerse a pensar en el pobre Cesar que la miraba como si ella fuera su mayor premio.

Él era un excelente hombre y desde hacía tiempo atrás le había confesado sus intenciones de enamorarla y en futuro tener un hogar.

Pero Julián le había robado el corazón, ese hombre sin proponérselo la llevo a la cumbre del placer enseñándole las maravillas que el amor escondía. Aunque también le estaba enseñando lo doloroso que podía ser. Suspiró triste.

Torció la boca, acción que vio Cesar y él escondió para sus adentros una sonrisa sarcástica.

_¿Qué tiene mi adorada novia?_ enfatizó las palabras con extremada dulzura. Ella pudo sentir que al pronunciarla él estaba buscando la confrontación.

Ella lo miró y dejando salir el aire de sus pulmones y le sonrío.

_Tu sabes que yo..._ se interrumpió cuando vio que Ludmila se enroscó más, como si fuera una serpiente venenosa en el cuello de su hombre. Sus ojos brillaron intensamente. Y en ese instante Carolina le dio unas inmensas ganas de jalonar ese cabello rubio_ tú sabes.... que...

Cesar busco el interés de ella y sonrió.

_Te molestan que esos dos estén juntos _ le preguntó.

_¡No! Lo que pasa….es…_ suspiro para tratar de controlar la furia que se despertó dentro de ella y ahora tomaba mucha más fuerza. Si ese desgraciado no quería nada con ella, entonces porque le hacía el amor cada vez que se encontraban.

Bueno la primera vez fue casual, eso ella lo aceptaba pero la segunda y la tercera…no significaba ella algo para él. Este pensamiento la tenía torturada.

¿Cómo podría ella desquitarse por lo menos un poco de él? Levanto los ojos y miro el rostro de Cesar.

Cesar era moreno, muy alto, un metro ochenta mucho más alto que ella. Sonrió. Tenía unos ojos negros que parecían carbones encendidos. Sus cabellos cortos y bien peinados que hacían juego con la barba de candado cerrado que enmarcaban una sensual y muy sexy boca. Él era un hombre exquisito, codiciable.

_¿Qué es lo que pasa? _ le pregunto Cesar a Carolina al ver que lo miraba concentrada y se había callado de repente _¿Te pasa algo, mi amor?_ este levanto la voz al ver que la parejita se les acercaba.

_No. Lo que pasa es que simplemente hasta ahora no te había visto_ sonrió nerviosa_ y eres realmente....

Para un Julián que se acercaba muerto de los celos y verla sonreír con tanta coquetería, fue como si uno de sus broncos le diera una patada en el hígado y sin disimular simplemente dejo claro su pensamiento. Sería el muy poco hombre para dejarse bajar a su mujer delante de él. Pensaba el macho alfa dentro de él. En esos momentos no le importó nada. Solo pensaba en recuperar a su mujer. ¡Que todo lo demás se fuera al carajo!

_ ¡No lo habías visto, entonces eres una ciega!_ dijo él brusquedad. Sus ojos verdes se tornaron negros por los sentimientos que estaba experimentando. Julián comprendió que esa mujer le interesaba mucho más que las tierras de su rancho o el mismo campo que era su mayor pasión. Carolina Echeverri era suya, su mujer y era lo único que él quería.

Carolina que no lo vio venir y que además interrumpía su conversación la ensalzó la ira que combinada con los celos le reventaba todo su autocontrol. Ella giro su cabeza y lo miro y lo fulmino con los ojos. Ambos se taladraron sin misericordia.

Ella resoplo furiosa. Algunos hombres que estaban alrededor se detuvieron pero mantuvieron la distancia. Muchos le temían al apacible jefe cuando se salía de las casillas. Se convertía en una verdadera bestia cuando él se sentía amenazado. Y ese era uno de esos pocos y extraños momentos.

_Señor Agudelo tenga la gentileza de mantenerse por lo menos a un metro de distancia de mi_ le dijo con altanería. No quería que él se diera cuenta de lo mucho que a ella le importaba.

Cesar se percató de la furia de Julián y estaba decidido sacarlo de la vida de Carolina como le fuera posible, así que metió el dedo hasta lo más profundo en la herida abierta.



Miky

Editado: 29.11.2018

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