El chico de arriba

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Capítulo 4: ¿Amenaza?

Si los días fueran personas, definitivamente lunes sería el más odiado de todos. Casi todo el mundo odiaba los lunes, especialmente yo odiaba los lunes, y más aún cuando tenía que ir a clases y hacía un calor infernal en la ciudad. Y para empeorar; cuando es el primer día de clases. O sea hoy.

Estaba en el carro de Amber para ir al instituto, ella manejaba mientras yo me quejaba de lo horrible que era volver a clases, y de nuestro horario. Sólo compartíamos un par de clases este semestre.

Cuando llegamos al instituto, Amber estacionó cerca a la puerta de entrada y bajó del auto, le seguí el paso llevando conmigo mi bolso.

—¿Nos vemos luego? —preguntó ella sacándose sus lentes de sol y guardándolo en su bolso—. Tengo que correr a mi clase de Matemáticas, ese profesor me odia.

—Sí, me mandas un mensaje —respondí mientras ella corría hacia la puerta del instituto y la abría para luego seguir corriendo por el pasillo. Seguí su camino pero sin correr, aún tenía que ir a mi casillero y guardar algunos libros que traje.

Luego de guardar algunas cosas en mi casillero, me dirigí a mi salón de clases de Literatura, no era mi curso favorito pero tampoco lo odiaba, dependiendo de qué nos tocara leer. Me senté al fondo del salón y esperé a que el profesor llegara, el salón estaba algo vacío por lo que saqué mi celular y comencé a jugar con él.

—Ruby —dijo una voz a mi lado. Levanté la mirada para encontrarme con los ojos verdes de Kylan, el hermano de Kem.

—Hola —sonreí y guardé mi celular—. ¿Estás en esta clase?

Kylan asintió.

—Bien —sonreí—. Siéntate a mi lado.

Kylan se sintió a mi lado derecho. Quería darle una oportunidad al hermano de Kem, esperando que no sea un idiota como él.

—¿Y qué tal? —preguntó sonriendo.

—Uh, bien. Aburrida de que sea lunes, y encima primer día.

Kylan hizo una mueca.

—Sí. Mi mamá me trajo al instituto, no quería que lo hiciera Kem, aunque él tampoco quería, prefería dormir.

Sonreí.

—Yo también hubiera preferido eso.

Kylan se quedó en silencio y la conversación murió. No sabía qué más agregar, nunca había sido bueno en rellenar los silencios incómodos.

—¿Kem es buen hermano? —pregunté. No sabía por qué había preguntado eso pero estaba curiosa.

—Sí, a veces es un idiota pero es el mejor hermano del mundo —respondió sonriendo.

Asentí satisfecha.

Luego de eso el profesor de literatura entró y comenzó la clase. Nos pidió a todos que dijéramos nuestro nombre y lo que habíamos hecho en las vacaciones, la típica cosa que piden el primer día. Me quise arrancar los ojos por eso, pero la hora se pasó rápido porque el profesor empezó a contar cómo pasó sus vacaciones.

A la hora de salida me encontré con Amber en el estacionamiento, al lado de su auto, sonriendo como tonta.

—¿Adivina con quién llevo Filosofía? —preguntó mientras abría la puerta de su auto. Alcé una ceja en señal de pregunta—. ¡Con el hermano de Kem! Se llama Kylan y es guapísimo, tiene nuestra edad y es súper gracioso.

La miré divertida.

—Yo también llevo con él un curso, Literatura.

Amber asintió.

—No sé por qué no fue a mi fiesta —dijo con aire pensativo—. Yo invité a Kem y sus hermanos, supongo que sólo se animó a ir él.

Me encogí de hombros.

—Pues sí —dije sin preocupación. Ya habría una próxima vez para hacer una fiesta e invitar a todos—. Tu cumpleaños se acerca, ¿qué piensas hacer?

Amber sonrió, encendió el auto pero vio algo frente a ella que hizo que apagara el motor.

—¿Qué..? —comencé a preguntar pero no me dejó terminar. Salió del auto sin responderme.

Fruncí el entrecejo al verla caminar por el estacionamiento hasta un chico que parecía ser Kylan, le dijo algunas cosas y luego los dos vinieron caminando hacía aquí. Amber subió al auto y abrió la puerta de atrás.

—Kylan vendrá con nosotras —dijo ella sonriendo.

Saludé a Kylan cuando estuvo sentado atrás.

—Eh, nos volvemos a ver —murmuré.

Kylan sonrió de lado.

—Hola, Ruby.

Amber ahora sí encendió el motor de su auto y salió del estacionamiento.

—Kylan, ¿por qué no fuiste a mi fiesta? —preguntó Amber sin despegar la mirada del frente.

Volteé para ver a Kylan, esperando su respuesta.

—Mi hermano no me dijo nada, sólo dijo que iría donde la vecina de arriba.

Fruncí el ceño.

—¿Eso te dijo?

Kylan asintió.

—Ese pedazo de imbécil, cara de culo —murmuré entre dientes—. Ugh, lo odio —Al ver las cejas alzadas de Kylan, sonreí con las mejillas rojas—. Lo siento.



MarieJenn

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En el texto hay: vecinos, amoradolescente, trianguloamoroso

Editado: 13.02.2019

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