El chico de arriba

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Capítulo 8: Desastre - parte I

En ese momento lo perdí. Cuando sus labios tocaron mi cuello no pude controlarlo. Una fuerte carcajada salió de mi boca, deteniendo a Kem, y haciendo que mi cuerpo vibrara por la intensidad. Aun podía sentir su respiración sobre mí por lo que mi risa continuó. Lo empujé lejos para poder detenerme. Mi punto débil era entre mi cuello y mi clavícula por lo que cuando Kem besó esa zona, no pude detenerme de reír.

Kem frunció el ceño al verme reír a carcajadas.

—No entiendo qué es tan gracioso, bizcochito —murmuró. Su rostro confuso por mi reacción.

Al principio, cuando Kem se acercó a mí, mi pulso se había acelerado, al igual que mi respiración. Mi corazón latió rápidamente, pero cuando su aliento chocó contra mi cuello, y luego presionó en él, todo el nerviosismo que sentí desapareció para ser reemplazado por risas, el cosquilleo era demasiado intenso como para detener mis carcajadas.

—Me dio cosquillas —respondí sonriendo. Aun afectada por ello llevé mi mano ahí y sobé, donde los labios de Kem estuvieron. Todavía podía sentir sus labios ahí. Me estremecí.

—Mis disculpas, bizcochito. Sólo quería que disfrutaras —dijo levantando las manos aparentando inocencia—. No que te rieras.

Me abracé a mí misma rodeando mi cuerpo con los brazos y me alejé un más de él. Caminé hasta el balcón y me senté en el sillón. Kem imitó mi acción, sentándose en el suelo a mis pies. Nos quedamos varios segundos en silencio. Estaba tranquilamente mirando el cielo despejado, las estrellas brillaban al igual que la luna. Kem habló, interrumpiendo el momento de tranquilidad que se había formado.

—Bizcochito, lo que viste hoy en la cafetería... con Ada, sólo somos amigos.

Fruncí el ceño, mirándolo con confusión. Se acomodó en el suelo quedando frente a mí y no al lado.

—Sólo somos amigos, Ada y yo... —repitió.

Elevé una ceja.

—¿Y por qué me lo aclaras? —pregunté confundida. Kem hizo una mueca pero no dijo nada, se quedó unos segundos callado mirándome a los ojos, buscando algo, pero al quedarme callada esperando su respuesta, Kem negó con la cabeza.

—Por nada, bizcochito —Se levantó y presionó un beso sobre mi cabeza antes de que yo pudiera reaccionar—. Nos vemos mañana.

Trepó por las escaleras hacia su piso y subió con agilidad y rapidez. Me quedé un momento callada repasando la conversación con Kem. Sinceramente no lo entendía. Me metí a la cama y me dormí sin pensar mucho sobre la actitud de mi vecino.

Al día siguiente me desperté temprano para ir al instituto. Al bajar al estacionamiento Amber y Kylan ya me esperaban en el auto de ella. Me subí adelante, sentándome al lado de Amber. Nos dirigimos al instituto en un ambiente relajado. Ni Kylan ni yo mencionamos que anoche su familia y él bajaron a mi departamento a cenar. Eso le contaría a Amber más adelante, no quería hacerlo frente a él porque necesitaba darle detalles, detalles que no podía contar frente a Kylan. Amber nos recordó su fiesta de cumpleaños y nos entregó unas tarjetas especializadas para asistir. No estaba sorprendida por ello, Amber amaba todo lo que era fino y estaba secretamente feliz de que sea así, sus gustos eran caros y siempre me incluía en todo, como la mejor amiga que era.

Amber había alquilado una discoteca entera para su cumpleaños número dieciocho. Había convencido a sus padres para ello, y su hermana Ada estaba incluida en ello, la condición era que los amigos de Ada y Amber estuvieran ahí. La discoteca la cual habían alquilado para este fin de semana, era grande pero ni Amber ni Ada querían llenarla, sólo habían enviado invitaciones a sus más allegados. Los padres de ellas eran liberales por lo que aceptaron tener alcohol en el lugar. Todo estaba casi listo para eso día, Amber estaba ansiosa de que llegara el sábado. Incluso ya tenía su vestido listo y todo lo que ese día se pondría.

Al llegar al instituto todos corrimos a nuestras clases. A mí me tocaba en el segundo piso por lo que corrí por las escaleras, subiendo sin importarme la cantidad de gente que había. Entré a mi clase de Química justo a tiempo.

Al terminar el día en el instituto, busqué a Amber en el estacionamiento, la vi sentada dentro con su celular en la mano. Golpeé su ventana para asustarla. Saltó en su asiento haciendo que su codo chocara contra la bocina del auto asustando a unos estudiantes frente a su auto estacionado. Me reí abriendo la puerta del copiloto.

—Lo siento, no pude evitarlo —sonreí hacia ella. Amber me fulminaba con la mirada.

—Qué graciosa —murmuró encendiendo el auto.

—Espera, ¿no vamos a esperar a Kylan? —pregunté deteniéndola.

—No, me acaba de enviar un mensaje diciendo que su hermano lo recogería —respondió encogiéndose de hombros—. Parece que tendrá tiempo de hermanos.

Me abroché el cinturón de seguridad con una mueca en el rostro. Pensar que Kylan y Kem eran hermanos era muy extraño. Parecían ser como la luna y el, tan opuestos y a la misma vez tan deslumbrantes.



MarieJenn

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En el texto hay: vecinos, amoradolescente, trianguloamoroso

Editado: 13.02.2019

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