El chico de arriba

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Capítulo 20: Más de él

Kem me miraba con confusión. Se acercó levantando una mano y poniéndola sobre mi mejilla con delicadeza pero me alejé sosteniendo la toalla firmemente alrededor de mi cuerpo y lo enfrenté, sintiendo la adrenalina correr por mi cuerpo.

—No quieres una relación —dije señalándolo y presionando mi dedo sobre su duro pecho—. Estás jugando conmigo. Ni siquiera somos novios por lo que no tengo nada que reprocharte pero sí esto: no creas que voy a seguir siendo un juguete para ti. Se acabó lo que pasaba entre nosotros. No voy a estar con alguien que no sabe lo que quiere, porque yo sí sé muy bien lo que quiero, pero al parecer tú no. Y no voy a esperarte con los brazos cruzados a que te decidas si quieres estar conmigo o no.

Respiré hondo tratando de calmarme luego de haberle puesto los puntos. Hoy con lo del accidente de Henry por salvar a Amber, me había dado cuenta lo mucho que él la quería, y que ella por fin había aceptado sus sentimientos hacia él. Kem lo había hecho, pero, ¿era eso suficiente? Leo veía actuar diferente cuando estábamos todos juntos y no me gustaba eso.

Yo no quería estar como lo estaba con Kem. En una situación donde no éramos nada pero hacíamos de todo, como ahora era las parejas; sin formalizar. Sin ser novios. Algo como amigos con derechos. Eso no quería, porque no me gustaba ser el juguete de alguien.

—Mierda, no bizcochito —dijo él acercándose de nuevo a mí—. Sólo tengo ojos para ti. Desde que te conocí —sonrió con nostalgia—, cuando me tiraste agua en mi propio departamento, me atrapaste, y ahora no puedo dejarte ir. No dudes ni por un segundo que no quiero estar contigo.

Sus manos firmes tocaban mi rostro y con la mirada fija en mis ojos él dijo lo que tanto yo esperaba escuchar. Intenté detenerlo para hablar yo pero sus siguientes palabras me dejaron paralizada.

—Ahora, sé mi novia, bizcochito.

Me quedé muda por la pregunta que había hecho. Mi corazón latía rápidamente en mi pecho. Intenté controlar mis emociones pero no podía, no cuando Kem estaba tan cerca de mí y me miraba con tal intensidad en sus ojos verdes. Creí ver un atisbo de inseguridad en su mirada pero me dije que sólo eran imaginaciones mías.

—Kem...

—¿Es lo que querías, verdad bizcochito? —preguntó él presionándome—. Porque yo también lo quiero, malditamente quiero estar contigo.

Sentí mis mejillas arder.

—¿No haces esto por lo que te grité hace un rato, verdad? —Alcé una ceja expectante—. Porque no quiero obligarte a nada.

Kem sonrió irónico.

—No me obligarías a nada que no quiero, bizcochito. Quiero esto —aseguró acercándose a mí para presionar un beso sobre mis labios, con tanta suavidad que fue más un roce que un beso—, quiero tanto esto entre nosotros, y sé que tú también. Acepta ser mi novia.

Asentí sonriendo tontamente, pero antes de que sus labios tocaran los míos, lo detuve.

—Con una condición —hablé poniendo un dedo en sus labios para detenerlo—. Seré tu novia con una condición.

Kem sonrió contra mi dedo.

—Lo que sea.

Alcé una ceja.

—Quiero saber más de ti Ni siquiera sé en qué trabajas, sólo se tu nombre y edad. Y lo otro —dije levantando otro dedo—, quiero que te alejes de Ada.

Kem frunció el ceño.

—No creas que no me he dado cuenta la forma en cómo te mira siempre. Te sigue con la mirada a todos lados y a ti parece que te encanta esa atención —me crucé de brazos mirándolo con reproche—. ¿Te gusta ella, Kem?

Kem me miraba con una expresión de incredulidad en el rostro. Negó con la cabeza y suspiró mirando al techo. Bajó la mirada a la mía y se acercó de nuevo poniendo su frente contra la mía.

—No me importa si le gusto o no, bizcochito. Para mí, tú eres la única. Y te lo voy a demostrar. Yo sólo la veo como una amiga, pero si tú quieres que me aleje de ella, lo haré, bizcochito. Lo haré.

Sonreí satisfecha. Me alejé en dirección al baño y lo dejé parado al lado de mi cama. Rápidamente me puse el short y la camiseta ancha que había escogido como pijama, y con la ayuda de mi secadora, me sequé el cabello para poder dormir sin enfermarme. Además odiaba dormir con el cabello mojado. Al salir del baño, vi a Kem jugando con Kiwi en mi cama. Al verme con mi pijama, Kem sonrió y dejó que Kiwi se trepara por su cuello, cayendo en mi cama de espaldas. Sonreí al verlos jugar así.



MarieJenn

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En el texto hay: vecinos, amoradolescente, trianguloamoroso

Editado: 13.02.2019

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