El chico de arriba

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Capítulo 36: Traición

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El día lunes desperté con una sonrisa feliz en el rostro. No literalmente pero lo primero que hice al abrir los ojos fue sonreír. Hoy al finalizar mi trabajo en la cafetería serían las prácticas de la banda en casa de Ben. Estaba feliz porque el día sábado me la pasé espectacular. Nunca había sentido tanta emoción de haber hecho algo. Cantar me está dando la alegría que perdí. Amaba no sólo pararme en un escenario, sino también el sentimiento de hacerlo, la adrenalina correrme el cuerpo, la vibración de todos al cantar junto a mí, y por supuesto la música llenar mi ser.

Debbie y los chicos estaban felices de saber que iba a participar en su banda. Los ensayos eran inter-diarios luego de la jornada en la cafetería. Acordamos que Allan nos recogería a Debbie y a mí con su auto en la cafetería, para luego llevarnos a la casa de Ben. Era un trato justo desde que no tenía transporte, y Debbie menos. Y luego me llevaría a mi casa.

Aun no sabía qué les diría a mis padres pero algo se me ocurrirá. No podía depender de ellos para siempre. El próximo año estaré yéndome a la universidad y sólo me quedaban meses viviendo con mis padres.

Luego de clases, corrí hacia la cafetería Sweetness. Al entrar a la cocina con mi uniforme puesto, vi a Debbie esperando por los paltos para su mesa.

—Hola, señorita cantante —dijo canturreando.

—Hola, Debs. —Sonreí entusiasmada—. ¿Qué tal tu día?

Ella rodó los ojos. Hacía cinco minutos habíamos estado conversando por mensajes de texto lo mucho que apestaba nuestra mañana. Ella trabajando aquí aburrida en la cafetería, y yo en clases muriéndome de aburrimiento. Ya ni siquiera hablaba con nadie. Mis amigos tenían su grupo al cual yo ni me acercaba. Ellos parecían darme su espacio y no los culpaba luego de haber hecho semejante locura el sábado cantando en el karaoke frente a todos. Al parecer Amber estaba más interesada en Henry y en Kylan que en mí. Porque cuando nos cruzamos hoy en la cafetería, ni siquiera dijo nada, pasó por mi lado como si yo fuera una extraña más.

Sí, yo fui la que se alejó de ellos, pero, ¿ni un hola pudo decir? Me quedé con la palabra en la boca, ni siquiera escuchó mi saludo, por lo que me di media vuelta y decidí no comer en la cafetería. No tuve ánimos de estar ahí un minuto más.

—Yo creo que tu amiga Amber está dolida, ¿sabes? —dijo Debbie sacándome de mis pensamientos—. Le duele el que no le estés hablando.

Hice una mueca.

—No sé, dese lo de... su hermana, todo es más complicado.

Debbie se encogió de hombros.

—Pues habla con ella, lo mejor será que hables con ella y pongas los asuntos claros. Son amigas, no van a tirar a la borda años de amistad por la cagada de su hermana y tu ex novio, ¿verdad?

Asentí, porque Debbie tenía razón. Además, no quería estar en malos términos con Amber.

Luego de una tarde ajetreada con tantas mesas llenas, me tomé un descanso esperando a que Debbie terminara. Yo ya lo había hecho, solo faltaba ella. Allan me había enviado un mensaje avisándonos que ya estaba fuera. Cuando Debbie terminó, los tres partimos a la casa de Ben, a media hora de distancia de la cafetería.

Al llegar, todos nos esperaban ahí. Apagué mi celular con miedo a que mis padres llamasen, y me concentré en ensayar y tocar con la banda mientras Debbie nos observaba y con su celular grababa algunos vídeos de nosotros tocando. El día sábado no fue un completo desastre como yo creí al principio de la noche. Estuve bien y perfecta en la actuación, como dijeron los chicos, pero no siempre podía salir así, tenía que ensayar con ellos para que todo saliera correctamente.

No me di cuenta que la hora se pasó rápidamente hasta que decidimos hacer un pare y yo prendí mi celular. Vi varias llamadas perdidas de mi mamá. Al instante me entró el miedo. Iba a morir llegando a casa.

Me despedí de todos apresuradamente y tomé a Allan del cuello para que me llevara a casa como lo había prometido.

En el camino apagué mi celular de nuevo. Un plan en mi cabeza se estaba formando para cuando Allan llegó al edificio donde vivía, me despedí brevemente de él y corrí para entrar al edificio. Con rapidez subí las escaleras sintiendo temor. Eran las 11:38pm según mi reloj de muñeca y si mis padres estaban despiertos hasta ahora iba a morir.

Escuché pasos detrás de mí pero no hice caso.

Abrí la puerta del departamento con mi llave. La luz de la sala estaba con la luz prendida y me sorprendí de ver adentro en la sala de mi casa a Kem, junto a Kylan y mis padres conversando. Amber también estaba, al lado de mamá. Al escucharme llegar, absolutamente todos voltearon a verme. La puerta del departamento se abrió más, por el rabillo del ojo vi a Allan pararse a mi lado protectoramente. Su pinta de rockero hizo que mis padres se horrorizaran. La mirada de Kem y Kylan competía con la de mis padres, ellos parecían no sólo horrorizados, sino también confundidos. Mamá miró a Allan de pies a cabeza sin disimulo alguno, luego me miró con molestia. Se levantó del sillón y todos la siguieron. Se acercó a mí y por la mirada que tenía, supe que de hoy no pasaba.



MarieJenn

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En el texto hay: vecinos, amoradolescente, trianguloamoroso

Editado: 13.02.2019

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