El chico del salón de enfrente

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Capítulo 4: Tierra, trágame, porfavor

Acá estoy yo, intentando dormir un poco más y fallando en el intento. Son las cinco de la mañana. Sí, las jodidas cinco de la mañana. Y el jodido pájaro del jodido árbol que queda al lado de mi jodida habitación no para de jodidamente cantar. Todo parece estar esclareciendo, y puedo notar algunos rayos del sol filtrarse a través de las persianas.

¿«Jodidamente»? ¿Esa palabra existe? ¡Ah, qué va! ¡Le diré a la RAE que la agreguen al diccionario en caso de que no esté, porque realmente no estoy de ánimo para buscar un sinónimo existente que explique cómo me siento!

Mi mente trabaja y trabaja con respecto a qué pasará hoy. El idiota (pero sexy) de Dellan quiere hacerme una apuesta (que obviamente rechazaré, claro). 

¡¿Por qué le hablé?! De haberme quedado tímida, no hubiera pasado todo esto...

¡Y yo estaría «jodidamente» durmiendo!

Pero tenía una apuesta que debía cumplir. Una apuesta que indirectamente yo misma me había puesto. Es un chico bonito... ¡Ah, me da rabia sentir que esa palabra no le hace justicia! No es simplemente bonito... ¡Se parece a mi modelo preferido, que está en las tapas de mis libros preferidos, haciendo de mi personaje preferido! Pero Dellan... Él es otra historia. Él no es mi persona preferida. El chico no debería significarme nada, ni causarme ningún tipo de nervios, no debería afectar mi vida cotidiana.

Pero parece que no es así.

Anoche mamá llegó del trabajo algo cansada. Le intenté sacar charla pero ella contestó que no tenía fuerzas, que después hablaríamos... Se fue a dormir de inmediato. Me encargué de prepararme algo para cenar y después de hacer fuerza para no conectarme al Facebook y ver qué dejó Dellan, también me fui a acostar, sintiéndome como si mi cuerpo fuera de plomo.

Y casi no puedo pegar un ojo. Qué ironía. Mi cansancio parece no ser demasiado como para finalmente dormirme.

Me acomodo, rodando sobre mí misma, intentando buscar otra posición. Bostezo con la esperanza de quedarme dormida...

—¡Ay, Britt! ¿Qué te pasó a la noche? —me pregunta Mikaela, con una sonrisa para nada inocente— ¿No dormiste bien? ¿Acaso Dellan

—¡Ay, Britt! ¿Qué te pasó a la noche? —me pregunta Mikaela, con una sonrisa para nada inocente— ¿No dormiste bien? ¿Acaso Dellan...? ¡Oh, mantuvieron una charla llena de tensión sexual por Facebook! ¡A que sí!

Abro mis ojos como platos y mi garganta se seca. —¡Pero escúchate hablar, Mika! ¡No pude dormir de los nervios! ¿en serio? ¿Tensión sexual? ¿Con Dellan? —muevo mi cabeza para ambos lados. —Solo a ti se te ocurren cosas así...

—¿Tensión sexual? —escucho una voz grave detrás de mí.

Oh, no.

Mierda.

¡Es que el mundo me ha cagado encima hoy!

—Qué aspecto horrible tienes, chica Opal —dice Dellan, posicionándose en frente de mí. Mikaela no se detiene al devorarlo con la mirada y darle sonrisitas coquetas. Yo me sonrojo, pero... ¿tan horrible estoy? Sé que no descansar puede hacer estragos en la gente, y sé que hoy particularmente seguro no me libré de mis ojeras... Bien. Al menos, tal vez, desista de la apuesta que él planeaba hacerme al verme de ese modo.

—Lo mismo tú —le digo al chico de ojos marrones, obviamente mintiéndole: se ve perfectamente bien con esa polo negra y esos jeans desgastados—. ¿Te peleaste con tu cama anoche? ¿O con tu almohada? —Sonrío con suficiencia, pero por dentro quiero salir corriendo y esconderme.

Él parece vacilar, solo por un segundo, seguro no se esperaba una respuesta semejante. A pesar de eso, mi victoria no llegará hoy, ya que él pone su mejor sonrisa y se me acerca un paso más.

Retrocedo de forma perceptible.

—Estaba pensando cuál sería tu respuesta a mi apuesta. Por cierto, ayer te desconectaste —me reprocha.

—Tengo una vida fuera de Internet —contesto tomando la mano de Mikaela y llevándomela hacia otro lado.

—¿Apuesta? ¿Chat? ¿Dellan y tú? —pregunta demasiado alto, seguramente Dellan puede escucharla desde varios metros atrás.



Brisa Novas Passo

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En el texto hay: amorjuvenil, adolescentes

Editado: 16.02.2018

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