El Color Perfecto

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Capítulo 16. A ritmo de champeta


Cuatro días después, Sebastián fue dado de alta, su recuperación ha sido mejor de lo esperado. Los médicos recomendaron reposo, así que ahora se le debe cuidar mucho.

Paulina no salió de la clínica ni un segundo. Karen le había llevado lo necesario para que estuviera allí todo el tiempo. Carlos Alberto estuvo pendiente todos los días de la recuperación de Sebastián, cada llamada suya animaba a Paulina. El quería estar con ella, pero tenía una agenda que cumplir. La habitación está llena de flores, él se encargó de que asi fuera. Paulina lo sentía cerca.

Firmar documentos y más documentos para la alta médica, la tiene entretenida. Unas manos en su cintura hacen que se sobresalte. Al girar la encantadora sonrisa de Carlos Alberto está frente a ella. Se abrazan y parece que el mundo a su alrededor no existiera.

- ¡Estas aquí! ¿Cuándo llegaste?

- Hace poco, vine directo desde el aeropuerto. Solo pensaba en poder estar contigo.

- Te extrañé. - un dulce beso en los labios para continuar con su abrazo.

Desde el otro lado de la habitación Luka observa la escena. En silencio espera a que la pareja haga un espacio para poder despedirse. Es más que claro, que lo que sienten es fuerte. No ve posibilidad alguna de tener a Paulina, por lo menos no por ahora, "si solo hubiera vuelto unos días antes", piensa.

Paulina se percata de la mirada de Luka, cuando termina de diligenciar los documentos, camina con Carlos Alberto en dirección a la habitación de su hijo, de camino se detiene para hablar con Luka.

- Luka, él es Carlos Alberto, de quien te hablé. Amor, el es un amigo de hace muchos años, ha estado conmigo desde que esto comenzó.

Ambos se sonríen y se estrechan las manos con firmeza. Luka se despide dando un abrazo a Paulina. Carlos Alberto los observa y se siente afortunado de saber que ella es su novia, ella está con él y no con otro.

En la habitación Heriberto y Sebastián hacen bromas y ríen de cosas de fútbol, al ver a su madre celebra.

- Hola - Dice Sebastián dirigiéndose a Carlos Alberto - ¿Ya nos vamos a la casa mami?

- Hola jovencito, te ves muy bien

- Si, mi amor. En este momento podemos irnos. - intenta recoger la maleta y tanto Heriberto como Carlos Alberto hacen lo mismo. Heriberto se queda con la maleta y Carlos Alberto pone su mano en la espalda de Paulina - solo debemos esperar la silla de ruedas.

- Yo me siento bien, puedo caminar, si quieres te muestro mami.

- No amor, ya sabes lo que dijo el doctor. - le da un beso en la frente y lo despeina. - ahora toca consentirte mucho.

- Mami, ¿dónde está Luka? ¿Él también va con nosotros?

- No hijo, el tiene cosas que hacer. Pero te va a visitar pronto.

Llega el hombre con la silla de ruedas y el joven se sienta en ella. Heriberto va delante y Paulina con su acompañante siguiendo a su hijo. Afuera está el carro de Carlos Alberto parqueado, él se apresura a abrirlo, con cuidado sube Sebastián y detrás de él Paulina. La maleta la deja en el baúl y se despiden de Heriberto.

Al llegar a la casa los esperan sus abuelos y los tíos Karina y Rodolfo que llegaron de Sincelejo hace unos días para acompañar a Paulina. La cara de desagrado de doña Cecilia, la madre de Paulina no se hace esperar, mientras que don Julio es muy amable y cortés con Carlos Alberto, de inmediato lo invita a tomar un cerveza.

- Papi... Carlos Alberto no...

- Encantado de acompañarlo. - sonríe y salen a conversar en compañía de dos Club Colombia.- Hace mucho calor.

Después de los saludos de rigor, Rodolfo carga a su hermanita y la hace gritar, igual que cuando era niña. Cecilia, le pregunta a su hija por Luka y hace mala cara mirando a Carlos Alberto.

- Mami, mamita, no me hagas esto, yo estoy feliz por Sebas. Tengo a mis dos hijos aquí, ustedes están aquí, me siento realmente feliz. Dejemos las preguntas y malas caras para después.

Cecilia tiene 67 años, su piel se ve firme y con su cabello muy bien arreglado, como siempre, parece que tuviera diez años menos. Julio con tres años más que ella aún conserva un aire juvenil, debe ser por su sonrisa permanente o porque siempre le saca chiste a todo. Ellos se han encargado de cuidar a Verónica estos días y de acompañar a Paulina, lo más posible, en la clínica.

Karina, con el rostro idéntico al de Paulina, con unos años menos, es la consentida de todos los hermanos. Soltera y con un excelente trabajo con el Gobierno Nacional, está sólo por unos días en la ciudad, justo pasada la Navidad debe regresar a atender algunos deberes laborales. Se ve encantada con Carlos Alberto y anima a Paulina a tomarse en serio esa relación.

Paulina ve como su hermano se une a la pareja que toma cervezas en el balcón y suspira. En compañía de su madre acomodan a Sebastián en su cama y conversan con ambos niños de la cosas que puede y no pueden hacer en los siguientes días.

En la cocina madre e hijas sostiene una amena charla hasta que el nombre del acompañante de Paulina sale a flote.

- Mami, hace más de ocho años que no tengo una pareja. Quiero darme una oportunidad con él. También tengo mis dudas y estoy siendo precavida, aún no le he dicho a los niños nada a cerca de él. Lo conocen como mi amigo. Esperemos a ver qué pasa.



escano1717

Editado: 13.12.2018

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