El Color Perfecto

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Capítulo 33. Que sexi!!!

Ver a esa mujer delgada de piel trigueña y lacios cabellos castaños despedirse de ella le deja otra sensación de vacío que no puede ignorar, parece que la vida se encarga de quitarle cosas que son buenas para ella. El señor Pablo con su alegre sonrisa, la abraza con el mismo calor que su esposa, ver ese apartamento vacío la hace suspirar, da media vuelta y entra a su acogedora sala.

 

Sebastián y Verónica están haciendo tareas. Le toca recurrir a vídeos de YouTube para comprender unos problemas matemáticos, hoy no tubo tiempo de pedirle a Yair, el profe de matemáticas que le explicara cómo se hacían esos específicamente. Sebas dice que no le gustan las matemáticas y, aunque ella tiene facilidad con los números, hace mucho que vio ese tema, así que estudia para poder explicarle.

 

Por su parte Vero, se le dificulta el inglés, lo que no es problema para ella, aunque no lo habla fluido, comprende bastante y sabe lo que una niña de séptimo grado debe saber. Pasan la tarde haciendo tareas y conversando de todo y de nada.

 

Los chicos están felices de tener a su mamá de vuelta. Hace días no la veían tan relajada y conversadora, Cecilia los observa tranquila, ve como las aguas vuelven a su cause. El día anterior le comunicó a su hija su intención de regresar a su casa, cosa que descolocó a Paulina que se sintió abandonada.

 

- Mamita no te vayas, te necesito mucho aquí.

 

- Lo se Pau, pero tu papá no puede estar solo tanto tiempo, sabes que Salma va a acompañarlo un rato todos los días, pero eso no es suficiente, quiere estar tomando cerveza y sabe como se pone después.

 

Paulina lo sabía perfectamente, Julio tenía crisis de ansiedad al día siguiente de consumir licor y eso era terrible para él y para los que lo acompañan en su momento. Salma, la viuda de su hermano, es como otra hermana, pero debe cuidar a sus cinco hijas y no puede estar todo el día cuidando la puerta de la casa para que el señor no se tome sus buenas frías.

 

- Mami, ya casi son las vacaciones, solo falta una semana para los niños y una mas para mí. ¿Qué tal si los esperas, te los llevas y yo me voy después? 

 

La propuesta sonó bien a oídos de Cecilia, cosa que generó gran alivio en Paulina. Saber que aún tendría compañía una semana más le dió más coraje para continuar.

 

Los chicos se fueron de nuevo con su padre, Heriberto acudió el sábado en la mañana, ya su nueva hija había nacido y parecía tener menos tiempo para sus hijos más grandes.

 

El lunes festivo en la tarde, llegaron, menos felices que de costumbre, la nueva hermanita, Sofía, era muy chiquita y bonita, pero lloraba mucho y no dejaba dormir, admitió Sebastián con su habitual tono parsimonioso.

 

Paulina vio como cambiaron la pintura del apartamento contiguo, escuchó martillazos, piqueteo, taladradas, sintió pasar a algunos hombres con muebles para todo el apartamento vecino y pensó en lo rápido que lo habían arrendado. Le restó importancia al asunto, ella sabe como se mueve el mercado finca raíz en Cartagena, un inmueble no dura mucho vacío y menos si esta cerca al mar.

 

Si bien el vecindario no es el más elegante, tiene su atractivo. Los habitantes de La Boquilla son gente trabajadora, viven del turismo y la pesca, en su mayoría, pero aun así sigue siendo un pueblo a la orilla del mar, allí, a cinco minutos de la gran ciudad amurallada, lo que lo hace muy muy atractivo, seguro que los nuevos inquilinos están buscando eso. Cercanía al mar y al "Corralito de Piedra". Perfecto.

 

La semana pasó volando, los chicos a su colegio en el barrio Crespo y ella al suyo, allí, a unas cuadras de su vivienda. Cecilia se sentía feliz de ayudarle y ella de no tener que cocinar el almuerzo cada día, no es que no le guste, solo que no estaba de ánimo para hacerlo aún. 

 

No se ha encontrado aún con los nuevos vecinos, no tiene ni idea de quienes son. Ese día acompaña a sus hijos y a su madre al terminal de Transportes, Cecilia quiere viajar cuanto antes así que lo hace la misma tarde del viernes. Abrazos, besos, caricias y muchos consejos son la receta de despedida desde que suben al taxi hasta que los ve irse en el enorme bus con destino a su ciudad natal.

 

Nuevamente ese vacío.

 

Acaba de dejar a sus hijos y ya siente que le falta el aire. Tratando de despabilarse un poco llama a Jessica, no le responde y le deja un texto, "Estoy sola, los niños ya están viajando, llámame". 

 

Darse un largo baño que incluye exfoliación, depilación y los posteriores cortes de uñas y cepillado de cabello la relajan y evita que su mente vuelta a dar vueltas sobre lo mismo. Su abdomen se siente flácido y extraña la sensación de ese bebé moviéndose en su interior. 

 

"Los dos murieron el mismo día". Termina de colocarse su pijama favorita, solo es un na bata blanca de algodón con un pequeño corazón hecho con flores multicolores. "Jess no respondió". Televisión Nacional no ofrece más que las mismas telenovelas y esos canales pagos solo la mismas películas de siempre. "No quiero dormir".



escano1717

Editado: 13.12.2018

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