El comprador

Tamaño de fuente: - +

Capítulo II

Salimos de la oficina de mi padre, pero antes de llegar a la sala de estar Alexander detuvo sus pasos.

—Si quieres puedes llevar alguna pertenecia personal. No te preocupes por ropa y esas cosas, eso ya lo tengo resuelto—me informó.

Sabia perfectamente lo me quería llevar.

—De acuerdo iré a traerlo—le respondí girando de nuevo por el pasillo.

—Espera yo te acompaño—se ofreció cortésmente.

Ambos bajamos al sótano donde encendi la luz, la cual sólo lo hacía mientras mi padre no estaba en casa ya que él no le gustaba ver la luz encendida. Foster bajó las escaleras, observó todo a su alrededor, seguramente se sorprendió por las condiciones del lugar.

—¿Esta es tu habitación?— preguntó haciendo una mueca con su nariz por el olor de la húmedad.

—Si, señor. Esta siempre ha Sido mi habitación—le confirme mientras me desplazaba hacia una esquina donde un ladrillo estaba flojo, saque de la pared un libro no tan grueso y lo tomé con fuerza—.Listo, ya tengo lo que necesito—agregue para que nos marcharamos.

Subimos por la escalera regresando a la sala de estar, Foster se miraba pensativo. Mi padre al vernos se puso de pie.

—¿Cuál es su decisión señor Foster?—preguntó mi padre de inmediato.

—La compraré, tu deuda está saldada. Ahora debemos irnos, dejaré que se despidan—respondió de inmediato—.Te estaré esperando en el auto— mencionó está vez dirigiendose a mi.

Él y sus hombres salieron de la casa poco después.

La cara de alivio de mi padre era indescriptible, como si se hubiera quitado un peso de encima.

—Espero que te comportes como se debe, complacelo en todo lo que él te pida—me dijo sin sentimiento alguno.

Sus palabras ya no me resultaban extrañas, no despues de enterme que me habia vendido.

—¿Por qué me vendiste papá?—me atrevi a preguntarle.

Mi padre se acercó y me tomó de la barbilla fuertemente para que lo mirará en ese momento.

—Ya te lo he dicho antes, no me interesas. La única persona que he amado en este mundo fue a tu madre y ahora que ella no esta, no me importa nadie más— respondió con rabia—. Ahora lárgate, ya no serás un estorbó para mí — dijo fríamente soltando mi barbilla con brusquedad.

No era la primera vez que me lo recalcaba, sabia que mi madre fue importante para él, no pude evitar llorar en silencio. Las lágrimas salían de mis ojos sin poder detenerlas. Mi padre siempre me decia que no me queria quizas por eso me trataba asi.

Me sequé las lágrimas, camine a paso lento hacia la salida sosteniendo fuertemente el libro de cuentos infantiles que mi madre  habia  comprado Para leermelo. No mire hacia atras: no queria verlo mas.

Cuando sali el sol estaba radiante, el azul del cielo era tan hermoso como lo había visto desde la pequeña ventana del sótano. Los colores de cada objeto era deslumbrante, el aire puro que respiraba era exquisito: era la primera vez que salia al exterior.

Temerosa camine hacia el auto negro que me estaba esperando. Uno de los guardaespaldas me abrió la puerta, ingreso al interior tímidamente. La puerta se cerró y en pocos segundos el auto arrancó.

Mire por la ventana los bellos paisajes, que solo veia en ciertas ocasiones en la televisión. El auto ingresó a un camino de tierra donde los árboles y la naturaleza estaba presente: era un lugar muy hermoso alejado de la cuidad.

En poco minutos llegamos frente a un inmenso portón de metal desde el exterior pude observar a una cierta cantidad de hombres vigilando los alrededores. Poco despues las puertas se abrieron para que el auto ingresará.

Una vez que el auto se detuvo Foster me pidió que lo siguiera. Baje del auto y lo segui, me quede embelesada por la hermosa finca frente a mi, poco despues ingresamos al interior de la casa: está era rústica y algo moderna.

Una señora con un traje de servicio se acercó a nosotros algo nerviosa.

—Celia, te presento a Diana. Se quedará con nosotros por un tiempo—le dijo Foster.

—Es un placer conocerla señorita, cualquier cosa que necesite no dude en pedírmelo—mencionó Celia amablemente.

—Muchas gracias—le respondi agradecida.

—Sirvernos el almuerzo, muero de hambre le ordenó.

Celia se despidió para ir de inmediato a la cocina. Nos desplazamos al comedor el cual era una mesa de caoba con un diseño muy hermoso.

—Sientate —me ordenó .

Obedeci y tome asiento en la silla de su izquierda. Coloque mi libro en otra silla que estaba vacía .

Celia ingresó y comenzó a servir la comida, una vez que terminó se retiró.

Él disfrutaba de la comida amenamente, hasta que se dió cuenta que yo no estaba comiendo.

—¿No tienes hambre?—preguntó con curiosidad.

—Estoy esperando su permiso para comenzar a comer—le respondí con las mejillas rojas.

Mi respuesta le pareció extraña.

—No necesitas mi permiso para comer o hacer las cosas que tu quieras. Ahora vives conmigo y no con tu padre—aclaró tomando su bebida.

Supuse que él tenía razón, ya no estaba bajo las reglas de mi padre. Tome el cubierto y comence a comer, lo hice despacio para no evidenciar mi hambre: la comida estaba exquisita.

Uno de los hombres de Foster ingresó a la sala poco después.

—Patron disculpe, ya tenemos al informante en el establo—le informó.

Él al escuchar la noticia se puso de pie. Llamó a Celia y le pidió que me mostrará la habitación que iba a utilizar, Poco después ambos salieron de la casa.

Celia me llevó a la segundo piso, llegamos a la habitacion: era amplia, con un closet gigante con todo lo necesario, una cómoda con todo los accesorios femeninos que me pudiera imaginar.

Me asome por la ventana y pude ver a Foster ingresár al lo que parecia ser el establo, mi curiosidad aumento por saber que clases de cosas hacía el hombre que me había comprado. Me las ingenie para salir con cuidado sin ser vista por algunos de los vigilantes.

Al llegar al establo pude ver a través de las aberturas de la madera lo que estaba ocurriendo en el interior.
Observe a Foster golpear salvajemente a otro hombre que se encontraba amarrado a una silla, varios de sus guardespaldas lo acompañaban. Este hombre suplicaba por su vida, pero Alexander no quiso escucharlo, al contrario le respondió que las personas que lo traicionaban tenían ese fin. Foster cargó el arma que sostenía en su mano y le disparó directamente en la cabeza. Al ver eso me tape la boca por inercia, estaba nerviosa y asustada.



Evelyn Romero

#181 en Novela romántica
#60 en Otros

En el texto hay: romance, mafias, accion y drama

Editado: 01.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar