El comprador

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Capítulo XVI

Dias después ...

Me encontraba en el patio, mirándo el horizonte, era de mañana y podia sentir el aire fresco en mi piel el cual era exquisito. Las cosas seguian Casi iguales, Foster ahora era más comunicativo conmigo, hablábamos sobre cosas de sus negocios y otras de la hacienda. Ahora lo estaba conociendo un poco mejor.

De repente miré un hermoso caballo de pelaje café pasándose por el jardin, seguramente se había escapado ya que era muy raro ver uno allí.

—¿Te gustan los caballos?—preguntó Alexander quien habia llegado de repente.

—Si, son muy bellos—respondí viendo el animal—. ¿Podemos ir a verlo?—le pregunte sin querer, no pude detener mis palabras.

Él me miró por un momento en silencio.

—Claro, ven sígueme—me pidió avanzando lentamente hacia el caballo.

Poco después llegamos donde estába el animal.  Me acerque lentamente para acariciarlo, lo hice un tanto nerviosa. Cuando sinti su suave pelaje sonreí emocionada, foster me miraba con atención como descifrando mi comportamiento.

—¿Jamás habías tocado un caballo?—me preguntó  curioso.

Guarde silencio por un momento, no sabía si responder a esa pregunta. Dudosa decidi responderle.

—Jamás tuve la oportunidad de ver o tocar uno, siempre los miraba por la televisión o algúna revista que podia extraer de mi padre— respondi—. Me mantuvó encerrada en el sótano desde muy pequeña, siempre quise saber cómo era las texturas de cada objeto que estaban en el exterior como las plantas, las hojas de los árbol, y en especial los animales—agregue sin dejar de acariciar el espléndido animal—. Por supuesto todo cambio cuando llegaste ese día y me trajiste aqui—finalice recordando ese momento.

Foster se miraba pensativo, y podría decir que me miraba con algo de lástima y no lo culpaba: cualquier sentiría lo mismo.

—¿Te gustaría ir conmigo a conocer  todo la hacienda? Hay muchos lugares hermosos y animales que puedes conocer—mencionó con amabilidad.

Me sorprendió  su ofrecimiento, lo mire  directamente para confirmar si estaba siendo sincero conmigo, y así era.

—Eso me encantaria, muchas gracias —le agradeci cortésmente.

—Entonces ve a ponerte algo más comodo, aqui te espero—me dijo.

Lo mire de arrriba hacia abajo: él ya llevaba puesto su jeans, botas, y camiseta.
Rápidamente ingresé a la casa, cuando llegue a mi habitación busqué ropa adecuada para el paseo,  me puse jeans y botas de hule, me hice una coleta lo cual hacia que mi rostro se revelará más, sali de la habitación ha encontrarme  con él.

Foster me me explicó que su hacienda se encargan de vender ganado y algunos productos lácteos, aunque también de vez en cuando entrenaba algunos caballos  ya que la equitación le fascinaba. Me mostró los establos donde los animales eran cuidados y la manera en que se alimentaban, me quede fascinada por conocer y acariciar cada animal y de poder conocer otra parte de la hacienda.

Luego caminamos hasta llegar a un campo abierto donde el ganado pasaban el resto del día. En ese momento  un trabajador se nos acercó para traerlo un hermoso caballo negro, una yegua color caramelo y un pequeño empaque que parecía comida.

—Iremos a recorrer los alrededores de la hacienda—me informó —. Hoy almorzaremos afuera—dijo guardando el empaque en la montadura del caballo—. Pero antes debo enseñarte a montar a Dulce—agregó refiriendose a la yegua.

—Lindo nombre—respondi  acariciándola.

Luego de enseñarme a como montar, que pr cierto no fue tan complicado como lo esperaba, nos alejamos lentamente del lugar en los bellos animales. Al principio estaba muy nerviosa, pero a la vez muy contenta no sólo por conocer estos increíbles animales, sino también por estar en el exterior viendo con mis propios ojos la naturaleza que tanto deseaba conocer.

La amabilidad de Foster durante el recorrido no pasó desapercibido para mi. Poco después  llegamos a una colina donde la vista era extraordinaria, desde alli se podía ver el resto del pueblo.

—Esto es increíble—mencione impresionada por el paranoma.

—Lo sé, desde pequeño me gustaba venir a esta parte de la hacienda—respondió con algo de nostalgia—. Ven vamos a comer antes de llevarte a conocernos otro lugar—me dijo bajándose del caballo.

Yo también hice lo mismo, comimos bajo la sombra de un árbol. Comenzamos hablar, le pregunte si todos los productos de la hacienda se distribuian solo al pueblo, me dijo que abastecía a dos pueblos más. Su producto lácteo era muy bueno.

—Entonces porque no solo te queda con el negocio de la hacienda y no en los otros que ya sabes—le pregunte con curiosidad.

Él miro el paisaje frente a nosotros.

—No lo se, quizas estoy aferrado a ese "negocio" y tal vez sea porque creci en ese mundo—respondió de una manera sincera.

—¿No has pensado en dejarlo? quizas asi tengas paz—le dije mirando yo también el paisaje—. Yo seria completamente feliz solo apreciando esto sin tener que preocuparme por algo más—agregue suspirando.

Ambos guardamos silencio, él se miraba pensantivo como si estuviera en otro mundo. Quizas mis palabras lo hicieron reflexionar.

—Ven es hora de irnos, quiero mostrarte otro lugar—mencionó poniéndose de pie para subirse a su caballo.

No dije nada solo lo obedeci. No sabía no ibamos, pero esperaba que no fuera a un lugar degradable.

 



Evelyn Romero

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En el texto hay: romance, mafias, accion y drama

Editado: 01.07.2019

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