El comprador

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Capítulo XVII

Llegamos a un pequeño río donde una bella cascada embellecía el lugar.

—Esto es hermoso—pronuncie  bajandome de Dulce.

—¿Quieres darte un chapuzón?—preguntó Foster atando a los caballos a unos árboles.

—Claro que si señor— afirme  entusiasmada por ingresar al agua cristalina y fresca.

—No me digas así, dime Alexander—me pidió con una sonrisa.

Lo observe por un momento, era extraño verlo sonreír tanto. Quizás se sentía relajado, y como no, si el dia era muy hermoso para disfrutarlo.
Alexander se quitó la ropa hasta quedarse en boxer,  no pude evitar ver sus perfectos pectorales y sus increíbles brazos, era un hombre muy atractivo.

Él,  volteó a ver cuándo sintió que lo observaba. Enseguida mire hacia otro lado sonrojada. Poco a poco comence a quitarme también mi ropa hasta quedar en ropa interior.

—Ten cuidado. Las rocas pueden ser resbalosas—me dijo Alexander ingresando al
agua para refrescar su cuerpo.

Me busco con su mirada  poco después y notó que todavía no me había sumergído  en el agua. Después él se acercó a mí.

—Qué pasa ¿por qué no entras  al agua?—me preguntó  algo extrañado.

Apenada le respondi:

—No se nadar y no sé muy bien que se supone que debo hacer.

Alexander seguramente observaba que me había puesto como un tomate, me sentía tonta como una niña que debían enseñarle a nadar, caminar, comer entre otras cosas. No   experimente cosas tan comunes como esas, como todos los demás.

—Dame tus manos, y camina despacio. No te preocupes yo te sostendré cuando estemos en la parte más profunda—me dijo extendiendo sus manos para que las tomará.

Hice lo que me pidió, fui ingresando al agua poco a poco. Luego nos sugerimos lentamente a la parte profunda. En ese momento él me sostuvo de la cintura mientras el agua nos llegabaas arriba de la cintura. Los rodee con mis brazos para tener las sostenibilidad.

Estamos tan cerca que era difícil no sentirme nerviosa tenerlo tan cerca de mi. Ninguno habló en ese momento solamente deslizó sus dedos sobre mis labios, por inercia cerre los ojos ante su tacto.

—Eres muy hermosa—dijo en voz alta, abri mis ojos cuando lo escuché.

Su mirada era diferente y había algo en él que me hacia bajar todas mis barreras.

—Besame—le pedí casi en un susurro.

Cuando lo hizo me deje llevar por el momento, sus besos está vez fue diferente: estaban llenos de deseo y una pasión desenfrenada.

Comenzó acariciar mi cuerpo, lo que provocó que me excitara. Dejó de besarme para decirme algo.

—Quiero hacerte mia ahora mismo, pero esta vez tu decidirás si quieres hacerlo o no—me dijo dándome la opción de decidír algo asi por primera vez.

No sabia que me estaba pasando, pero en ese momento ya no era la misma.

—Hazlo—le dije antes de que me arrepintiera.

Comenzó a besarme nuevamente, mientras sus manos desabrochaban mi sosten dejando visibles y expuestos mis senos. Dejó mi boca para luego besar mis senos, de uno pasaba a otro. Sus modirdas me excitaban aun más. No sé en que momento nos habíamos quitado lo que quedaba de nuestra ropa, solo me deje llevar el placer y por las embestidas que me ofrecía y que se apoderaban de mi cuerpo.

El agua nos daba ese frenesí para que el placer fuera mayor. Él no me dejaba de besar ni yo tampoco me resistía. 
En esta ocasión era  diferente a las otras donde prácticamente era sexo y nada más. Esta vez era y se sentía muy bien y no sabia  porque.
 

(---------)
 

 

Luego de eso, Alexander me enseñó a nadar, fue algo gracioso intentarlo ya que casi me ahogo. Él se reía cada vez que tragaba agua.

—¡Oye no te burles!—le dije Lazandole agua con mi mano.

—Lo siento, es que es gracioso—dijo entre risas.

No me importaba que se burlará, pero era la primera vez que en un día lo veia reirse tanto. Verlo Feliz me hizo sentir bien. Quizás estaba loca por no odiarlo en ese momento, pero esos pensamientos lo dejé encerrados, me estaba divirtiéndo y eso lo iba a disfrutar al máximo sin importar que mañana viviera de nuevo un infierno.

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El sol comenzó a ocultarse, la hora de irnos había llegado. Después de vestirnos regresamos  a la hacienda, dejamos a los caballos a cargo de los trabajadores, caminamos el resto del camino a pie. El atardecer era muy bello en ese momento.

—Espero que te hayas divertido hoy—me dijo Alexander mientras caminabamos.

—Me divertí mucho, fue un increíble día —le respondi con una sonrisa—.¿Te puedo preguntar algo?—interrogue queriendo de descifrar su actitud.

Él afirmó con su cabeza.

—¿A qué se debe este cambio que has tenido hoy conmigo ?—interrogue con curiosidad—. Me refiero a este paseo y a tu amabilidad —le mencione.

Alexander, guardó silencio por un momento.

— Cuando me mencionaste que nunca había visto los animales y la naturaleza en si, se me ocurrió mostrarte esas cosas para que lo pudieras experimentar— respondió—. Estos gestos o acciones como tú lo mencionas, lo hago porque se lo que se siente que te priven de todo aquello que una vez soñastes conocer—añadió mirando por donde caminaba.

Su respuesta me impacto y me puso mas pensativa.

—Siendo asi, muchas gracias—le dije también mirando el camino.

Él se detuvo en seco en ese momento. Yo también lo hice, luego me miró fijamente .

—¿Sabes? Lo que paso en el río, me refiero entre los dos me hizo pensar en muchas cosas—dijo como si le costará hablar, se miraba algo nervioso—. Lo que te voy a decir quizas te parezca extraño, y tal vez lo sea, porque es la primera vez en muchos años que voy a pronunciar estas palabras—recalcó como si tuviera una batalla interna—. Quiero que me des la oportunidad de cortejarte, claro si tu aceptas—me pidió mirandome con un brillo especial en sus ojos.

Me quede paralizada con sus palabras, esto era lo que estaba esperado: una oportunidad de vengarme y romperle el corazón.



Evelyn Romero

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En el texto hay: romance, mafias, accion y drama

Editado: 01.07.2019

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