El comprador

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Capítulo XIX

Empaque todo lo necesario Para el viaje, me sentía un poco ansiosa no solo por conocer un lugar nuevo, sino también por pasar tiempo a solas con Alexander en otro ambiente.

Salimos de la hacienda muy temprano acompañados de Felipe y dos hombres más. Durante el camino mientras observaba en paisaje Alexander tomó mi mano, su tacto al principio me sorprendió, pero me iba acostumbrando a sentirlo. 

Después de una hora y media llegamos a un pequeño hotel cerca del mar, era maravilloso ver el sol y la arena, junto al aire fresco. 

—Aqui tiene su llave señor Foster—le dijo la recepcionista.

Compartiríamos habitación y eso era algo nuevo para mi ya que en la hacienda dormimos en habitaciones separadas. 

—Debo irme a la reunión, regresaré antes que anochesca.  Puedes ir a nadar y conocer un poco—me dijo colocando las maletas en el suelo—. Hay unas tiendas en el hotel, puedes comprar lo que quieras con esto—me dijo extendiéndome una tarjeta de crédito.

—¿Quien se quedará conmigo?—le pregunte refiriéndose a los guardaespaldas.

—Nadie, ellos me acompañaran—me respondió y eso me extraño—. Hoy tendrás libertar absoluta—dijo acercándose a mi para acariciar mi mejilla—.Te veré luego—dijo dándome un leve beso en los labios, antes de marcharse.
 

Cada vez me sorprendia más, y me acostumbraba a sus caricias y a sus besos a tal punto que lo extrañaba. Definitivamente era un cambio drástico, era la primera vez que estaría sola lejos de él y de sus hombres. Me asome por la ventana donde  mire el mar y la gente disfrutando de el.

Tenía la oportunidad de huir y alejarme de Alexander Foster para siempre; sin embargo algo me detuvo. Busque en maleta mi traje de baño, me lo puse, tomé un protector solar y una tolla y sali de la habitación. El sol era perfecto, me quite las sandalias y camine sobre la arena, sentirla fue mágico, sonrei ante esa nueva experiencia. Coloque mis cosas en un lugar y me dirigí al agua, las olas eran pequeñas y bellas, me sumergi con algo de temor, pero al fin lo hice.

El agua era deliciosa, no se cuánto tiempo paso hasta que decidí salir del agua, me seque con la toalla y me dirigí a la habitación. Me quite la ropa e ingresé a la ducha, de repente sentí una manos abrazarme por la cintura, voltee y me encontré con Alexander no se porque razón me alegré de verlo.

—¿Como te fue?—le pregunte de inmediato. 

Él me volvió a tomar por la cintura esta vez con deseo.
 

—No quiero hablar de trabajo, te extrañe todo el dia—respondió acorralandome en la pared de la ducha, el agua todavía seguia cayendo empapandonos por completo—. Te deseo con locura—agregó besando mi cuello, para luego besarme en los labios, yo simplemente me deje llevar por el momento.

Le correspondí de inmediato, mientras sus manos  acariciaban mis senos, gemi del placer que estaba sintiendo, luego me enrollé en su cintura donde el me penetró una y otra vez provocando que el deseo aumentará en mi interior, me aferre a su espalda por las embestidas tan profundas y placenteras que me daba.
 

Mis labios buscaban a los suyos con desesperación, mi corazón latía de una manera que no pude identificar, me sentía diferente con una mezcla de sentimientos que no sabían con exactitud que eran. Seguí sumergiendome en el momento, solo queria estar con él en ese instante.
 

(--------)
 

Después de la ducha, nos vestimos y bajamos al restaurante del hotel a cenar. Pronto anocheceria, mire a mi alrededor donde no encontré a ningún guardaespaldas.
 

Cuando le pregunté a Alexander por ellos me respondió que habían regresado a la hacienda.
 

—Quiero pasar el día de mañana completamente a solas Contigo sin nadie a nuestro alrededor—comentó—. Iremos a ver artesanía, arte y muchas cosas más que estoy seguro que te gustaran—agregó con una sonrisa.
 

Eso me sorprendió, realmente él estaba cumpliendo con su promesa. Y hasta parecía otro Alexander.

Después de la cena fuimos a la Playa, la cuál lucía hermosa con el sol casi ocultándose, mientras el aire soplaba deliciosamente. Alexander me tomó y la mano para caminar por la orilla, luego nos estuvimos a contemplar el sol ocultándose, me senté entre sus piernas mientras él me abrazaba.
 

Guardamos silencio en ese instante  disfrutando del atardecer. Uno que anunciaba esperanza y un nuevo comienzo.
 


 



Evelyn Romero

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En el texto hay: romance, mafias, accion y drama

Editado: 01.07.2019

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