El corazón de la oscuridad

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Capítulo 2 - P1

Zyris bajó del caballo junto a los dos guardias que lo escoltaban en sus visitas por las provincias. Desde la reunión en el castillo y el fracaso de los jefes locales en la prueba que les realizó, Zyris decidió presentarse en cada una de sus comunidades y evaluar en terreno qué era lo que esos hombres estaban haciendo realmente y que ventaja podía sacar de ello.

Aghda siguió la acción de Zyris, pero él no pudo esperarla porque sería sospechoso y las preguntas en torno a su relación comenzarían a surgir. A los ojos de la gente, Aghda sólo era una curandera que había dedicado su vida a ayudar a los más necesitados y sus habilidades en botánica la llevaron a ser la ayudante del curandero de la familia real. Pese a las verdaderas intenciones de Aghda, en efecto, sabía sobre hierbas y plantas para aliviar los malestares, un oficio que aprendió desde muy joven y que habitualmente lo dirigía a niños. Ellos eran la excepción. Antoqach caería, pero los más pequeños serían puestos a salvo, incluirlos en su venganza sólo los haría como uno de ellos.

Uno de los hombres de la casa de Asslym llegó para guiarlos y los guardias reales escoltaron al rey al interior de ésta. Era algo modesto, distinto a lo que había visto en otras provincias, donde la casa del Jefe era la más elegante y rica de todas, en el caso de Seapewl era casi como las demás, lo único que las diferencias era una especie de trono donde tendría que haberlo esperado Macon, el Señor de esa zona, y una representación de esa provincia en palillos que se encontraban sobre una mesa cercana al lugar donde Lord Asslym recibia a su gente.

Advertido de su llegada, Macon apareció por el pasillo con paso tranquilo. Desde que Zyris lo conoció en la reunión de los Jefes, notó que al Señor de Seapewl, su título no le importaba, pero lo respetaba por el decoro que establecían las normas de Antoqach. Una ofensa y podría ser acusado de deshonrar al rey, ergo, de traición, con una sentencia a muerte inmediata. Así funcionaban las leyes de Antoqach, y por eso, Zyris no pudo acercarse a Ancon mientras reinaba. Años de espera, y su momento había llegado.

—No esperábamos su llegada, Majestad, creíamos que nos visitaría en un par de semanas más —dijo Macon e inclinó la cabeza a modo de saludo. La gente observaba la actitud de Macon un poco desconcertados por su forma de tratar al líder, y Zyris estuvo preguntándose cómo actuar. Tras la reunión, había comentarios encontrados en torno a la figura de Zyris, algunos enfocándose en la altanería de un sirviente que no fue castigado y otros en que él había forzado a sus señores a catar su comida, lo hizo ver como alguien impredecible. Exactamente lo que pretendía lograr. Si bien Aghda no había estado de acuerdo al principio, tuvo que admitir que la estrategia de Zyris había sido la acertada para ser un primer paso y le recordó que tenía que agradecerle a Elías, el sirviente insolente y amigo de ambos que los acompañaba en su cruzada asegurándose que nadie tratara de envenenar al rey. Zyris nunca había estado en peligro, Elías se había encargado de ello, y aunque Zyris conociera de toda una vida a Elías, de igual forma los hubiera obligado a catar la comida. Por su corona y su poder, cualquier persona era una amenaza potencial.

Zyris miró a la gente y luego a Macon, decidiendo qué hacer. —Pruebas mi paciencia, Lord Asslym, un día no seré tan benevolente —dijo— Menos aun cuando siento que mi presencia no es de tu agrado.

Macon sacudió la cabeza y soltó un resoplido de risa —Podría negar esa impresión suya, pero probablemente no me creará, o podría confirmarla y luego perder mi cabeza, así que lo dejaré a su juicio, Majestad —esta vez, Macon hizo una reverencia completa como exigía el protocolo. Cuando se incorporó notó la presencia de Aghda y las muchachas que la acompañaban —¿Ellas?

—Esta es Aghda, la ayudante del curandero de la Familia Real, fue enviada para asistir a tus soldados.

Macon asintió. —Lo agradezco, Alteza, la situación aquí cada vez se vuelve más complicada. Los Naikel atacan con más frecuencias y mucho más feroces en las batallas, mis hombres apenas salieron con vida del último enfrentamiento —la preocupación en sus ojos era genuina, y Zyris se preguntó si existía alguien que en realidad pudiera sentir aquel sentimiento por esa gente o si sólo era una actuación como la que hacían todos los demás.

Sin decir palabra, Zyris se quedó observando y analizando, pero Macon lo notó— ¿Lo aburro, Majestad? —preguntó con tono mordaz —Lamentablemente mis tierras no son como las de Mandiselpyt, aquí la guerra se vive todos los días, y la enfrentamos solos, francamente ni Santemauc nos acompaña estos días. Pero, supongo que será algo para discutir más tarde.

Macon llamó a los guardias y les ordenó que los acompañaran a sus aposentos, Zyris prometió reunirse más tarde con él para discutir la situación, ya que antes quería visitar el centro de la provincia, Macon estuvo de acuerdo e incluso decidió acompañarle él mismo, de esa forma se aseguraría que viera en lo que realmente se estaba convirtiendo Seapowl, un baño de sangre que apenas se podía decir si eran de ellos o sus enemigos.



Lina Hookings

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En el texto hay: traiciones, realeza, lucha de clanes

Editado: 16.01.2019

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