El Crimen Que Nos Une

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No Confíes En Nadie

Yo: 
Mira, quien sea que seas, no he tenido un buen día, así que por favor ahorrate la broma y dejame dormir.

Lancé el celular otra vez a mi cama dejando que rebotará sobre está. Me quite la ropa para ponerme la de dormir. Me frustre por aquel mensaje que me dio un ligero dolor de cabeza. Me tumbe en mi cama y volví a agarrar mi celular, puse los ojos en blanco al ver que era un mensaje del desconocido.

Desconocido: 
Entiendo tu situación, Anna, y te aseguro que no es una broma.

Estaba a punto de colocar mis dedos sobre el teclado de mi celular cuando el número desconocido me respondió inmediatamente en otro mensaje:

Desconocido: 
No puedo hacerte saber mi nombre ni mi identidad. Estás bajo vigilancia por lo que significa que estarán observando cualquier medio de comunicación que tengas dentro de tu casa, eso incluye estos mensajes. Llegando al punto de todo esto: sé que tú no fuiste quien asesino a los chicos y puedo ayudarte.

Varias dudas surgieron en mi cabeza y el miedo gobernaba mi corazón mientras que la intriga dominaba mis sentidos. ¿Quién era está persona? ¿Por qué me quiere ayudar? ¿Y si es la persona que cometió los asesinatos? ¿Y si realmente me quiere ayudar? ¿Será una trampa? ¿Una broma? ¿Será real? No podía acomodar las preguntas en mis pensamientos y a cada segundo surgía una nueva acercándose más a lo irreal o a una pequeña parte de la esperanza.

Al final decidí hacer una sola pregunta que resultaba ser el resumen de todas.

Yo: 
Como puedo confiar en ti?

En lo que tardaba en responder podía sentir los nervios en el estómago, quería que el tiempo pasará más rápido o que el mensaje llegará inmediatamente para terminar con está broma o para averiguar la verdadera razón de todo esto.

Cuando llegó el mensaje no perdí ni un segundo en abrirlo y poder leerlo.

Desconocido: 
No tengo suficientes motivos para que confíes en mi, después de todo no tienes idea de quién soy pero yo si se quien eres tú. Ambos sabemos que tú no fuiste la culpable de los asesinatos, y ambos tenemos un mismo objetivo: cobrar justicia. 
Tal vez no te puedo convencer, solo pido que me des una oportunidad de que puedes confiar en mi.

Aquellas palabras daban vueltas en mi cabeza creando un remolino de ideas y sospechas. Hubo un punto intermedio dentro de mi que consideró que ya no era una broma de mal gusto sino que el miedo tomaba un papel importante en todo esto. Lo estuve pensando demasiado tiempo, mientras tanto esperaba alguna señal del número desconocido como por ejemplo que si era una broma, sin embargo, no resultó eso. Cada pensamiento me torturaba y de esos mismos surgían otros, ninguno terminaba en una conclusión concreta. Estaba desesperada por mi situación actual pero eso no me impedía pensarlo más de dos veces.

Finalmente, reuní todas mis fuerzas de voluntad en los dedos para teclear mi siguiente respuesta en mi celular. Respiré profundamente hasta tomar el aire suficiente para estar segura de lo que iba a hacer y aceptar las consecuencias si algo llegaba a pasar.

Yo: 
De acuerdo, te doy una única oportunidad.

De verdad tardé varios minutos, esperaba que "Desconocido" no siguiera despierto o despierta.

En menos de dos minutos recibí un nuevo mensaje:

Desconocido: 
Te prometo que todo saldrá bien. 
A las 5:00 de la tarde tendrás que ir al lugar donde sueles hacer tu tarea la mayor parte del tiempo, no escribas ni menciones el lugar. Te voy a dejar un paquete. Para que te sientas segura ve acompañada de alguien pero no le comentes nada de esto.

Yo: 
De acuerdo.

Desconocido:
Hasta más tarde.

Y así pasó la noche...
No pude dormir más que mis párpados me pesaban, cada vez que cerraba mis ojos veía a ese pobre chico bañado en sangre una y otra vez. Cuando el sueño me ganaba me despertaba inmediatamente ahogándome en mis propias sabanas y susurrando cosas sin sentido, una frase que más se quedó grabada en mi mente fue "Yo no lo hice", fue una pesadilla viviente. Deseaba con todo mi corazón que esto fuera tan solo un sueño, lo anhelaba tanto, pero estaba tan consiente de que esto era real y que el mundo puede ser muy cruel.

Logre quedarme dormida sin darme cuenta.

Me levante de la cama a las 7:00 de la mañana con un único pensamiento: Tommy. No he visto a ese niño en días y una preocupación se agregó a mi lista de pendientes. Sin perder más tiempo; me metí a bañar, desayune cereal, le dejé una nota a mi tía de que saldría (ella seguía dormida), por último salí de mi casa y a unas cuantas cuadras pude distinguir un auto de la policía, sin tomarle importancia agarré mi bicicleta y me fui lo más rápido que pude. Durante el viaje pensé en la conversación que tuve en la madrugada, no me arrepiento de mi decisión ya que posiblemente sea mi única salvación... O al menos eso esperaba...



Juana Laura L. M.

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En el texto hay: crimen, misterio, juvenil

Editado: 27.07.2018

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