El Crimen Que Nos Une

Tamaño de fuente: - +

Juntos lo iniciamos, Juntos lo terminaremos

-¡¡ANNA!! ¿¡ Estás bien, Anna !?

Mi mente no podía comunicarse con mi cuerpo. Fui paralizada por el miedo. Abrí la boca y ojos tanto como pude que casi se salen de mis órbitas, mi corazón latía de forma exagerada que exigía salir de mi pecho y lograba escucharlo, no me di cuenta de que mis manos temblaban, no sentía ni un musculo. Presa del pánico, retrocedí hasta que mi espalda chocó con la pared, apretaba con una gran fuerza mi celular que hubo un punto en el me empezó a doler. No podía hacer que mis sentidos reaccionaran, me volví completamente inútil gracias a la espeluznante imagen que veían mis ojos en este preciso momento. A mis fosas nasales penetró un fuerte aroma a sangre y a podrido. 

Escuche pisadas apresuradas que venían desde abajo y subían las escaleras provocando mucho ruido, Pablo aparece por un lado de mi con la respiración agitada y unos ojos alerta, con un toque suyo en mi hombro por fin reaccione volteándolo a ver. 

-¿Estás bien, Anna? -me preguntó recuperando la respiración.

-No -respondí en casi un susurro. 

Él todavía no había visto lo que causo mi paralización. Gire mi cabeza lentamente, Pablo notó mi expresión y lanzó sus ojos al mismo lugar que los míos, inmediatamente tomó la misma expresión que la mía.

-Dios...-susurró. 

Reuniendo el suficiente valor, empece a acercarme al cuerpo inmóvil. Su ropa estaba rasgada y con manchas de sangre, mientras veía más detenidamente note que era el cuerpo de una chica, ya se había creado un charco de agua que salía desde la tina, sin embargo, está agua era de color rojo sangre, para ser más especifica: la sangre de la chica. Me detuve al llegar por un lado del cadáver, su cabeza permanecía sumergida en el agua sin ver su rostro y lo demás de su cuerpo estaba fuera; las rodillas en el suelo, los hombros caídos con las manos arrastrando. Cerré la llave de la tina para evitar que cayera más agua. Pablo, después de unos segundos sin conciencia, agarró un pedazo de madera del suelo y se fue acercando del mismo modo por el otro lado. Toda la agua dentro de la tina contenía sangre, era una bañera de terror. También las paredes tenían sangre desparramada. No me percate de que había algo extraño en la pared de enfrente: unas letras deformes y poco entendibles... Hechas con sangre. Al cabo de unos cinco segundos de profunda observación, caí en la cuenta de que era una frase: 

Crece de boca y come, no tiene piernas y huye, 
allí donde aparece todo lo quema y destruye.

 

El segundo mensaje del asesino. Esto me dejaba más que claro de que estábamos en el lugar correcto. No lograba entender a qué se refería exactamente; no era una ubicación.

-Anna...

Mis pensamientos fueron interrumpidos por Pablo. Volteo a verlo, él está agachado por un lado del cadáver.

-¿Qué? -pregunté.

-Yo conozco a está chica -dice mirándome con un rostro pálido. Se levanta y utiliza el pedazo de madera para poner boca arriba a la chica y mirarle el rostro.- Íbamos en la misma clase de Geometría Analítica en la escuela. Se llamaba Susan. 

Mire atentamente el rostro de la chica, examinando cada rasgo físico, la reconocí pero nunca cruzamos palabras, y como Pablo va en clases más avanzadas que yo era imposible que tuviera que trabajar con ella en algo de la escuela, aún así eso no logró tranquilizarme. Algunos cabellos mojados estaban pegados a su rostro igual de mojado, sus ojos cerrados, su boca hinchada y labios morados. Lo que llamó mi atención fue su cuello: cortado perfectamente de un lado a otro, la sangre de la tina de ahí había salido. 

Un fuerte golpe de pánico llegó a mi sistema nervioso. Volví a mirar la pared y en mi mente se produjo una película que yo misma creé: imagine al asesino llenando la tina de agua, mientras tanto la victima gritaba, luchaba y suplicaba por su vida, el asesino arrastró a la victima de su cabello, ella pataleaba y seguía gritando, el asesino utilizó un pedazo de espejo y terminó el sufrimiento de su victima cortandole el cuello, los gritos se detuvieron, la vida se iba de los ojos de la victima intentando salvar su vida parando el sangrando, el asesino embarró sus dedos de la sangre de la victima para usarlos al escribir ese nuevo mensaje... Volví a la realidad cuanto escuché a Pablo llamándome: 

-También tiene sangre a los costados de su cintura -dijo volviendo a observar el cuerpo de la chica. 

-Eso explica la sangre en la sala -deduje mirando a Pablo.- La atacó múltiples veces, y usó el agua para que desangrara de forma rápida. 



Juana Laura L. M.

#3782 en Thriller
#1662 en Suspenso
#1099 en Detective
#590 en Novela negra

En el texto hay: crimen, misterio, juvenil

Editado: 27.07.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar