El Crimen Que Nos Une

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¡Fuego!

Me levanté de mi cama como todas la mañanas, como si mi vida siguiera siendo lo que ahora no es. Me levanté con el propósito de pasar el tiempo con Tommy, a esta hora Pablo no está disponible, y yo no puedo entrar a la escuela por ningún motivo. Lo que más ocupo es despejar mi mente, también he planeado en buscar empleo y con el dinero que gané ayudar a mi tía Elena a salir de las deudas, por lo tanto, seguir los pasos del asesino han pasado a segundo plano ya que no contamos con suficientes pistas o al menos no la entendemos.

-Ah, cariño -mi tía me detiene antes de salir por la puerta de la casa.

Giro mi cadera y miro hacia atrás de mi donde está mi tía sentada en el mueble de la sala.

-¿Qué pasa? -pregunto.

-Voy a trabajar unos días en turno doble -dice.- Una compañera se enfermó y me necesitan -salió una sonrisa de su rostro pero por sus ojos podía ver que había mentido con lo de su compañera.- Así que si no estoy aquí para cuando llegues, dejaré comida preparada en la nevera, tú solo la calientas.

-Bien -es lo único que sale de mi boca.- Nos vemos más al rato.

-Cuidate, cielo -se despide.

Salgo de la casa y cierro la puerta. Echo un pequeño vistazo, antes de irme, a la banqueta cerca de la casa, todavía hay una patrulla que se irá dentro de poco. Sin más que hacer, tomo mi camino con mi bicicleta.

Ayer por la noche, mi tía Elena en la llamada mencionó un nombre femenino, Lara, ese nombre le pertenecía a mi mamá. Muy pocas veces es mencionado ese nombre, y aunque lo he escuchado antes resulta extraño para mi como si no lo conociera, no conozco a mi madre y nunca lo haré pero creo que debería estar acostumbrada. Incluso me pareció raro que la abuela y mi tía hayan hablado sobre mi mamá, justo después de que mi tía dijo lo del abogado para mi caso. Sentí unos escalofríos pasar por mi cuerpo. De tantas fotos que miré aún no podía darle un rostro al nombre.

Conozco lo suficiente a mi tía Elena para saber que estaba mintiendo sobre su compañera enferma, y con la información que ahora sé, estoy segura de que el turno doble es porque necesita el dinero... Y yo debo ayudarla.

Fui por Tommy y me acompañó al centro comercial en busca de un buen empleo pero nada, en la mayoría necesitaba ser mayor de edad y apenas tengo 16 años. Duramos dos horas en recorrer todo el centro comercial, dándome por vencida al final decidí llevar a comer a Tommy, compramos hamburguesas en Carls Jr y las estuvimos comiendo afuera del local en el área libre. 

-Cuando termines te voy a comprar ropa nueva -le dije a Tommy.

Estamos ubicados en una mesa redonda, él sentado enfrente de mi, Tommy comía sin darle pausas a su comida.

-Claro -respondio con la boca llena.

Moví la cabeza de arriba hacia abajo en afirmación con una sonrisa en mi rostro y con los ojos en el pequeño Tommy.

-Anna Martínez

Giro mi cabeza a la derecha para ver de donde proviene la persona que me ha mencionado; una chica venía acercándose a nuestra mesa con una sonrisa en línea sobre su rostro.

-Hola, Lucero -la saludo cuando está muy pegada a la mesa redonda, y la recibo con una sonrisa.

Lucero es la chica de mi mismo grado y crucé palabra con ella por primera vez en el estación de policías cuando descubrimos el cadáver del Pueblo Nuevo Amanecer.

-¿Cómo estas? -me pregunta aún con esa sonrisa.

-Bien, creo -digo.- ¿y tú?

-Igual.

-Eso es bueno. Si quieres traerte una silla y acompañarnos -le sugiero.

-Claro -exclama emocionada.

Es muy raro que me encuentre hablando con Lucero porque nunca antes lo había hecho, y ahora se siente como si hubiera hablado con ella durante mucho tiempo.

Lucero agarra una silla de otra mesa vacía, la acerca a la nuestra y se sienta. Me percate de que llevaba colgada su mochila en su espalda, se la quita de los hombros y la coloca en el suelo justo debajo de la mesa.

Tommy sigue comiendo sin prestar atención a Lucero y a mi.

-¿Qué haces aquí? -le pregunto.- La escuela comenzó hace unas cuantas horas.

-¡Oh si! -responde.- Llegue un poco tarde por mi padre y su trabajo.

-¿Te refieres a un caso? -pregunto con una curiosidad que me pica.

-Si -dice levantando las dos cejas.- Pero no es el tuyo.

-¿Cómo?

-No debería estar hablando de esto...-dice con el arrepentimiento reflejado en sus palabras.- Lo único que puedo decirte es que están trabajando para otro caso.



Juana Laura L. M.

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En el texto hay: crimen, misterio, juvenil

Editado: 27.07.2018

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