El cronista de Shálayim: La Historia del Reino. Parte Il

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Capítulo VI “La Época de los motines” o “La Época de los colgados”

Capítulo VI
“La Época de los motines”
o
“La Época de los colgados”

 

Como era de esperarse, la paz no duró por mucho tiempo. Los “Fernandeses” no estuvieron a gusto, sobre todo los del Clan Golden, con el fallo emitido por el Senescal Lord James VI en contra de ellos. Reclamaban el “reinado de sangre real” que argumentaba el liderazgo por linaje de Lady Marylinn o cualesquiera de sus hijos e hija. Casi llegaron a convencer al ministro de Justicia y Visir. Evidentemente no querían la corona para estos, sino para Lord Fernando. Al ver la negativa, nuevamente Lord Fernando VIII decidió proclamarse rey interino. Aunque las joyas de la corona, Antagonia y toda la Cordillera Norte y Oriente estaban en posesión del Heroico Ejercito Aliado. Mientras la cordillera sur y el occidente estaba repartido con Tom I y James VI. Los “Fernandeses”, viviendo en la Cima Roja, estaban completamente rodeados. Viajaron en secreto a la Costa Occidental, allí pudieron liberar a James “Cuttler y al General God-Zillahlah I “El Kha-Iju”, juntos a otros. Abrieron las puertas del Kibrot-Hataava para que estos escaparan. Mataron a una decena de guardias. El buen rural, capitán montaraz y labriego Sir “Purificador” McHael del Monte de Mikael y del dragón, casado en segundas nupcias con Lady María Mon Roy de los Espinos, tuvieron muchos hijos e hijas, entre ellos uno llamado Máximo Mon Rey de la Casa McHael. Dicho montaraz le decía a su familia, sobre todo a Lord Edward McHael, que para él siempre hubo dos guerras civiles, dos revoluciones. Una antes del farsante “Felipe II” y otra después. Aunque podríamos decir que hubo tres contiendas, antes del llamado Felipe II conocido como “El estafador”, durante su gobierno y al término.

 

            Contadas así por los maestres como: el primer levantamiento civil a la rebelión de los caudillos, la segunda es la gesta de la ciudad de la Antagonia, la tercera gesta es la revuelta de “Los colgados”. Aunque hay quien refiere que todo fue la misma guerra.

 

            Estas son las historias de las pocas narraciones que subsisten de este tercer levantamiento civil. Nombraron a esta etapa de la guerra los “colgados” por la frase dicha por la guerrera nativa Lady Nan, en una reunión del Fuerte Knox donde hablaban acerca de los citados enfrentamientos.

 

Nan – Los “Fernandeses” cuelgan a cualquier santo del cuello. Nosotros seremos esos santos colgados, sino hacemos algo para evitarlo.

 

            “Los santos colgados”, en realidad todos los ahorcados no eran todos santos. Era una expresión, como decir fulano, mengano, zutano o perengana. Aquella empírica sugerencia contundente, afirmativa y clara, gradualmente se fue descomponiendo a quedar únicamente “Los colgados”.

 

            Los árboles parecían haber cambiado de frutos, ahora en lugar de sus flores, colgaban cuerpos. Las cadenas rotas de una revuelta armada en Antagonia incendiaron más que a la ciudadela, propagándose hasta los picos nevados de las montañas. Volvieron todos los odios a donde empezaron o de donde nunca se fueron.

 

            Los escudos cuadrados contra las rodelas, las astilladas hachas quebraban cráneos y cuellos, férreas lanzas arrojadas contra las mazas, los estandartes ondeaban mientras los equinos galopaban, ardientes flechas chocaban contra las heladas armaduras.

 

            Lamentablemente Felipe I solamente aclaró que El estafador no era su hijo y regresó a su exilio. Aquel antiguo rey decidió que era mucho mejor no aparecer mientras la amenaza latente de Barbaría. Sin embargo, no fue así con James VI, quién decidió comenzar a impartir justicia y paz a la tierra, convocó a sus dragones en la Cordillera meridional. Controló así las comarcas y provincias en el sur, evitando su unión a los Fernandeses.

 

            Mejor le hubiera sido a las nobles villas de las montañas que tal situación no se diera nunca. Trajo consigo el fuego de los dragones a sus poblados. El dragón, como la flama, es incontrolable. Mientras algunos de estos seres permanecieron cumpliendo el juramento del primer dragón y padre, otros tantos fueron poco a poco abandonando tal obediencia a “Arren” y sumándose a Bad-ness.

 

            Asomando “El Sol” para coronarse en el cielo por recompensa y venganza, precipitó la masacre.



Mayito33dc

Editado: 20.07.2019

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