El Daruma

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El Daruma

Al llegar a su casa y sin un plan aparente se puso a investigar entre los cajones, entre los libros de su biblioteca, nada le hacía sentido pero luego del día que estaba viviendo todo era confuso por lo que ya no se preocupaba por el criterio de las acciones que decidía tomar, simplemente las ejecutaba dejándose llevar por el instinto. Hurgó en cuanto cajón encontraba, en su dormitorio, en el baño, hasta que en un momento miró en dirección al sillón de tres cuerpos de su living. Vio un vaso de whisky a medio tomar ya con el color del líquido que contenía amarillo aguachento por causa de los hielos derretidos que diluían la mezcla de alcohol y agua; la botella de Johnnie Walker etiqueta dorada que había comprado para festejar el nacimiento de su sobrino más pequeño; y al lado del control remoto de la tele, volcado con la cara hacia arriba el Daruma que había traído de uno de sus tantos viajes a Japón.

Se lo había regalado un anciano al que se encontró en un callejón de Tokio saliendo de un bar en la esquina del hotel y que habían entablado una breve pero mística conversación en la cual pudo sentir como su alma conectaban perfectamente con aquel veterano, al que jamás había visto pero quien le daba un trato que le hacía recordar al de su abuelo paterno cuando era apenas un niño. El anciano le había dicho que si lo frotaba de cierta forma pero sobre todo que si sus deseos eran verdaderos ese amuleto era capaz de trasladarlo en el tiempo de una forma singular. Algo que Edward no creía en absoluto pero que por la simpatía del anciano y del cuento había conservado hasta el regreso a su país natal.

Los muñecos Daruma son figuras votivas sin brazos ni piernas y representan a Bodhidharma , el fundador y primer patriarca del Zen. Dice la leyenda que el maestro Daruma perdió los brazos y las piernas de estar tantos años escondido en una cueva meditando y sin utilizarlos. De color rojo, la estatuilla tiene una cara con bigote y barba pero sus ojos son totalmente blancos. Los ojos del Daruma se utilizan como recordatorio y motivación a cumplir metas o grandes tareas. El dueño del muñeco pinta una pupila redonda -usualmente la del ojo izquierdo- al establecer una meta; cuando esta se ha cumplido se procede a pintar el otro ojo. Un Daruma con una sola pupila suele colocarse donde éste sea visible, a manera de constante recordatorio del trabajo que debe hacerse para lograr el objetivo. ​

Al tener una forma ovoide y su centro de gravedad bajo, vuelven siempre a su posición vertical al ser empujados hacia un lado. Esto representa simbólicamente el optimismo, la persistencia y la determinación. Una canción del siglo XVII habla de estas características:

¡Una vez!, ¡dos veces!

Siempre el Daruma de capucha roja

se queda con la cabeza arriba

 

El nombre de Daruma es la variante japonesa del nombre sánscrito Dharma. Más específicamente, los significados, creencias y leyendas de Daruma se basan en el monje indio budista conocido como Bodhidharma. Esto va más allá de la cultura popular japonesa y se remonta a la India de hace casi dos mil años. Se dice que Bodhidharma nació en el año 440, en Pallava, un Reino del Sur de la India. Fue el tercer hijo del rey Simhavarman, Bodhidharma ha sido descrito como miembro de la casta Brahman (sacerdotal) o bien de la casta Kshatriya (guerrero o gobernante).

En cuanto a la muerte de Bodhidharma, se cuenta que murió en 528 o 534 dC, cerca del río Lo o en un área en el norte de China. Estos cuentos, sin embargo, sugieren que tres años después de la muerte de Bodhidharma, un viajero de Asia Central, había visto a alguien parecido a él, llevando un bastón y una sandalia, se dirigió hacia la India. Después del incidente se comprobó que el lugar de enterramiento donde se supone se encontraba el cuerpo de Bodhidharma y la tumba estaba vacía a excepción de una sola sandalia.

Los japoneses, sin embargo, le dan un final diferente a Bodhidharma. Según esta versión, Bodhidharma viajó a Japón en una hoja de caña o de las acometidas a través del mar en el 613 dC. A lo largo de una carretera, la historia, el príncipe Shotoku Taishi había encontrado Bodhidharma que se reencarnó como un mendigo. Después de darle comida, bebida y ropa, el príncipe volvió al día siguiente sólo para encontrar que había muerto. Hoy en día, en Oji, Japón, hay piedras que marcan los lugares donde el príncipe y Bodhidharma se dice que se han reunido.

Edward toma entonces el amuleto entre sus manos y sujetándolo firmemente se queda en pausa durante un tiempo, reflexiona y comprende que su Daruma con los ojos aun sin pintar le estaba dando una oportunidad de regresar al pasado, cambiar el curso de ciertos acontecimientos, cumplir algunas de sus metas y así poder pintar ambas pupilas que esperaban por él.

Piensa en el poco sentido de los acontecimientos vividos el último día, de lo extraño que es encontrase a sí mismo reflexionando sobre la veracidad o no de lo que acababa de imaginar pero decide que ya no va a analizar con tanta profundidad absolutamente todo lo que le pase de aquí en más y simplemente se va a dejar llevar por lo que suceda dejándose sorprender por lo que le depare el destino.



Carlos Silva Cardozo

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En el texto hay: japon, daruma, viajes

Editado: 30.05.2019

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