El Demonio entre las páginas

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Capítulo 12

Capítulo 12

Interrogado

Me puse de rodillas, no podía creer lo que recién había pasado, la segunda víctima había aparecido, quedaban otras cuatro, Adolf lo sabía, supo desde que me cito que iba a morir y seguramente lo sabía desde hace muchísimo, pero por qué, esa pregunta era tan tormentosa como si una lluvia de piedras callera sobre ti, escuche unos ruidos y de la puerta del conductor salió un hombre, no pude ver su rostro, pero era bajito y corría como un ratón

-hey, ¡alto!

Un par de policías aparecieron de la nada, eran los mismos de ayer, el bigotón y el rubio, ambos vieron incrédulos la escena, tuve que traerlos a la realidad gritando

-¡se escapa!- el detective rubio tardo unos segundos en recobrar la compostura y le disparo en una pierna, la bala impacto en su muslo izquierdo, dejo salir un grito de dolor y cayó al suelo, en ese segundo el detective rubio corrió se puso sobre él y le coloco las esposas

-lo tengo-grito

El otro entro con paso firme pero lento, con su arma lista para disparar

-no hay nadie más puede estar tranquilo- levante las manos instintivamente

-aléjate de ahí-dijo con voz temblorosa- las manos donde pueda verlas Rob

-ya sé cómo funciona esto

-detective Klaus, informe

-estoy bien aquí ocúpate del otro

-creo que era Gustav su nombre, ¿cierto?

-no se mueva- me levanto la pistola y vio al cuerpo atravesado horrorizado

-ok es una historia más que loca, pero no nos adelantemos a sacar conclusiones- aunque diese la impresión de estar tranquilo, por dentro estaba muerto de miedo

-¿busca material para su próximo libro?- me dice muy serio

-más bien razones para no enloquecer

Un rato después la calle se llenó de patrullas, una ambulancia se llevaba el cuerpo de Adolf, sentía un nudo en el estómago, yo sabía lo que iba a pasar, pude haberlo salvado, no, debí haberlo salvado si no hubiese sido tan cobarde, la vida de Adolf estaba sellada, él lo sabía, quien sabe desde hace cuánto, mi deber era salvarlo, una simple patada bastaba, una patada lo suficientemente fuerte como para derribarlo , me sentía inútil, impotente, la culpa me carcomía

 

Iba en la parte trasera de una patrulla, la conducía el teniente Gustav y su compañero cuyo nombre no recuerdo, a través del retrovisor podía ver como este último esbozaba una sonrisa, como si estuviese feliz de que fuese yo el que va aquí atrás, a mi lado iba el que salió del auto, tenía la pierna vendada y se retorcía del dolor, era pequeño y tenía la nariz en punta; en su rostro resaltaba el miedo, no hacia el mínimo esfuerzo para disimularlo

-No me gusta para nada lo que hiciste detective Klaus- Klaus ese era su nombre

-¿Qué cosa pregunta incrédulo?, no lo mate

-no era necesario herirlo, ahora eso en un tribunal podría usarlo en nuestra contra

-¿y quién le va a creer?, tenemos el testimonio de ambos de que estaba involucrado y hasta un testigo que puede corroborar

-sigues siendo muy impulsivo

-y tu muy clásico- el teniente estallo en furia

-niño compórtate o te mandare de vuelta a tu casa, deja esa actitud arrogante y respétame

-si señor- dijo distraído

Las esposas me apretaban mucho y me lastimaban las muñecas, habíamos llegado al cuartel y estaba sentado en una sala de interrogatorio, parecía estar solo, solo había una cámara apuntándome, y un vidrio que no me dejaba ver nada más allá que mi reflejo, seguramente alguno de los dos oficiales estaban allá atrás, esperando a que me quiebre y confiese y lo haría con todo gusto, si la historia no tuviese ni pies ni cabeza, sinceramente no sabría si decir la verdad o inventar una historia, sin contar el hecho de que no sé qué dirá mi “compañero”

Más temprano que tarde entro el teniente Gustav, con dos cafés, la camisa remangada, y una carpeta bajo el brazo, puso en el medio de la mesa una grabadora, en silencio le puse un caset y la encendió

-buenas noches- dijo muy tranquilo

-tu eres el policía bueno o el malo

-eso depende más de ti

-no soy un asesino - dije como un niño le diría a su madre que no ha hecho algo malo

-nadie ha dicho eso-le da un sorbo al café



Vic Vicious

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En el texto hay: misterio suspense

Editado: 01.11.2018

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