El deseo de Kaylee

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Capítulo 4: Castigo

 


Kaylee se tiró en su sillón azul oscuro. Triste, frustrada y enojada. Estaba castigada, Aria le había prohibido salir de los cinco kilómetros que el clan White Claws les había "Cedido". Cincuenta kilómetros no eran nada, se sentía acorralada. Mientras todos insistían en tratarla como una niña.

"Dieciocho años parecen no significar nada" se dijo, en ese momento sonaron unos golpes en su puerta "No necesito más regaños" Abrió la puerta y se le encogió el estómago, Aria, mirándola con atención, con esa expresión que podía hacerte suplicar, no había nadie que no temiese cuando ella se enojaba.

—Ven conmigo.

Casi temblando, la siguió. Caminaron en silencio por un largo tiempo, Kaylee se sorprendió de encontrarse en la carretera.

Una camioneta negra, vieja y algo oxidada estaba estacionada en un costado. Se acercaron, y si su estómago pudiese hacerse más pequeño, lo habría hecho.

Luke estaba apoyado sobre el capó de la camioneta, su remera negra marcaba su espalda, sus brazos fuertes estaban estirados. Cuando llegaron a la camioneta, Luke la vio, sus ojos azules la detuvieron en su lugar, se veía tan... Perfecto, con su pelo negro apenas recortado, débiles mechones cayendo en su frente. Kaylee quería mirarlo por siempre.

—¿Para qué nos llamaste Sean? Ya le advertí a Kaylee que no se interponga en el trabajo de tus guardianes —la voz de Aria rompió el encanto.

—Descuida preciosa, no han hecho nada malo. —Sean estaba del otro lado, mirando a Aria como si ella fuese un postre, su enamoramiento hacia ella se veía a kilómetros de distancia—.  Seguro que Kaylee ya te ha informado sobre lo que sucedió ayer.

—Ve al grano Sean.

—Vaya, la mujer sí que es fuerte.

Un tercer hombre apareció del bosque, llevaba una chaqueta de cuero negra, jeans azules y botas negras, tenía el pelo color castaño claro y sus ojos eran de un débil color azul claro. No sabía que tipo de cambiante era, su aroma era indistinguible.

—¿Quién es él? —Preguntó Aria mientras se ponía adelante de ella de manera protectora.

El hombre sólo sonrió.

—Es tan aterradora como me dijeron, en serio me has dado un escalofrío.

—Él es Derek Miller —contestó Sean—. Alfa del clan Moon Fighter.

Un lobo.

—¿Qué quieren?

—Queremos que Kaylee y Luke formen un equipo para rastrear al que se infiltró en nuestro territorio y casi lo mata.

—Ese tipo ya debe estar en la Patagonia.

—No lo creo, hay amenaza de una tormenta muy fuerte para este fin de semana, las carreteras estarán cerradas por tres días a partir de hoy.

Aria miró al alfa puma a los ojos, el desafío era evidente, Kaylee sabía que podía enfrentarse con cualquier cosa más grande que ella.

—¿No eres el que siempre se jacta de tener el mejor equipo, la mejor tecnología, los mejores hombres? ¿Por qué no pones a uno de los tuyos en esto?

—Porque reconozco que los cambiantes de tu tipo poseen una habilidad e inteligencia extraordinaria, además, Kaylee estaba en su forma animal cuando sucedió el incidente y Luke estaba de espaldas, la única forma que el tirador tenía para identificar a mi lugarteniente era la franja roja en su uniforme.

—No la dejaré, es demasiado peligroso.

Tomando todo su coraje, Kaylee se movió de su lugar y se puso al lado de Aria, colocó su mano en su hombro y en voz baja le dijo:

—¿Podemos hablar en privado?

Aria les dio a los tres hombros un seco "Disculpen" y se internó junto con Kaylee en el bosque. Una vez que estuvo segura de estar lejos del alcance auditivo habló:

—Por favor, Aria, tienes que dejarme hacer esto.

—¿Por qué? —preguntó, con una voz fuerte que amenazaba con ponerla nerviosa.

—Porque esta es mi oportunidad de demostrar mis habilidades.

—Mientes, solo lo haces para poder estar con ese puma ¿No es verdad Kaylee?

Todo su interior tembló cuando Aria se acercó más, sus ojos, azules como el hielo del ártico estaban sobre ella. Kaylee era fuerte, pero no lo suficiente como para hacerle frente, así que agachó la cabeza y admitió la verdad.

—Si, es verdad, no creo que puedas entenderme, pero esta es quizás la única oportunidad que tengo para acercarme a él.

—Lo amas ¿Verdad?

Aria suavizó su voz, reconfortandola, haciéndole sentir segura.

—Sí, mucho.

—¿Él te corresponde?

Esa pregunta la acechaba cada noche que se iba a dormir, no tenía respuesta y no sabía si quería obtenerla, pues tal vez la respuesta podría no ser la que deseaba.

—No lo sé —respondió en un murmullo.

Aria se acercó y con una mano en su mejilla le hizo levantar la mirada, Kaylee no podía con esos ojos de hielo, no podía.

—¿Qué sucederá si después de esto él no siente nada por ti?



Jaqueline. S

Editado: 26.02.2019

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