El designio de Amalia

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3. Rojo carmesí

La tenue luz proveniente del pasillo dejó ver las delicadas facciones de Xav.

Pálido y ojeroso, sus ojos rojos destellaron sedientos de sangre, mi sangre, su mirada recorrió con lentitud mi rostro hasta llegar a mi cuello y posar sus ojos en él, trago saliva y relamió sus labios lentamente. Soltó nuestras manos y guío una hacia mi cuello apoyándola en la herida; sus ojos mostraban cariño y tranquilidad.

—He tenido que morderte...— susurró con suavidad temiendo asustarme aún más— tu despertar se adelantó... y para impedirlo tuve que hacerlo— desvió la mirada y frunció los labios en una fina línea, su expresión fue seria o más bien misteriosa, ¿tenía algo de malo que me mordiera? —tu hermano me matará.

¿Por qué? Ladeé la cabeza, entre tanta confusión la curiosidad apareció, me siento escéptica a lo que minutos antes dijo; aun así decidí dedicarle una seria mirada al apuesto pelirrojo.

—Xavier, no cambies de tema— mi voz sonó firme y hasta a mí me sorprendió la seguridad con la cual dije aquellas palabras, el suspiró y asintió apartándose de mí.

Se levantó de la cama con resignación y caminó hasta la ventana abriendo las cortinas. El atardecer lentamente desaparecía por el hermoso paisaje de extensos campos y le daba paso a una eterna y oscura noche, su mirada se perdió en el paisaje: recorrió desde el más cercano árbol hasta el más lejano, pasando por entre el camino rocoso que llevaba hacia un muro escondido entre el monte verde y arboleado.

Intenté levantarme para poder observar mejor el paisaje, pero mis piernas no respondieron, un pequeño mareo se apoderó de mí.

—Winter, mereces saber parte de la verdad —susurro y acto seguido despeino su melena rojiza— Eres la princesa de este mundo...— volteo para verme y con precaución caminó nuevamente hacia mí; extendió su mano para ayudarme a levantarme, la acepté— Tu eres una vampira pura, cada vez somos muy pocos puros y más impuros gracias a esta maldita guerra. Su alteza, su familia es la encargada de gobernarnos, específicamente su madre tuvo ese papel... hasta que la tragedia toco las puertas de nuestro reino cuatro años atrás— susurró y examinó con atención mi torpe caminar.

Al ver lo mucho que me costó dar unos pasos, opto en cargarme en sus brazos como si fuera realmente una princesa. Debo de admitir que me luego de dar unos pasos el cansancio se apodero de mí, las palabras de Xavier siguieron atormentando mi mente, ¿Cómo se supone que tengo que reaccionar ante esta... broma?

Me percaté de la facilidad con la cual Xavier me cargaba, parecía no esforzarse demasiado e incluso contenerse para no lastimarme.

—No comprendo — Logre decir intentando asimilar sus palabras

Él suspiró y me acomodo en sus brazos estrechándome contra su pecho, mi cabeza encontró lugar entre su clavícula y su cuello, un espacio reconfortante que reclame en ese instante. Distinguí el embriagador aroma que se esparcía por toda la habitación: desodorante kevingston. Lo supe gracias a las veces que he tenido que comprarle a mi hermano desodorantes y cosas para hombres.

—Es normal, esto es nuevo para ti. —Dijo caminando con naturalidad hacia la puerta de la habitación— La noche fatídica, tu madre se levantó junto a los impuros y dio comienzo a una guerra... Muchos puros murieron ese día, tu estuviste al borde de la muerte— Volvió a suspirar, un pesado y cansador suspiro—Ahora, su majestad debe de concentrarse en aprender a ser una vampira educada en todos los sentidos, después de todo usted deberá reinar— Me dedico una cálida sonrisa, sus ojos mostraban cariño.

¿Mi madre? Ella se está muerta desde... ¿Hacia cuantos años ella murió?

—Aun... no lo entiendo, quiero decir...—No supe cómo expresarle mi confusión— ¿Cómo se si esto no es una broma tuya y de Alex? — el pelirrojo río entre dientes, pero no contestó.

Quiero creerle pero algo me lo impide, detalles simples que me harían una verdadera vampira: tendría colmillos, no podría salir bajo la luz del sol y tampoco podría entrar a lugares sagrados, odiaría el ajo y mi fuerza sería sobrehumana, pero por sobre todas las cosas hay uno que resalta, los vampiros están muertos.

Y yo no poseo nada de aquello, yo estoy viva.

Ahora que lo pienso mejor, podía oler cosas a diferentes distancias. Pero eso no quería decir que soy una vampira ¿no?, de pequeña incluso podía oír a largas distancias y siempre fue un poco más rápida que los demás niños, pero vamos cualquiera diría que soy demasiado atlética para mi gusto.

Debe de haber más personas con estas características en el mundo, además si los vampiros realmente existieran los científicos ya los abrían descubierto teniendo tanta tecnología a nuestro alcance, incluso podrían haber reclamado su lugar en el mundo mucho antes.

Los vampiros NO son reales.

Xavier me cargo hasta una hermosa y gran sala de estar.



NaomiMili

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En el texto hay: vampiros, romance, drama

Editado: 18.11.2018

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