El destino del lobo

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Capítulo 3

Las hojas se soltaban de los arboles por la corriente y permanecían suspendidas junto a los pétalos de las rosas de color rosa que había mandado poner, tenía más de diez minutos que había empezado el viento y arreciaba al paso del tiempo; la manada por órdenes de Alexter se resguardo, pero Madeleine permanecía escondida en el tronco de un árbol, solo un alma en pena permanecía de pie en medio de la oscuridad mirando el lecho que aun aguardaba, pero por el mismo viento no habían procedido aun. El clima estaba desatado en ese momento, tal vez respondía al sentimiento de furia que estaba acrecentando en su interior.

— Entenderé las decisiones que tomes después de hoy Sebastián — dice Alexter detrás de él. Al no recibir respuesta se aleja.

— Yo la amaba — dice en voz baja Sebastián a la par que una lagrima recorre su mejilla.

— Lo sé y ella a ti — contesta alejándose con nostalgia Alexter, pero aguardando a una distancia considerada.

Sebastián apretó sus manos aun no podía aceptar lo que había pasado, Sombra su fiel compañero se acercó buscando ocultar su hocico en su mano empuñada, Sebastián la abrió dejándolo esconderse y buscando el mismo consuelo.

— Tu también la amabas… y ella te amaba a ti, porque era buena, era pura y no merecía morir, ¡no merecía morir así! — trabó su quijada y sus dientes rechinaron, evito romper en llanto dejándose caer de rodillas, llevó sus manos al pecho aun podía sentir su calor, gruño y desesperado salió corriendo, sin rumbo.  

Madeleine se abrazó más al escuchar el fuerte ruido, no podía parar de llorar, Valentina era lo más cercano a una hermana, escuchó que Alexter salió detrás de Sebastián. Como pudo se puso de pie y se acercó hasta ella, la miraba tan tranquila ahí y hace horas la había escuchado reír en la cocina y danzar con la pequeña Gretel en brazos. Valentina se había vuelto como una hermana para ella, habían compartido tanto.

— No lo entiendo, ¿Por qué? — dice ocultando su rostro entre sus manos.

Madeleine no dejó solo el cuerpo de Valentina mientras el viento arremetía contra los árboles, no podía hacerlo, todos estaban tan dolidos por la perdida que el silencio era cubierto por el crujir de los arboles moviéndose, Alexter tuvo que seguir a su hermano en todo momento, no podía dejarlo solo, temía por su seguridad, temía lo que podía hacer, aunque Sebastián mantenía una calma dentro de la furia, y sabia que esa calma tenia nombre, Gretel, esa pequeña, su hija. Aunque Alexter se preocupaba que el menor no pudiera sacar todo el dolor, pero al final así siempre había sido Sebastián Itreque, falto de emociones y duro para demostrar su sentir, una tormenta podría estar pasando en su interior y su rostro no mostraría el dolor justo, porque Alexter lo sabe, él se está controlando y su temor es mayor.

Pasaron las horas, una joven de la manada le llevó a Madeleine una manta con la que cubrió su cuerpo, para después dejarla sola, Alexter se detuvo cuando Sebastián dejó de correr, frenándose de golpe ante un árbol inmenso, alzo la vista y suspiro fuertemente.

— Mis miedos, mi peor pesadilla se ha vuelto realidad hoy, la he perdido, y no se como ha pasado… la tenia entre mis brazos sin poder entender que pasaba, ella solo me miraba fijamente, citándome palabras de amor, pidiéndome luchar por nuestra hija, haciéndome prometerle sobre su vida y la mía que nunca, nunca… me perdería, que estaría para ella, pero deseo entender que ha pasado, no entiendo, ¡Alexter, no entiendo! ¿Quién ha matado a mi Valentina?, ¿Quién la arrebató de mis brazos? — dice girándose hacia su hermano, pero la mirada perdida de Alexter no tiene respuestas tampoco.  

— Necesitas ayudarla a partir, a encontrarse con la luna… — dice en cambio el mayor, Sebastián aprieta en puños sus manos y una mueca en su rostro lastima a Alexter. No tiene palabras de consuelo para su hermano, ni respuestas, no habían encontrado nada, solo un par de lobos muertos. Valentina había sufrido un gran impacto perdiendo tanta sangre, para después simplemente cerrar los ojos, el doctor, encontró en su cuerpo un corte limpio, directo al corazón, ningún forcejeo, nada que mostrara señales de una lucha.

A altas horas de la noche Sebastián se rindió y retomó su camino a casa, aun con Alexter cerca, el menor mantenía la miraba baja con pasos cortos y algo pesados, cuando llegaron encontraron a Madeleine echa bolita entre sus brazos y abrazada a la manta que cubrió su cuerpo, Alexter se maldijo por dejarla sola, pero tenia que estar con su hermano, el rubio asintió, y el mayor tomó a Madeleine para llevarla dentro, Sebastián no necesitaba que ese momento fuera público. Unos pasos detrás de él lo hicieron girar, abrió sus ojos en sorpresa por ver a María ahí con una pequeña caja en sus manos. Carlos la acompañaba sosteniéndola de uno de sus brazos, el dolor en la mirada de María le partió el corazón y le hico recordar que no pudo protegerla.



RojoCarmessy

Editado: 20.05.2019

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