El Dia

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VII

Dos semanas después de mi renuncia  emprendí una vez más la búsqueda de trabajo, sin embargo en esta ocasión como mencioné anteriormente poseía una recomendación de una compañía, cinco cartoncillo y una carta con certificado que indicaba que estaba cursando la carrera de finanzas, además mis notas eran buenas, aunque no excelentes. Sin embargo me sentía nerviosa, insegura, temerosa de lo que buscaba y no diera resultados. Busqué toda la semana de 6am a 11am. Pasaron tres meses y yo me volví a sentir frustrada, el dinero se me había agotado, además de que los meses saldados en mi centro de estudio estaban llegando a su fin.me sentía una vez más sofocada, estresada atrapada sin una salida.. Mi padre me apoyó costeándome los pasajes, aunque sabía que era un esfuerzo ya que su salario no era alto, lo que hacía que me afligiera más.

Al término del mes una tía que vivía fuera del país anunció que llegaría de visita, toda la familia materna se alegró ya que esta pertenecía a ella y teníamos mucho de no verla. Recuerdo que cuando ella estuvo en el país yo tenía 7 años  y en esos momentos tenía 21, había transcurrido mucho. Anunció que llegaría un sábado 24 de octubre. Dos semanas de haber transcurrido septiembre encontré en el periódico un anuncio de que se necesitaba un asistente financiero, iría a ver qué sucedía, mi padre me consiguió algo de dinero. Llegué a la empresa a las ocho, había una gigantesca fila que empezaba a ingresar. Nos introdujeron a un salón bastante espacioso, una mujer recogió las hojas de vida; media hora después redujeron el grupo en unos 30, por suerte yo estaba entre ellos. Introdujeron uno a uno a una pequeña oficina, yo fui la vigésima tercera, acabé pasando a la 2:30 pm.

Cuando me dirigí hacia la puerta respiré profundo, traté de tranquilizarme. Entré, vi a otra mujer delgada, alta se le calculaban unos cuarenta. La entrevista inicio con lo rutinario, luego de mi experiencia en otro trabajo, procedieron a háblame en términos financieros; noté que me analizaban con sumo cuidado mis respuestas, seguro para saber si les entendía y tenía dominio en la jerga. Luego me hicieron preguntas sobre ciertas obligaciones financieras, la comprobación y revisión de los estados financiero, comparación de periodos  para tener una perspectiva de cómo va la empresa y cómo podrá ser impulsada en el siguiente. En fin, definí que era referente a la labor que desempeñaría en el puesto. Trataba de aparentar serenidad, no titubear en mis respuestas. El tiempo en aquella oficina me pareció una eternidad, pero en realidad estuve 18 minutos, lo observé sorprendida.

A las ocho de la noche aún nos encontrábamos ahí esperando resultados. Media hora después apareció la señora de la entrevista junto a un señor de unos cincuenta años que también estuvo presente. Se pararon frente a nosotros con una lista.

- Bien –inició la mujer– ya tenemos los resultados, ustedes son treinta, serán reducidos a cinco –sentía que casi me quedaba sin respiración, mientras añadía– a los que no llamen pasen por recepción retirando sus documentos.

Sin darme cuenta casi empecé a orar para encontrarme entre los cinco, vi que muchos rostros que tenían mis mismos sentimientos. Había pasado casi todo el día ahí (contando que este posee 24 horas), deseaba y necesitaba aquel puesto.

- Los seleccionados son: Xavier Montero, Marvin Sánchez, Clara Alvares, Rubén Ortiz y Karina Galeano. A los demás gracias –todos los no mencionados se retiraron – ustedes aún no se sientan que yo lo obtuvieron, solo es una plaza. Vengan mañana a las siete a pasar la última prueba.

Nos retiramos, estaba súper contenta de saber que estaba entre los cinco. Me fui a la parada, por suerte para esas fechas los buses transitaban hasta las 10pm. Una vez montada en el transporte revisé el celular con cuidado por algún robo, aunque debo de añadir que mi móvil era de los más sencillos, pero lo hice por precaución, en este pude observar varias llamadas perdidas de mi familia, lo que me indicó que estaban preocupados. Arribé a mi casa a las nueve y media de la noche, mis padres me hicieron muchas preguntas las cuales contesté. Me fui a la cama, me sentía nerviosa por la prueba que tendría al siguiente día, sabía que era la definitiva, la que decidiría quien se quedaría con el puesto.

A las cuatro me desperté, a las cinco con cuarenta ya estaba lista. Llegué a la empresa con diez minutos de antelación, advertí que tres de mis oponentes ya estaban ahí, lo que hizo que me pusiera nerviosa, a las siete en punto llegó el último de los cinco, al momento llegó la señora de edad de la otra vez, en esta ocasión pude identificar en su carnet su nombre: Lic. Rita Navarro, nos hicieron pasar a una sala donde en los bordes estaban ubicados los computadores, nos indicaron lo que debíamos realizar. En todo lo que estuvimos ahí nos pidieron tres ejercicios, comparación y análisis de periodos, sacar el capital de trabajo y análisis de inventario en fin. Nos pidieron que nos retirásemos, dijeron que en el trayecto del día siguiente esperáramos una llamada, el que la recibiera este tendría el empleo.



Katherine G. Alaniz

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En el texto hay: felicidad, libro, amor y llanto

Editado: 28.08.2019

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