El Diablo También se enamora

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Capítulo 23


Años Después...

Faltaba un día para que la batalla entre Dios y el diablo de iniciará. Si el diablo perdía la batalla, sería encerrado para siempre junto a sus más fieles sirvientes, dando así el comienzo del juicio final donde Dios bajaría a la tierra a juzgar a cada ser vivo.

El diablo debía de ganar esa batalla a toda costa pues no iba a permitir que lo encerraran de por vida. Su objetivo era derrotar a Dios y dominar la tierra por completo, convirtiéndolo en un verdadero infierno.

—Amo, le tengo una mala noticia —comentó Belcebú preocupado—. Su hijo ha escapado del calabozo.

El diablo estaba impactado por la noticia; claramente alguien lo había ayudado a escapar.

—¿Y dónde se encuentra?

Belcebú se preparaba para la reacción de su amo.

—En la tierra, mi amo. Estábamos observándolo hasta que simplemente perdimos contacto visual —agregó con temor.

—¡Envía a los demonios a buscarlo inmediatamente! —gritó con furia.

El jefe del ejército del infierno obedeció la orden de su amo y los demonios fueron enviados a la tierra en forma humana para encontrar a Azkeel. Las horas pasaron y no hubo resultados, él no se encontraba en ningún lado.

El diablo estaba furioso. Investigó a los guardias que estaban a cargo de la vigilancia de su hijo y los torturó; pero ellos no tenían idea de cómo había escapado.
 


 

(-------)
 


En la tierra, Azkeel se encontraba débil en su forma humana. Se encontraba en un sucio callejón recostado en una de la paredes.

Una señora no mayor a sesenta años que pasaba por el lugar lo observó y no dudó en acercarse. Ella lo inspeccionó y corroboró que no estaba herido sino más bien débil y sin energía. Lo ayudó a ponerse de pie y a caminar dos cuadras adelante que era donde se encontraba su casa.

Lo recostó sobre la cama, lo acobijó, lo dejo dormir y salió de la habitación a prepararle una exquisita sopa.

Al despertar, Azkeel estaba desorientado; no sabía dónde estaba ni cómo había llegado a esa habitación. Sólo recordaba que Dalila lo había ayudado a escapar seduciendo a un guardia para robarle la llave. No sabía porqué lo había ayudado,pero no desperdicio la oportunidad y con la poca energia que le quedaba, pudo abrir el portal con éxito. El calabozo era un sitio especial donde toda la energía era consumida, fue por es razón que estando afuera del mismo si pudo lograrlo.

—Hola, muchacho. ¿Cómo te sientes? —preguntó Mercedes entrando con una bandeja de comida—. Ten, es hora de comer —le dijo colocándole la bandeja sobre la cama.

Azkeel se acomodó. En el infierno no solían comer comida humana pero esa realmente se miraba exquisita.

Tomó la cuchara y se dispuso a comer.

—Está muy rica —dijo Azkeel devorado la sopa—.Por cierto, ¿cómo llegué hasta aquí? —preguntó observando a la mujer.

Mercedes le relató dónde lo había encontrado. Ella vivía solamente con su nieta de dieciocho años. Mercedes era una persona amable y de un gran corazón que siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás.

—¡Abuela, ya llegue!—se escuchó una voz femenina desde la entrada de la casa.

—¡Estoy en el cuarto de invitados! —respondió de igual forma Mercedes.

La puerta de la habitación se abrió segundo después, dejando ver a una chica de cabello negro y lacio a la altura de los hombros, piel morena y ojos café oscuro: era una chica muy hermosa.

Observó al chico que se encontraba sobre la cama y una corriente eléctrica recorrió su cuerpo.

—Ven, acércate. Te presento a... ¿cuál es tu nombre, jovencito? —interrogó Mercedes.

Azkeel no quitaba su mirada de la chica, algo en ella lo atrajo inmediatamente.

—Mi nombre es Azkeel —pronunció sin apartar su mirada de ella.
—.Un placer conocerte, soy Katherine —comentó extendiendo su mano a regañadientes.

Katherine era una chica fría, egoísta y poco amigable; no tenía muchos amigos por su actitud. Mercedes, su abuela, era la única que sabía del porqué ella se comportaba así.

Mercedes le contó a su nieta sobre como había encontrado a Azkeel y a ella no le sorprendió que su abuela hubiera hecho eso pues Mercedes era así de bondadosa, siempre buscaba la manera de ayudar a los demás.
Mientras Katherine era lo contrario a ella.

—Iré a guardar una ropa para donar mañana a la fundación. Quédate aquí con el muchacho, Kat —ordenó Mercedes poniéndose de pie y saliendo poco después de la habitación.

—No creas que seré amable contigo solo porque mi abuela tuvo la grandiosa idea de ayudarte —inquirió molesta mientras tomaba asiento y comenzaba a teclear algo en su celular sin presentarle la mínima atención—. No te metas en mi camino —agregó de manera amenazante.

Azkeel analizaba cada expresión de Katherine.

—¿Y qué pasaría si lo hago? —preguntó Azkeel divertido.

Katherine levantó la vista hacia él.

—La pasarías muy mal —respondió con una sonrisa macabra .

Azkeel sonrió leve mente ante aquella respuesta: ella sin duda era diferente a las demás humanas que había visto con anterioridad. Él se había acostumbrado a que las diabillas lo buscaran en el infierno pues sabía que más de una estaba enamorada de él .

—Eso ya lo veremos, preciosa —mencionó con diversión y un brillo especial destelló en su mirada.

Katherine sonrió ante aquél comentario; él era diferente a los demás chicos que había conocido ya que ninguno la había desafiado de esa manera.


 


 


 


 



Evelyn Romero

#3 en Paranormal
#1 en Mística

En el texto hay: lucifer, humana, paranormal

Editado: 06.06.2019

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