El diario de la abuela Carlin

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PARTE 6

06 de Octubre del 2018

Querido Mr. Diario:

Antes de contarte mi día, quiero escribirte sobre el sueño que tuve esta mañana, si me da amnesia, tengo que dejarlo todo documentado, así cada que te lea me daré cuenta que antes de perder la memoria tenía tan buenos sueños.

Vale, inicio:

Yo era un enfermera sexy, llegaba a un consultorio bamboleando las caderas con una mini falda y unas medias exóticas, unos taconazos que no sé ni cómo había aprendido a usar de pronto y ¡Bam! Ahí estaba el dios griego, el adonis perfecto, el sexy jardinero, se quitó la bata que lo cubría de golpe y se quedó ¡¡¡Completamente desnudo!!! Yo llevaba una inyección en mis manos, y él me tomó el brazo con fuerza, solté el objeto y me besó Mr. Diario, de una forma sensual y violenta, me tomó de la cintura y me subió a la camilla.

De pronto todo se volvía tan real, sentí sus incisivos con mi lengua y después esos labios ágiles bajaron a mi barbilla y luego a mi cuello dejando suaves y excitantes mordiscos por mi piel, estaba a punto de explotar en un violento orgasmo cuando me desperté Mr. Diario.

Y me sentí estafada.

Quería volverme a dormir para terminar ese hermoso sueño, pero nada.

¡¡¡Nada!!!

Estaba a punto de inducirme yo solita en un coma para ver si así podía continuar mi precioso sueño y entregarme al fornicio.

Me levanté fastidiada y cuando recordé que hoy él me visitaría me cambió el gesto, sonreí como el Jocker y olvidé cualquier sueño nocturno.

Al menos por un rato.

Porque cuando ese adonis se presentó en mi puerta, no pude evitarlo, todo volvió a mi mente como una torrencial lluvia de recuerdos y agradecí ser mujer, porque no tengo nada que me delate lo cachonda que me estaba poniendo ante su presencia.

No pude sacarme ese sueño de la cabeza después Mr. Diario, y cada que lo recordaba cerraba los ojos para sentir todas las sensaciones de nuevo, verlo ahí en la ventana y sonreírme cada que me miraba observándolo con esmero, no estaba ayudando en nada, porque tener su imagen fresquita en mi cabeza solo hacía todas aquellas sensaciones imaginarias más placenteras.

—Abuela. —Escuché de pronto, tan sumergida en lo mío—. Abuela.

Ah, coño.

Abrí los ojos y me encontré con el rostro de mi nieta, Stefanie, quién me miró con intriga y señaló con la barbilla a Joaquín, mi jardinero.

—¿Qué? —le pregunté, no comprendiendo lo que me decía.

—Tienes un extraño en casa y estás durmiendo. —Vale, que precisamente no estaba durmiendo, estaba soñando, pero despierta. Además, que Joaquín ya no se me parece ningún extraño después de todo lo que hemos hecho en mis sueños.

—No te preocupes, es un buen chico. —Y lo es Mr. Diario, es muy bueno el chico, al menos en mis sueños todo lo que me hacía lo era. Me levanté del sillón y me fui directo a la cocina a verter más vino dentro de mi copa.

—Un buen chico —repitió, sin nada de entusiasmo. Si te contara, Stefanie, si te contara.

Él entró en ese momento y miró a mi nieta. Se sacudió las manos en el pantalón y saludó estrechándole el brazo. Mi nieta no era del tipo que se derretía por un sexy jardinero, así que su mirada inquisidora por todo su cuerpo después de darle la mano fue para verme a mí y después preguntarme que si había quedado loca.

—Es el único jardinero de la zona. —Fue mi respuesta, al mismo tiempo que me encogí de hombros y me senté en el mismo lugar que estaba.

—¿Y se le perdió la camisa? —me contestó o más bien preguntó, no lo sé.

Pero bueno, Mr. Diario, ¿qué te puedo decir? Me encantaba ver a Joaquín trabajando en mi jardín sin camisa, esperaba que tardara mucho tiempo porque se estaba volviendo más entretenido que la televisión. Sería capaz de cortar el servicio de cable y darle a él el cheque todos los meses para que esté en mi jardín haciéndome pasar un buen rato.

Ahora, me voy a dormir Mr. Diario, a ver si puedo reanudar mi sueño de anoche porque quedó en la mejor parte y eso ya te imaginarás que no me hace nada de gracia.

Att:

La enfermera sexy.



Roxana Aguirre

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En el texto hay: humor con chicas, humor comedia risas, abuelitas locas

Editado: 04.06.2019

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