El diario de la abuela Carlin

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PARTE 13

1 de Diciembre del 2018.

Querido Mr. Diario,

¡Aquí estoy de nuevo!

Sí, soy yo, de carne y huesito.

Sí sí, ya sé que estás molesto conmigo, no sé cuándo fue la última vez que te escribí y olvidé despedirme, pero… es que me fui a un asilo de ancianos ¡Y fue lo mejor qué me ha pasado!

¿Cómo? Sí, ¿Cómo?

Ay madre, que tengo muchas cosas que contarte y ya estaba eufórica por comenzar a escribirte, entonces le he pedido a mi no tan angelito Gabriel que fuera a mi casa, que necesitaba mi diario y aquí estás ¡Te trajo sano y salvo! Pero lo que olvidé mencionarle fue que no te trajera con las cosas que estabas envuelto, pero sí que lo hizo, cuando me entregó una bolsa de papel supe que eras tú, pero nunca me imaginé que vendrías cubierto en mis bragas de Victoria Seacret.

—Solo quería hacerle saber que no miré nada de su diario, por eso decidí traerlo junto a todas las cosas que me lo encontré, está todo intacto —vaya, que sí era leal el muchacho y respetaba mi privacidad, un punto a su favor. Pero vale, que no era necesario que mis compañeros de asilo vieran mis prendas de encajes. O tal vez debió mencionarlo antes de sacarte con tanta alegría de aquella bolsa y las prendas cayeran al suelo.

Debo decirte, que sigues muy guapo Mr. Diario, así como te dejé guardado y ¿sabes qué más hizo mi no tan ángel Gabriel? Te compró una pegatina de una ancianita sacando el dedo medio, sí, dijo que le parecía muy yo. ¿A que no es muy mono el angelito?

Vale, que te comienzo a contar todo porque no sabes nada y eso hasta se me hace irrespetuoso de mi parte después que te hice parte de mi catastrófica vida que no tiene nada de santa. Pon atención, la cosa va así:

Llegué a este lugar el 15 de Octubre a las nueve con cinco minutos de la mañana, completamente deprimida, con mi camisón blanco, ni una gota de maquillaje y mis hijos totalmente estupefactos por la decisión que había tomado: estaba dispuesta a envejecer, rodearme de personas mayores y morir en una cama de hospital rodeada de mis hijos, nietos y bisnietos cuando se llegara la hora, sí Mr. Diario, yo ya tenía todo planeado.

Cuando se lo dije a mis hijos, se quedaron en shock, me preguntaron si me sentía enferma y le dije que no, que quería aprender a comportarme como una persona de mi edad. ¿Era lo que querían ellos no? ¿Por qué entonces no lo celebraron y se quedaron viendo entre sí? Ni idea, Mr. Diario, nunca voy a comprenderlos. Así que me senté frente a mi computadora, investigué el lugar al que pertenecía y llegué aquí a terminar de envejecer.

Pero nada sale como uno espera, ¿Qué te puedo decir Mr. Diario? Venía con otra misión, pero aquellas personas a quienes vi muy normales el día que ingresé, al cabo de unas horas, me di cuenta que eran totalmente diferente a lo que me imaginaba. Aquellos ancianitos ¡eran como yo! Y cuando les conté de mis aventuras escritas en tus páginas, todos se echaron a reír con cada relato y bromeamos al respecto por los días siguientes. Pero no creas que le dije que era una historia real, dije que solía ser una escritora de ficción erótica ¿Y adivina qué? ¡Me pidieron que escribiera relatos todos los días! Y sí que lo hago, Mr. Diario, y es que mi cabeza se imagina tantas cosas buenas que mis compañeras de asilo me cuentan lo cachondas que se ponen con cada uno. Mr. Diario ¡Este es el lugar al que pertenezco!

Y es que también, tengo que confesarte algo, los nietos de mis compañeras de sala están como el helado de chispas de chocolate. Tanto bombón suelto por ahí los fines de semana que hasta me da diabetes. Tengo muchísima inspiración para mis relatos eróticos. Ahora, no me quiero ir Mr. Diario, porque ellos siempre me invitan a bailar y cuando toco demás solo finjo demencia ¿a que no soy una listilla? ¿eh?

Y olvidé mencionarte algo. Vale, no te desesperes, aquí te va:

El bastoncillo de caramelo viene todos los días ¿A que no adivinas con quién? ¡Con el policía estríper! ¡Así es! ¡Ahora ellos son pareja! ¿A que no soy multifacética? Hasta le hago de cupido ¿no crees, Mr. Diario? Aunque no sé si alegrarme o entristecerme, porque el policía estríper está más que bueno y yo no puedo tocar, los novios de los amigos no se desean, es regla básica, capaz y mi angelito Gabriel sea un celosillo, pero el policía estríper debe tener más amigos, ya le voy a preguntar después, porque se acerca mi cumpleaños y quiero un regaloooon de esos que no se olvidan.

También me han llegado a ver mis hijos y mi nieta Alexandra que me acompaña cada que viene a la ciudad, a ella sí le cuento todas las cosas cachondas que se me pasan por la cabeza, me acompaña en mi ritual a la luz de la luna junto a otras de mis compañeras aunque ella solo se encargue de hacer la música y nosotras llamemos a los seres divinos que traen la juventud y se llevan los demonios del envejecimiento. Mis hijos todavía no se creen mi decisión de encerrarme en este lugar y me piden que vuelva a casa, pero no quiero Mr. Diario, porque igual a ellos no les gusta mi pandilla de bombones y quieren que me encierre en mi habitación y aquí ni siquiera necesito salir, hay bombones universitarios todos los días a haciéndome compañía, a ellos si no les reprocho que me crean una débil ancianita y hasta finjo serlo para que me den masajes por todo el cuerpo. Y es que así no es tan malo ser una pobre viejecita.



Roxana Aguirre

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En el texto hay: humor con chicas, humor comedia risas, abuelitas locas

Editado: 04.06.2019

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