El Diario de Thomas Frankenstein

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Capitulo Único

Agosto 7 de 1916

 

Para Dios, aquel ser superior que no percibo, ¿por qué insistís en lanzar la fatalidad sobre mi familia? ¿Qué necesidad tienes de hacerme cargar con semejante carga? Sencillamente no comprendo.

 

Lo siento, el día esta algo oscuro y me he dejado llevar un poco por la melancolía. Estimado amigo, si estás leyendo esto posiblemente yo ya esté muerto. O quizás haya sido víctima de un destino aun más incierto. Déjame presentarme, mi nombre es Thomas Fausto VI y soy el último descendiente del linaje Frankenstein. O el último descendiente legitimo al menos. Tal vez haya un pequeño bastardo en alguna parte de un pueblo remoto, quizás en Londres o Paris quien sabe. Si es así, aun a pesar de mi soledad, no pienso ir a buscarle. A veces la ignorancia puede ser una forma de felicidad. Y contarles acerca de su oscura ascendencia, ¿quién iba a querer admitir semejante legado? ¿Quién me va a creer?

En fin, las páginas de mi viejo diario ya se llenaron y empecé uno nuevo. Escribir es una buena distracción para pasar el tiempo en este enorme castillo. No sé de donde sacaste este libro, pero estoy seguro de que conoces la reputación de mi familia. Debes saber que todo es cierto: el monstruo que creo mi bisabuelo, la persecución, los asesinatos, e incluso el incendio del viejo molino donde murió Víctor Frankenstein III. Habrás oído que el monstruo mato a su propio creador, y esa es la verdad mas grande. Pero a veces, en mitad de la noche, entre todo el silencio aplastante de estos muros me pregunto: ¿no habrían los aldeanos acecinado de todas formas a mi bisabuelo?

El monstruo lo mato porque era una bestia salvaje. Los aldeanos lo abrían matado en nombre de su iglesia. Mírese por donde se mire, Víctor Frankenstein cometió crímenes atroces: recibió lo que merecía.

Esa es la conclusión lógica a la que se puede llegar usando el sentido común, o la moral. Entonces, ¿por qué una parte de mi dice que estoy equivocado?, ¿por qué siento que algo está mal con eso?  Es extraño…

¿O no lo crees así, mi amigo?

 

Agosto 16 de 1916

 

¿Sigues leyendo querido amigo? No sé si alegrarme, o reírme. Me resulta difícil pensar que mientras yo paso mis días solo, ahora tengo a alguien que me escucha. Aunque no sé con qué clase de vos lees mis palabras…

 

… y si te preguntas a que me refiero, es simple. Luego que el monstruo de Frankenstein acecinara a mi bisabuelo, su hija, Johana Ivonne Frankenstein, sabía que correría un grave peligro en cuanto su marido volviera a casa. Ella vivía en el pueblo. De joven, y en contra de los deseos de su padre, se caso con un simple granjero y abandono el castillo. Odiaba tanto su apellido, así como yo lo hago también supongo. Pero ella sabía que a pesar de sus actos, de haber renunciado a su familia y su fortuna, a pesar de llevar en su vientre al hijo del granjero, las personas del pueblo y su propio marido no la veían distinto a como veían al monstruo. Ella era solo otra creación del infame doctor Frankenstein. Quién sabe qué clase de criatura daría a luz. Incluyo ella tenía miedo de sí misma, de su sangre. ¿Tendría razón?

Pero era una madre, y como todas, no dejaría que nadie lastimara a su hijo. Esa noche, mientras los aldeanos veían arder el viejo molino, tomo todas las cosas de valor y, una vez más, se vio obligada a abandonar su hogar.

Querido amigo, espero en absoluto llegues a experimentar semejante dolor. Perder un hogar, abandonarlo o renunciar a él, todos arrastran a la misma soledad. Un sentimiento opresivo que… No. Escribo en estas páginas para escapar. No quiero convertir mi diario en un recinto más de esta prisión. Pero, aunque diga esto...

Perdona. Hasta ahora me doy cuenta que realmente no tengo nada para contar. ¿Qué podría decirte? Soy bueno cocinando, pero me resulta difícil bajar al mercado a comprar algo, así que tengo un pequeño huerto afuera; limpiar las habitaciones y los corredores de este castillo es una tarea interminable… Valla  mi vida es realmente escueta y ociosa. Si te contentas con pensar que las manchas en la hoja son de vino, está bien para mí…

 

Agosto 19 de 1916

 

Estos últimos días estuve pensando mucho. Y se me ocurrió que tal vez te gustaría saber que fue de la vida de Johana Frankenstein. Si no, bueno, creo que deberías saltarte toda esta pagino y pasar a la próxima fecha.



T. C. Penwolf

Editado: 16.11.2018

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