El dragón de la luz

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Cápitulo número 2

A la mañana siguiente Shiom junto a su madre, Cecilia, se encontraban limpiando el bar. La noche había sido larga y gracias a acto que hizo Prats, debían dejar limpio el suelo. No estaban limpiando las manchas de sangre, esas la habían limpiado los caballeros de La Sagrada Orden Del Corazón Negro con sus propias ropas, sino todo el desastre de bebidas que había quedado en el suelo. Normalmente el que se encargaba de limpiar ese desastre era el único hijo, pero aquella mañana incluso a mamá le tocó ayudar. Había casi que cualquier tipo de líquidos en el suelo: Sidra, vino, Ale, cerveza, saliva y demás cosas que ninguno quiere escuchar.

—Madre —dijo Shiom con un movimiento teatral con el secador en su mano izquierda— ¿Por qué padre no ayuda?

—Muy buena pregunta hijo —respondió Cecilia haciendo que su voz pareciera la de una mujer sufrida—, nosotros siempre hacemos todo mientras tu padre solo limpia la barra y sirve las bebidas. Él nunca ha salido a repartido a servir la comida junto a las demás camareras —Le regalo un guiño a su hijo—. Nunca ha tenido que limpiar el suelo, siempre lo hace nuestro pobre bebé.

—Madre si supieras —dijo el chico con voz alta para que su padre lo escuchara con atención—, si te contara la vez que mi padre irrumpió mi habitación pensando que yo me encontraba con una de las hijas del alcalde, mientras que yo me encontraba en el cuarto de una clienta haciéndole un masaje.

—Claro que sé —replicó su madre mientras caminaba hacia la barra—, recuerda que ese día nos tocó cambiar las sabanas de esa habitación porque tenían sangre y no precisamente de la chica.

Shiom y Cecilia rieron ante ese comentario, Prats había sufrido una herida en su brazo por agarrar la espada de su hijo. En ese momento había sido una herida grande, ahora solo es una marca roja en la palma de su mano. El posadero subió una ceja mirando a ambos, para caminar con mucha calma hasta posarse detrás de su hijo para luego darle un rápido golpe en la cabeza.

— ¿Podrían dejarse de burlar de ese día? —preguntó el posadero. Aunque su voz parecía más una orden que una pregunta— Shiom, respeta a tus mayores. Puede que me hayas ganado en una batalla de entrenamiento, pero créeme que no lograrías vencerme si estoy preparado.

—Eso suena a apuesta —dijo Cecilia—, ¿qué apostarán esta vez?

—Si gano yo...

Justo cuando Prats iba a comenzar a hablar la puerta se abrió, de ella entraron varias personas de todo tipo, algunas bien vestidas como nobles, otras traían instrumentos. En menos de lo esperado, la taberna estaba llena, había vida y con mucho movimiento. Desde la cocina salía un olor a estofado que llenaba toda la taberna esto hacia que todos los recién llegados pidieran un plato junto a un vaso de Sidra, algunos pedían agua y, otros, vino de uva.

El posadero y su hijo se encontraban en la barra, uno cocinando, el otro sirviendo bebidas, mientras que la patrona junto a una de las camareras repartían los platos y los vasos en todas las mesas. Normalmente esto no pasaba, pero según se decía en la taberna hoy iba a llegar la famosa frenist troupe al pueblo, así que todas las aldeas y villas iban a llegar a verla. Esto iba a hacer que llegara más clientela, dado a que la posada cerveza de la luz era la única del pueblo, ellos iban a tener que ver la forma de hacer ganancias.

Shiom salió de la cocina con tarta de manzana. El olor a manzanas rojas llenó por completo el establecimiento, si se veía directamente podía verse aún como el humo salía de ella. Con una sonrisa la puso en la barra, cortó exactamente ocho pedazos. Se notaba que todos estaban concentrados en la torta, nadie hablaba, los bardos habían detenido la música.

—Atención todos —dijo Cecilia en voz alta para que todos lo escucharan, se encontraba muy lejos de la barra, en ese momento cada persona y niño volteo la mirada hacia el centro de la posada para verla—, solo hay ocho pedazos de torta así que hay dos opciones...

—La primera es sencilla —prosiguió Shiom desde la barra—: Le regalaremos una porción a la persona que nosotros decidamos. Pero en esta podríamos salir perjudicados nosotros por favoritismo, aunque no conozcamos a ninguno de los clientes de este desayuno.

Los murmullos que se escucharon en el lugar eran de aprobación a lo que acababa de decir el joven, algún chico que estaba vestido como noble iba a comenzar a hablar, un músico iba a comenzar a tocar una canción para demostrar que ellos eran los indicados de ganarse un fragmento de esa torta que había llenado el ambiente con su aroma. Solo respirar la fragancia en el lugar podía hacerte recordar en la primera torta de dicho sabor, o hasta la primera vez que mordiste una manzana jugosa. Desde un niño hasta un cantante, todos habían sufrido lo mismo: La boca se les había hecho agua.



ZervikPrime

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En el texto hay: guerras, dragones quimeras y bestias, priimer amor

Editado: 20.05.2018

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