El Empresario

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Capítulo 7

—Buenos Días—saludé al personal que iba saludándome a mi mientras me dirigía al ascensor privado para ir a mi piso con un asentimiento.

Suspiré. Sobre mi escritorio habían un montón de papeles que tenía que atender y comenzaba a sospechar que iba a ser muy tedioso.

Amanda trajo para mi un capuccino, asegurándose de que iba a rendir para terminar rápido. Ella me conocía muy bien. Le agradecí por eso con una sonrisa.

Al parecer los inversionistas griegos venían a finiquitar los asuntos mas importantes para comenzar con la construcción de un hotel Resort 5 estrellas en MykonosGrecia.

Kiryacos había enviado un correo donde me notificaba de lo planeado, estarían aquí el día siguiente, así que tendría que organizarme para reunirme con su equipo.

Y tendría que decirle a Alexander.

Dado que él era mi socio, necesitaba estar presente también en las reuniones.

Llené papeles, firmé acuerdos y trabajé lo mas rápido que pude. Entre tiempos Amanda actuó fenomenal intermediando por mi al traerme algún snack para comer.

Y a todo esto yo disfrutaba de cada minuto. Esto era para lo que yo tanto había estudiado y trabajado. Agradecía enormemente el haber conocido a Alex y que él haya confiado en mi. Luego de pagarle hasta el último centavo de lo que debía ya podía decir que me sentía mucho mejor. Aún conservo un poco de aquella opinión de que tal vez se me dio mas rápido de lo que esperaba y que curiosamente yo dormía con Alex.

Él me calma diciéndome que trabajaba duro para avanzar cada día y que lo de nosotros era natural, simplemente se dio en el mismo momento. Yo siempre terminaba por hacer a un lado el asunto y seguir mi vida. Siempre he sido partidaria De que la vida está escrita y que pues entonces así tenían que suceder las cosas.

El iPhone vibró.

Tengo 15 minutos esperando por ti, Emily.
Baja.

¿Por qué él es así? Reí.

Voy, Bestia.

Tomé mi cartera y le indiqué a Amanda que podía ir a comer, mientras caminaba al ascensor. Iba enfundada en un vestido color rojo de tiras simples y con un escote profundo, acompañada de tacones también de tira simple del mismo color y el cabello suelto en ondas.

—un día de éstos deberías pasarte, así interactúan con su otro jefe—dije mientras me montaba en el Roll Royce.

—un día de estos voy a subir a buscarte yo mismo.—dijo mirándome. —te tardaste.

—no vi la hora. —le respondí mirándolo de vuelta. Sonreí al ver su expresión. Era tan él.

Sus ojos se fueron a mis labios, ladeé mi cabeza mientras él se acercaba y dejaba un beso sobre ellos. Profundo, lento y luego, voraz.

Mordió mi labio al separarse. —Te queda muy bien el rojo, Emily. —me elogió.

—¿ah si? —pregunté. —Gracias, Bestia. —Sonreí.

Se adentró en las calles, yendo a un lugar discreto y acogedor que habíamos descubierto hace unos días cuando íbamos a almorzar. Ofrecían comidas latinas y que particularmente me encantaban, así que decidimos venir nuevamente.

Cuando entramos nos recibieron con una sonrisa y nos ubicaron en un ventanal lo suficientemente alejado para seguir con la discreción que nos daban todos al parecer.

—¿lo hacen adrede o qué? —le pregunté a Alexander en especie de broma.

Nos sentamos uno frente a otro mientras dejaban el menú para elegir.

—Bueno, yo no he sido.—dijo tomando el suyo.—deben ser los trajes.

A pesar de la seriedad de sus palabras y su rostro no pude evitar reír, y reírme como era debido.

Curiosamente él podía llegar a tener razón. Él viene en un traje, como cosa rara,hecho a la medida y tenía un aura controladora. Y además, se veía como alguien de importantes negocios.

Y yo iba normal, pensé. Pero andaba con él así que no importaba.

Me miró con diversión y procedimos a pedir.

Elegí una parrilla y papas grunge y él optó por lo mismo. Pidió vino y el chico se retiró a por los pedidos.

—Kiryacos viene con su equipo mañana—dije.

—¿a qué?—dijo seco.

—¿cómo que "a qué", Alex? —dije. —vamos a comenzar un proyecto, y tú estás enterado de eso.

—de todo lo que pasa, Emily. —dijo seguro. —pero por eso sé que no tiene que hacer una mierda en esta ciudad, todavía.

Reí. El chico trajo el vino.

—supongo que quiere seguridad o las vistas de aquí, qué se yo. —dije insegura. Tomé de mi copa.

—sobretodo las vistas. —dijo.

—...¿mm?

—ya me entiendo yo. No es tu asunto.

—si es mi asunto.—dije. —capaz lo que quiere es conocerte o conocer más la empresa.



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#4298 en Joven Adulto

En el texto hay: empresario, amor, rough

Editado: 19.11.2018

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