El Engaño © [saga Italianos #1]

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Epílogo

— esa es la verdad—papá calló mientras sopesaba la historia que le había revelado.

— ¿significa que si esa noche no hubieras encontrado a Lana, no sabríamos que habría pasado con mi nieto?

— así es papá — observé a Rafaello que estaba en brazos de mi padre.

Raúl observó y negó.

— esa mujer debe pagar — papá levantó  a Rafaello y besó su regordeta mejilla — ¿cómo se le ocurre hacerle daño a un bebé o a Lana? Es una chica increíble, César — papá suspiró y me observó — cuándo me sentía tan mal de salud, sentía tristeza dentro de mi. Pensaba que moriría sin hacer las pases contigo.
Luego llegaste y te negaste a quedarte en casa, volví a sentir la molestia hacia tu chica pero eso fue desapareciendo con la actitud de Lana. Ella siempre pendiente de mi. Se ganó mi corazón.

— lo sé papá, la quieres mucho — mi padre asintió.

— aunque no conocí a Xilonem, es increíble el sacrificio que ella hizo por salvarlos. Tiene mi gratitud eterna por lo que hizo.

Asentí

— ella era una gran mujer — papá asiente.

Escuchamos pasos y veo a mamá llegar con Lana al jardín. Mi padre las observó y sonrió genuinamente cuando Lana se le acercó. Había mucho cariño de parte de él.

— Lana, este chiquitín no ha llorado ni una sola vez. Es feliz con su abuelo.

Mamá enarca una ceja y resopla ya que ambos vivían compitiendo por las atenciones de Rafaello. Mi padre me mira y me cierra un ojo.

— creo que soy su abuelo preferido — soltó una carcajada y levantó su mano para que mamá se acercará, mi padre habia cambiado mucho. No recordaba haberlo visto dandole muestras de afecto a mamá, pero ahora cómo el decia que habia tenido una segunda oportunidad de vida, la estaba comenzando a vivir de una manera diferente. Donde habían sonrisas, muestras de cariño. Cuando escuche de su boca decirme que me amaba, no lo podia creer y no respondí a lo inmediato por que estaba seguro que no había escuchado bien.

Pero él dejó salir las lágrimas por que interpretó mi silencio como que yo no lo quería y me pidió perdón por que se daba cuenta que habia sido un mal padre. Le aclaré que lo amaba sólo estaba un poco sorprendido.

Pasamos una tarde amena en el jardin junto a mis padres y tia Mercedes.

Lana se veia contenta, ambos nos habiamos perdonado por el daño que nos habíamos hecho y ahora no existian los secretos entre nosotros.

Cuando estabamos en nuestra casa por que al fin me habia decidido a comprar una casa, nuestro hijo dormia plácidamente en su habitación y nosotros estabamos en el balcón de nuestra habitación despues de haberle hecho el amor a mi esposa. La tenia abrazada por la cintura y mi barbilla descansaba en su hombro.

Contemplabamos la preciosa noche,  coronada con una enorme luna.

— me gusta esto César, la paz que se siente — besé su hombro y sonreí.

— lo sé, siento lo mismo. Ahora que papá conoce la verdad me siento en paz.

Lana se giró entre mis brazos y pasó sus brazos por mi cuello.

— Raúl ha mejorado mucho, me siento feliz por él, tu madre me ha comentado que es feliz con el cambio que él a tenido.

— mi amor, tú y mi hijo han tenido mucho que ver en este cambio — ella negó pero no dejaba de sonreir.

— todos hemos tenido una pequeña influencia — senti su caricia en mi nuca — ¿Eres feliz conmigo César?

Besé la punta de su nariz.

— lo soy Lana — pegué mi frente a la suya y cerré los ojos — ¿Y tú lo eres conmigo?

— lo soy César — apoyó su rostro en mi pecho.

— Xilonem ya descansa en paz, al fin las cosas quedaron todo en orden.

Lana se apreta más a mi cuerpo.

— nunca la olvidaré, me alegra que su lapida lleve su nombre, su apellido y sobre todo el nombre del hijo de ambos.

— Xilonem y el pequeño César descansan ahi — cerré los ojos y senti la caricia de Lana en mi mejilla.

— ambos están bien amor — ambos nos miramos a los ojos.

— te amo Lana Amoretti — ella sonrió.

— te amo César Amoretti, al fin somos libres del engaño que nos rodeaba y podemos vivir nuestro amor en toda su plenitud.

— si mi amor — descendi mis labios a los de ella y la bese con lentitud para despues besarla con fiereza. Ella era mia y yo era de ella. Eramos uno sólo y al fin me sentia en paz, el último velo de mentira habia sido retirado. Mi familia conocia la verdad. Sabian que Xilonem fue mi prometida y que el bebé que murió ese dia era mi hijo, mi pequeño César.

Lana cada dia se habia acercado mas como esposa y se habia convertido en mi mejor amiga, en mi compañera y sobre todo en mi amante como ella decia, ya que en una sola persona lo tenia todo ... en mi amada Lana.

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Kgerals

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En el texto hay: amor, romance, mentiras

Editado: 30.04.2018

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