El enigma de su mirada

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Capitulo 24

-Andrew, necesito que me escuches- es lo primero que digo en cuanto puedo hablar. Él me ve y se sienta en el comedor.

Me quedo parada pensando si debo hablar aquí parada, o si lo mejor es sentarme a su lado. Su mirada queda clavada en mi, esperando. Pasan unos segundos y finalmente decide hablar:

- ¿Vas a quedarte ahí?- su tono es neutro. Andrew es alguien al cual no se puede descifrar fácilmente. Por un lado es muy expresivo, y es por eso que en algunas ocasiones puedes saber lo que piensa o siente con tan sólo mirarlo a los ojos. Pero por otro, es tan neutro, sus facciones parecen congelarse y a simple vista no puedes ni siquiera imaginar lo que pasa en sus pensamientos. Y para mi mala suerte ésta vez tiene que ver mucho con la segunda opción.

Me siento a su lado y pienso qué debo decir. Las cosas se ven bastante mal, tengo que elegir las palabras correctas.

- Eso fue ayer, cuando llegué a mi habitación él estaba ahí, al principio me asusté, no te diré que no cuando por dentro estaba a punto de llamar a la policía- pienso si debo decirle que él tuvo algo que ver con la golpiza que le dieron, pero siento que mejor es decirle sólo lo necesario- según el sólo quería ver como estaba- cosa que no es del todo mentira- no pasó nada de lo que parece.

Él mira me atento y luego baja la mirada hacia la foto, dura un rato examinandola y luego de un rato la suelta de golpe, se levanta y no puedo con la confusión. Pero para mi sorpresa sale corriendo hacia el baño.

Lo sigo, y cuando veo lo que está pasando, no sé que hacer. Andrew está vomitando en el inodoro, él se da cuenta que estoy viendo todo, pero no me ve, sigue vomitando.

- Por favor, sal de aquí- dice casi sin aire. Pero no lo haré, me acerco a él y aunque me de un poco de asco, me importa más que sepa que me importa lo que le pase, le acaricio la espalda de arriba a abajo. Él se sorprende y voltea a verme, cuando nuestras miradas conectan, pude ver su sufrimiento, sé que lo que él sufre no es algo fácil, y si puedo hacer algo para ayudarlo, no lo dudaré ni un segundo.- Gracias, Alhelí.

Agarro su cara con mis manos y le doy un pequeño beso en la frente. Él me sonríe, y lo hace de esa manera en la cual podría pensar que el mundo tiene su nombre y que todo lo que me importa es él.

- No es que quiera que dejemos de hablar y que me puedas explicar todo, pero tengo que lavarme los dientes, y luego bañarme- él se levanta y lo imito. Entiendo lo que quiere, así que salgo y le doy su espacio

Me siento en la silla de antes, esperándolo, y mientras lo hago me pongo a pensar. Andrew me contó que sufría de bulimia, pero en ningún momento me aseguró que estaba mejor, que lo superó. Cuando caigo en cuenta de qué es lo que acaba de pasar la preocupación me embarga. Cuando sale del baño, se sienta en la silla que queda en todo enfrente de la mía y continuo hablando, primero aclararé las cosas, ya luego hablaré de lo que vi.

- En ese momento él se estaba despidiendo de mí, me estaba asegurando que aquí la lista no soy yo, y que es mucho mejor que me cuide de él- sé que no debo preocuparlo, pero no puedo simplemente seguir mintiendole.

Él se relaja un poco y se queda pensativo un rato.

- ¿Así que no pasó nada de nada entre ustedes? - su tono es serio, y no entiendo porque pero parece un niño preguntándole a sus padres si de verdad existen los mounstros, sabes que no porqué ya te lo dijeron, pero aún así te asusta la respuesta.

- No, él es mi pasado, tú eres a quien quiero ahora.

Él sonríe a medias y se acerca, me abraza y acaricia mi cara con adoración.

- Alhelí, te quiero tanto, no te imaginas cuanto - cuando dice eso una estúpida sonrisa se estampa en mi cara, y sin poder ocultar mi felicidad lo agarro de su camisa y estampo mis labios con los de él. El beso es lento, pero lleno de pasión y cariño, es como todos nuestros besos, perfecto. Cuando nos separamos, uno nuestras frentes y le susurro:

- Andrew, te quiero tanto que podría darle la vuelta al mundo con tal de que seas feliz.

Él me ve sonriente y asombrado.

- Nunca me cansaré de preguntarle al mundo el porqué me mandó a una persona tan perfecta  siendo yo tan desastroso- nos reímos y aunque no quiero arruinar el momento, debo decirlo.

- Andrew...- él ve que es algo serio, incluso parece que sabe que es lo que le voy a decir pues toma mi mano y nos sentamos en el sofá, él me ve esperando a que le hable- ¿sigues haciéndolo?

Él evita mi mirada y es ahí cuando puedo entender que mis sospechas eran ciertas.

- Te juro que lo he intentado, en serio, pero simplemente no puedo.- me dice con lágrimas en los ojos, pero para mi sorpresa no derrama ni una.

Me acerco a él y agarro sus mejillas para que me vea directo a los ojos.

- Sé que es duro- él trata de esquivar la mirada pero no se lo permito- pero eso no quiere decir que sea imposible.

Me da tanta tristeza ver a alguien tan bueno pasando por estas cosas. Hace rato estaba tan molesto por lo de las fotos y ahora está aquí destruido, por esta razón digo que nunca se sabe lo que pasará con el.

- Lo intente muchas veces, pero por más que quise no lo hice, y se que lo que más me freno es que se que no tenía por quien luchar- me sonríe y con los ojos llenos de tristeza dice: - pero eso cambió desde que te conocí.

¿Escucharon eso? Pues sí, ese es mi corazón latiendo a mil por segundo, es tan perfecto y no lo digo porque esté jodidamente bueno, no, lo digo por lo precioso que es su esencia y sus sentimientos. Pero también tengo que aclararle algo.

- Andrew, eso es lo más lindo que me han dicho en toda mi vida, ni siquiera puedo expresar con palabras lo que siento justo ahora- y tras decir esto, me acerco lentamente y lo beso castamente,  cuando me separo me ve y hace un tierno puchero.

- Quiero otro, Alhelí, ese no me es suficiente- le doy otro beso, pero en su perfilada nariz, él sonríe y voltea lo ojos.



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En el texto hay: asesinatos, misterio, romance

Editado: 26.10.2019

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