El enigma de su mirada

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Capitulo 32

Alhelí.

Luego de que el asesino se va queda todo en total silencio, no nos movemos, y a simple vista parece que tampoco respiramos. Aunque tampoco es muy fácil hablar teniendo un pañuelo metido en la boca, y moverse teniendo las manos y piernas atadas a la silla. Andrew es el primero en hablar.

- Mueve tu silla para que quedemos espalda con espalda- con dificultad lo hago, cuando estamos de espaldas él empieza a intentar desamarrar el nudo de la soga que está atada en mis manos, no sé como lo hace pero en menos de un minuto ya estoy libre. Me agacho y quito la soga de mis piernas, me levanto y ayudo a Andrew. Por fin estamos los dos de pie.

Veo a Andrew y cuando estoy a punto de acercarme él se aleja poniéndose las manos sobre la cabeza. Se queda viendo el ventanal y se acerca a su escritorio tirando todo lo que está encima, su computadora, libros y todo sale volando. Patea la silla que en donde estábamos sentados y me alejo por instinto, nunca lo había visto así. Tira los cuadros que estaban en la pared, su rostro está rojo, y sus nudillos blancos por la presión que hacen sus puños.

- Andrew...- digo con voz cautelosa. Él no me presta atención, en cambio se acerca a la pared y le da un puñetazo, ahora sí estoy asustada, pero no de él, sino por él. - ¡Andrew, para! - grito y el parece no oírme. Ok, vamos con el plan B, me acerco con cuidado y lo abrazo por la espalda, él se queda quieto, mi mano está de su lado izquierdo en su pecho y puedo sentir su corazón acelerado, respira una y otra vez tratando de calmarse.

- Lo odio, Alhelí, más de lo que pensé que podría odiar a alguien- entiendo lo que siente. Él se voltea y me ve con los ojos rojos, y lo único que puedo hacer es abrazarlo.

- Andrew, necesitas calmarte, ven. - digo tomando su mano y sentándome con el en a mi lado. Pienso muy bien lo que le voy a decir.- Tenemos que tener un plan, uno que supere el de él.

- ¿Cómo? Ya no se qué hacer. Estoy cansado, la mayoría de las veces siempre salgo victorioso con los casos, en mi trabajo soy muy bueno, pero él...- toma aire frustrado y no termina la oración. Agarro sus mejillas con mis manos para que me vea.

- Llegó nuestra hora, amor.- le digo sin prestarle mucha atención a lo último, él a pesar de estar molesto me sonríe.

- ¿Me acabas de llamar amor? - en ese momento me siento un poco avergonzada, le sonrio tímidamente. - Me gusta como suena viniendo de tus labios- cuando dice eso mi cuerpo responde sintiéndose acalorado.

- Ah, ¿si? - le digo sentándome a horcajadas sobre él, su mirada se oscurece cuando me pego aún más a él.

- ¿No se supone que debemos pensar en un plan? Deberíamos preocuparnos por lo que acaba de pasar, eso seria lo correcto- eso es cierto, cuando voy a bajarme de su regazo pone sus manos en mis caderas sosteniéndome, y se acerca sus labios a mi oído.- Pero justo ahora no quiero hacer lo correcto.

Un escalofrío me recorre por todo el cuerpo, no sé exactamente cual es la causa; si es su tono ronco sumamente excitante, o sus manos en mi cuerpo.

Él se acerca y me besa, su lengua se encuentra con la mía e instintivamente muevo mis caderas sobre las suyas, en otro momento me hubiese detenido cuando sentí algo abultado, pero ahora estoy demasiado excitada como para parar. Su mano recorre mi espalda, me separo de él y me quito la camisa, sus dedos se enrollan en mi sostén y lo suelta. Él se saca su camisa por la cabeza y me recuesta en el sofá poniéndose encima de mí, apoyando uno de sus brazos en el sofá y el otro sosteniendo mi cara para besarme.

Dejo de besarlo y me las ingenio para terminar encima de él. Me siento a horcajadas sobre él y me levanto un poco para bajarle su pantalón, él me sonríe con ternura al ver que mis manos tiemblan y me cuesta terminar mi trabajo, me paro un momento y me quito mi bluejean y mis bragas, para luego volver a la posición de antes. Andrew me ve con lujuria cuando estoy totalmente desnuda, me tiende un paquete plateado y lo agarro.

- ¿Lo quieres hacer tú? - me pregunta poniendo ambos brazos en su cabeza, me ve divertido.

Yo asiento y le bajo el boxer, su amigo está muy emocionado, con las manos un poco temblorosas rompo el paquete y saco el condón, este se resbala entre mis manos. Con cuidado lo pongo en su miembro deslizandolo hacia abajo, él se tensa, incluso creo haber escuchado un silencioso gemido. Mi pulso se acelera cuando me alzo un poco y su miembro queda en mi entrada, antes de que Andrew me pregunte si estoy segura o no, bajo de golpe. Los dos soltamos un gemido ahogado cuando me muevo de nuevo. nunca me había sentido así, el placer que siento cada vez que bajo y subo con un ritmo constante es indescriptible. Pongo mis manos en su pecho para apoyarme, y él pone sus manos en mis caderas pata indicar el ritmo perfecto.

-Alhelí- escucharlo gemir mi nombre me hace sentir poderosa, deseada y sobre todas las cosas, sumamente excitada.

Y así estamos un rato; entrando y saliendo. En la oficina sólo se pueden escuchar nuestros suspiros y gemidos. Andrew agarra mis caderas y saliendo de mí hace que me mueva para estar debajo de él, agarra mis piernas abriéndolas y sin perder tiempo vuelve a entrar en mí de un estocada. Estocada tras estocada, estoy tan mojada que entra con una facilidad sumamente placentera. Un calor empieza a formarse en mi cuerpo y sé que estoy cerca, y al parecer él también, pues aumenta el ritmo llevándonos así al orgasmo. Primero llego yo, luego de cuatro estocada más se corre él. Sus manos se apoyan cada uno a un lado de mi cabeza y nos quedamos quietos, él busca mi cara y me besa. Está sudado al igual que yo.

- Eso fue...- dice sin aliento- increíble.

- Lo mismo digo, ha sido lo mejor que he sentido en toda mi vida- dije, y no mentía.

Él se quita el condón lleno yendo hacia el baño para votarlo en la basura. Mientras que camina puedo tener una perfecta vista de su trasero, y no sobra decir que está tan bien, por todos lados.



sunflower-r

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En el texto hay: asesinatos, misterio, romance

Editado: 26.10.2019

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