El enigma de su mirada

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Capitulo 36

Alhelí
- Esto es mucho más grave de lo que pensábamos- habla Zack pasándose
sus manos por la cara, su celular suena y se da la vuelta para
contestarlo.

- ¿Estás bien? - pregunto acercándome a Andrew, su vista está puesta
en el cuerpo de Daniel. Él niega con la cabeza y me abraza, su frente
queda apoyada de hombro.

- Esto no puede ser real - musita tan bajo que casi ni puedo escucharlo.

Mi mano acaricia su espalda, pienso en qué decirle, pero lo único que
pasa por mi cabeza es; ¿por qué el corazón y no los ojos? ¿Por qué
cambió el patrón?

- Tenemos que hablar, - dice Zack volteándose hacia nosotros, Andrew
se separa de mí, pero toma mi mano, el rubio se queda mirando nuestras
manos unidas y sonrie quitando su mirada. - Hoy vendrán...

Pero sus palabras quedan incompletas cuando su mirada se dirige hacia
atrás de nosotros. Andrew y yo volteamos y vemos que viene una señora,
su aspecto es elegante y, me quedo un poco confundida cuando la
encuentro muy parecida a Zack; ojos azules, cabello rubio, estilizada,
y sus facciones son casi iguales. Andrew no habla, y Zack se puso
pálido. ¿Qué está pasando?

- Buenas tardes, Brown - dice acercándose y saludando a Andrew con un
asentimiento de cabeza, me ve a mí y con una sonrisa me estrecha la
mano- Tú debes ser la agente Murphy.

- Un gusto, Alhelí- digo presentándome. Cuando la señora ve a Zack, se
vuelve tenso.

- Davis- es lo único que dice la señora rubia. Zack respira hondo y habla.

- Mamá- en ese momento quedo en blanco, ok, a kilómetros se nota su
parecido, pero esta señora se ve muy importante, ¿qué es lo que hace
aquí? Zack parece ver mi cara de confusión y se apresura a aclarar. -
Madeleine González, directora del FBI.

¿Del FBI? No puedo ocultar mi asombro, Andrew sonríe y Zack niega con
la cabeza divertido.

- ¿Qué te trae por aquí? - pregunta Zack viendo a su mamá. Ella sonríe
sin ganas.

- ¿Rosie no les contó? - dice viéndonos a todos, nos quedamos en
silencio. A mí no me dijeron nada, y por la cara de Zack y Andrew
supongo que a ellos tampoco. Ella tras sonreír con cinismo habla.- Ya
que su equipo no ha podido atrapar al asesino, el FBI trabajará con
ustedes para poder cerrar el caso.

Esto es demasiado para asimilar en un día; Xavier herido, Daniel
muerto, y no conforme con eso. tendremos que trabajar con el FBI.
Tanto Zack como Andrew se quedan callados y sus mandíbulas se tensan,
supongo que es porque acaban de insinuar que nosotros somos unos
inútiles que no son capaces de hacer bien su trabajo. Si supiera que
el asesino trabaja aquí.

- Ahora debo irme, necesito hablar con Rosie- dice la señora
Madeleine, y sin más se va, solo suena el piso con cada paso que ella
da con sus tacones.

- ¿Sabias que estaría aquí? - le pregunta Andrew a Zack, él niega preocupado.

- Sabes que no podemos trabajar con el FBI, es como si quisieras que
el aceite y el agua hagan una mezcla homogénea, imposible- dice Zack
con humor, pero se nota que se esfuerza para no perder la cordura
aquí.

- Creo que es mejor que me vaya- digo viéndolos a los dos, ellos
asienten de acuerdo.

- No puedes estar sola. - dice Andrew. - Llama a Rubí y se quedan las
dos en mi casa. Nosotros - dice viendo a Zack- tenemos muchas cosas
que resolver.

Me despido de Zack, y Andrew me acompaña a agarrar un taxi, antes de
eso le mando un mensaje a Rubí diciéndole si quiere quedarse conmigo
hoy, su respuesta no tarda en llegar y tal como creí me dice que sí.

- Tengo unas grandes ganas de besarte- dice Andrew acercándose a mí y
agarrando mi cintura pegándome a él. Mi pulso se acelera, tiene esa
mirada perversa que me dice que si no estuviéramos en un lugar público
ya hubiésemos hecho muchas cosas.

- ¿Y por qué no lo haces? - pregunto. Su aliento y el mío se mezclan,
bajo mi mano poco a poco y agarro ese bulto que se ha empezado a
formar estando tan pegado a mí, él suspira y me sonríe retándome.

- No hagas eso, a menos que...-  mete su mano  por debajo de mi camisa
acariciando mi espalda, acerca su boca a mi cuello y deja un beso
húmedo que hace que mis piernas tiemblen. Ya son las 9 p.m. así que no
hay nadie cerca, toda la gente que está investigando lo de Daniel
entran y salen por otra entrada que hay. Esta es solo para el
personal.

- ¿A menos que qué?-digo acercando mis labios a los de él, su mano
derecha se posa sobre una de mis nalgas, y la aprieta. Esto se va a
salir de control, él sonríe viendo como suspiro y muerdo mi labio
inferior.

- Que quieras que tengamos sexo justo aquí- dice volteandome pegando
mi trasero a su abultado miembro, me estremezco, y él besa mi cuello,
sin poder evitarlo un gemido sale de mi boca.

- Andrew- dice una voz detrás de nosotros, esa fastidiosa y chillona
voz; la de Rosie. Andrew y yo volteamos, ella tensa su mandíbula al
ver que Andrew sigue teniendo su mano en mi trasero, sonrío por
dentro. - Tenemos que hablar.

- ¿No ves que estoy ocupado? - responde Andrew viendo a Rosie con
fastidio. Ella me ve de arriba a abajo, con recelo y desprecio,
levanto mi mirada viéndola con seguridad.

- ¿Ella no puede esperar? Necesito decirte algo- señala con sus manos
todo mi cuerpo, y hace una mueca de asco. Así quiere jugar, pues así
serán las cosas, antes de que Andrew pueda contestar me adelanto.

- Tranquilo,- digo viendo que Rubi ya llegó por mí. Sonrío por lo que
estoy apunto de hacer. Agarro de la camisa a Andrew y lo jalo hacia mí
estampando mis labios en los suyos, sin darle tiempo de reaccionar
abro paso con mi lengua, y esta se mueve a la perfección con Andrew,
volviéndolo un beso demasiado erótico. Antes de separarme de él muerdo
su labio inferior. - No te preocupes, cuando llegues a casa podemos
hacer todo lo que quieras, cariño.

Veo la cara estupefacta de Rosie, y no puedo sentirme mejor, siempre
quiere hacerme sentir menos que ella. Y me alegra que lo que más le
duele es que yo tengo Andrew, algo que ella siempre ha querido, pero
que nunca podrá tener.

Cuando me volteo dispuesta a irme, Andrew me jala y me un pequeño beso.

- Te quiero- musita sobre mis labios.

Le sonrío pensando en responderle, pero no puedo decirle "te quiero"
porque en realidad no lo hago, lo que siento por él va mucho más allá
de lo que la vida o el destino podría explicar, es tan fuerte que
siento que aun diciéndole "te amo" queda pequeño con lo que mi corazón
se acelera y lo afortunada que me siento cuando lo tengo a mi lado.

Entro al carro de Rubí y cuento, 《uno, dos, tres 》

- ¡Es lo mejor que he visto en toda mi vida! ¿Viste su cara? - dice
gritándome emocionada y riendo.

- Eso fue muy satisfactorio- y las dos nos carcajeamos. Cuando nos
ponemos serias de nuevo hablo- Rubí, necesito un consejo.

- Espérate un segundo, - se mete por una calle y a lo lejos puedo
divisar un Mc Donald's - tenemos hambre, y si no como no puedo darte
un buen consejo.

- Yo también tengo hambre - digo riendo.

Entramos al lugar y Rubi pone una cara de adolorida, conozco eso.
Cuando estamos en un lugar en donde hay que hacer fila inventa
cualquier excusa para parecer que está enferma, y así nos ahorramos
tiempo, incluso algunas veces nos ahorramos dinero.

Pedimos nuestra hamburguesas y nos sentamos, ella pide dos, supongo
que ahora que esta embarazada se puede justificar que come demasiado,
aunque antes era lo mismo. Ella me ve con sus ojos azules esperando
que hable, pero al ver que estoy pensando qué decir, lo hace ella y
ríe.

- ¿Te acuerdas que la última vez que estuvimos aquí fingí estar
embarazada? - dice refiriéndose a hace dos años, había una fila
enorme, así que ella decidió ponerse una chaqueta y abajo la mitad de
una bola de anime, Rubí es tan creativa que podría ser artista. -
Ahora mira, ya sabemos que con estas cosas no se juegan.

Nos carcajeamos, y no puedo estar más de acuerdo con ella.

- ¿Crees que deba ir a ver a Xavier?- cuando escucha eso deja su
hamburguesa en el plato y me ve.

- ¿Eso es lo que quieres? - dice viéndome directo a los ojos.

- Creo que sí, no me siento bien sin saber como está.

Ella asiente y hablando de sus bebé terminamos de comer. Ella me dice
que me llevará a donde al hospital en donde está Xavier y que ahí me
esperara para luego irnos a la casa de Andrew a descansar. Así que nos
montamos en el carro y vamos hasta allá. Cuando veo a mi amiga caminar
por los pasillos del hospital no puedo evitar reírme, lleva un suéter
gris holgado y un jean, un moño alto y sin una gota de maquillaje, se
ve muy graciosa y adorable con su barriga de embarazada.

Pregunto en la recepción por Xavier y al mostrar mi placa de agente me
dejan entrar. Camino por un largo pasillo hasta llegar a donde me
dijeron. Llego a la habitación 117, y entro. Veo a Xavier con los ojos
cerrados, sin abrirlos habla.

-No quiero esa comida- dice y al ver que nadie contesta abre los ojos.
Al verme se queda como si esto fuera algún tipo de broma. - ¿Alhelí?

- Hola, Xavier - me siento en un mueble que esta en frente de su
camilla. - ¿Como te sientes? ¿Estás bien?

- Justo ahora estoy perfectamente - dice viéndome a los ojos, su
mirada es tan intensa que me hace voltear hacia otro lado.

- ¿Es verdad? - pregunto sin verlo.

- ¿Qué? - lo veo y me doy cuenta que hay algo distinto en él. Éste no
es el mismo Xavier que estuvo conmigo hace años, su mirada azul es
cálida, hasta sus palabras tienen un tono muy distinto, parece
¿arrepentido?, ¿dolido? No lo sé.

- Todo lo que dijiste, ¿es cierto? - parece entender todo, relame sus
labios y habla.

- Nunca había sido tan sincero con alguien en toda mi vida- me tenso,
no sé qué quiere decir exactamente con eso, él se da cuenta y niega
pasando las manos por su cara.

- ¿Por qué todo fue así? - suelto una pregunta que he tenido desde
hace tanto tiempo.

- No lo sé, - dice viendo el piso - sé que no hay nada que pueda
justificar como fui contigo, y no sabes lo arrepentido que estoy. Con
esto no te digo que quiero que todo vuelva a ser como antes, lo único
que siempre quise, aunque parezca imposible fue que fueras feliz, y
ahora lo eres.

Sus ojos se vuelven cristalizados y los míos no tardan en hacer lo
mismo, sus palabras hacen que la herida que tenía tanto tiempo
guardada se abra.

- ¿Por qué no me dijiste esto antes? ¿Por qué esperaste a que te
dejara de amar? - en cuanto digo esto algo parece romperse dentro de
él, y siendo sincera lo mismo pasó conmigo.

- Yo puedo ser lo que tú quieras, pero un mentiroso no. Antes no me
había dado cuenta de lo arrepentido que estaba, y de lo...- dice pero
se detiene tragando duro- enamorado que estaba de ti.

- Es tarde- digo porque es así.

- Lo sé- dice limpiando una lágrima que cae por su mejilla.- Perdón,
por todo; por no saber cuanto te amaba, por no tratarte como lo
mereces, por no ser el hombre que tu mereces. No sabes lo feliz que me
siento al saber que alguien que te merece y te valore está ahí, y que
él pueda darte lo que tanto necesitas y que yo nunca te pude dar.

- ¿Para ti qué es el amor, Xavier? - escupo con rabia sin poder
evitarlo, ¿cómo puede decir que me amaba?- En eso te equivocas, tú no
me amabas, uno no trata así a alguien del cual esta enamorado.

Lagrimas corren por sus mejillas y ni siquiera se toma el tiempo de
quitarlas, su expresión es abatida y sin duda muy triste, no quiero
herirlo, solo que tampoco es justo que diga que me amaba cuando es
simplemente una mentira.

- Alhelí, nadie ama ni demuestra el amor de la misma manera. Yo nunca
supe como demostrarte que te amaba, y créeme eso es algo que me
atormenta todos los días- sonará raro, pero la mirada que tiene Xavier
en este momento es la más transparente que alguna vez he visto, se ve
sincero con cada palabra que dice- solo espero que algún día puedas
entender que todo lo que digo es verdad.

- Nos vemos luego, Xavier- digo abriendo la puerta y saliendo de ahí.

Cuando llego a donde esta Rubí al ver mi cara solo se dedica a
abrazarme. Es cierto, ya no lo amo, dejé de hacerlo desde hace mucho
tiempo, pero recordar el pasado duele mucho más que cualquier otra
cosa, pero se supera. Me doy cuenta de eso ahora, más que nunca, al
ver que ni una sola lágrima rueda por mi mejilla, ni siento que el
aire no llega a mis pulmones, y que ese deseo incontrolable de no
saber que hacer con los pensamientos y cuestionamientos que te haces a
diario pensando que quizás también fue tu error, y que no eres lo
suficiente para esa persona, ya no existe. Ahora me doy cuenta de lo
equivocada que estaba.

- ¿Estás bien? - pregunta Ru sin moverse, su voz está cargada de empatía.

- Creo que sí- digo porque por fin le pude decir todas las cosas que
siempre quise a Xavier, y supongo que él igual.

- Llamó Andrew- habla Rubí tras separarme de ella, la veo y me doy
cuenta que su semblante es relajado.- Dijo que nos mandó pizza, y que
él llegará mañana en la mañana.

Luego de lo mal que me sentí hablando con Xavier, lo único realmente
bueno es ver esas pequeñas cosas que hacer Andrew por mí y darme
cuenta que por fin puedo decir que tengo alguien a mí lado que de
verdad me quiere.

- ¿Nos vamos? - pregunto a Rubí, que está entretenida viendo las
incubadoras llenas de niños que hay justo en frente de nosotras. Se
queda embelesada y parece no oírme, pongo mi mano en su hombro - Ru.

Ella voltea exaltada y luego me da una sonrisa forzada, ¿qué le pasa?

- ¿Te sientes bien? Estas pálida- Ru siempre ha sido blanca, pero
ahora está mil veces peor.

- Si, tranquila. Es solo hambre, que bueno que tu noviecito nos mando
comida- su ánimo cambia radicalmente, y eso solo me da a pensar que
algo está pasando. Pero ahora no la voy a presionar, necesito que ella
me cuente cuando crea que es el momento indicado.

Caminos juntas hacia el carro en total silencio, mi celular suena en
el bolsillo, y lo saco para contestar. Veo el nombre de Andrew en la
pantalla y una sonrisa se forma en mi boca.

- Gracias por todo, cariño- le digo sin esperar que él hable primero,
se escucha su risa.

- No te preocupes, además después de lo de hoy necesitas un premio,
lograste sorprenderme, préciux - su voz aunque suene raro esta cargada
de orgullo.

- Entonces nos veremos mañana.- digo dispuesta a colgar.

- Ey, ey,- hace una pausa y espero lo que tiene para decirme- te quiero.

- Yo también, cariño.

Cada vez que me dice algo así siento que me derrito de amor, su tono
de voz suave cuando lo dice, su ¿?  envolviendo la mía se siente como
si pudiera tener el universo justo en mis manos.

- Llegamos- dice Ru bajando del carro, luego de 20 minutos escuchando
canciones por fin llegamos a la casa de Andrew. El vigilante me ve y
lo saludo, también me da la llave y me desea buenas noches.

Subimos en el ascensor, Ru cierra sus ojos y los abre de golpe por el
sueño, yo solo estoy pensando en todo lo que ha podido pasar en un
día.

- Hogar, dulce hogar- digo abriendo la puerta y sentándome en el sofá,
en la mesa hay dos cajas de pizza. Me levanto y las agarro,
entregándole un a Rubí que está acostada a lo largo del sofá, ok,
tendré que sentarme en otra parte.

Me siento en el piso y prendo el televisor, buscamos una película y
las dos casi gritamos cuando vemos que pasarán "una esposa de
mentira". Para cuando termina la película, Rubí está dormida en la
habitación de invitados de Andrew, tenía tanto sueño que no alcanzó a
ver la mitad de la película, así que le dije que era mejor que
durmiera.

Veo el reloj y marca las 12am. Recojo todo y me siento a revisar mi
celular, hay varios mensajes, pero hay uno que acapara toda mi
atención. Es un número desconocido.

《Tienes que ir y ver el piso 9, ahí sabrás porqué me mataron. 》

En otro momento pensaría que es un tipo de broma, pero sé que ahora
todo es posible. Pero también sé que necesito descansar, ha sido un
día agotador. Voy hacia la habitación de Andrew, y reviso su armario,
saco un suéter de algodón holgado y un pantalón igual. Me acuesto
luego de cambiarme y tras unos minutos ya estoy totalmente dormida.

Siento algo en mi mejilla, y también en mis labios, ¿que es esto ?
Hago un esfuerzo tratando de abrir mis ojos y poco a poco la imagen se
va a volviendo más clara. Veo unos ojos color caramelo observándome,
suspiro viéndolo, Andrew.

- Buenos días, préciux- dice repartiendo besos por toda mi cara, le sonrío.

- Hola- digo con voz pastosa.

- Te preparé el desayuno, ¿vamos?- dice dándome la mano, la tomo y me
acerco para darle un beso en la mejilla, el hace un puchero- yo quiero
uno en la boca.

- Primero hay que lavarse los dientes. - Él asiente y me da un beso en
la frente. - ¿Rubí está allá afuera?

- Sí, ya está desayunando, al parecer ella y su barriga no podían
esperarte- dice divertido, le sonrío.

Luego de haber terminado de lavarme los dientes, voy al comedor en
donde están Andrew y Rubí peleando por un pan.

- ¡Es mío! - grita Rubí tratando de quitárselo a Andrew.

- No es justo, yo lo agarré primero - dice sonando como un niño.

- ¡Es mío, y punto! - Rubí logra quitárselo de la mano y sin darle
tiempo se lo mete todo en la boca, Andrew bufa molesto- no seas
llorón, cara de perro.

- ¿Podrían dejar de ser tan infantiles? - digo riendo sentándome en la
silla al lado de Andrew.

- No - contestan al unísono, y los tres terminamos riéndonos. El resto
del desayuno hablamos sobre cualquier cosa, nada interesante.

Andrew se queda haciendo unas llamadas, mientras que yo me arreglo
para ir a trabajar. Rubi se fue hace rato a su casa. Cuando estoy
lista salgo y veo que Andrew está agarrando su cabeza con gesto
preocupado. Me acerco a él y lo abrazo por la espalda, se voltea y
agarra mi cara dándome un beso, su lengua entra sin preámbulos y la
mía la recibe gustosa, sus labios se mueven en sincronía con los míos.
Su mano viaja a mis glúteos y aprieta uno de ellos, yo meto mis manos
por su camisa y se estremece cuando toco su abdomen plano.

- Tenemos que ir a trabajar - musita sobre mis labios. Me separo y los
dos respiramos dificultosamente. - Quiero hacer todo esto cuando
lleguemos del trabajo. - Su sonrisa perversa hace que algo dentro de
mí se prenda, pero aún así me obligo a hablar calmada.

- Me parece perfecto.

Llegamos al trabajo y saludamos a todos, Zack todavía no llega y
Andrew tiene que ir a una importante reunión, así que éste es mi
momento perfecto para ver qué es lo que hay en el piso 9. Subo por el
ascensor, y me pregunto porqué no he visto más nunca a América, ni
siquiera está en su puesto de secretaria, después preguntaré si
renunció o está de vacaciones.

Lo raro de este piso es que solo hay una puerta, y es la de
vigilancia, donde están todas las cámaras. Lo único malo de las
cámaras es que todos los vídeos del día de ayer fueron borrados, cosa
que descubrió el FBI. Habían puesto unos vídeos de días pasados, para
que pensaran que todo estaba bien. Adentro está todo oscuro, me acerco
y prendo la luz, hay un escritorio, pero todo parece estar abandonado.
Lo único que está es una carta en la mesa.

Cuando la tomo entre mis manos me doy cuenta de que es una carta para
mí,  no dice de quién es, pero en cuento empiezo a leerla lo entiendo
todo.

Hermosa, sé que te preguntarás porqué te estoy dejando esto, lo hago
porque quiero que sepas toda la verdad, y aquí sentado sé que quedan
solo horas para que él venga por mí. Es hora de que sepas algo
importante...


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Nota de autora : ¡Hola! Hoy no tengo nada que decir al respecto, solo
que no olviden dejar su estrellita y decirme si les gustó. Por cierto
acuérdense que hay una cuenta de Instagram, por allá monto foto de
todos los personajes, me encantaría que fueran a verlas. Decidí que
pondré algunas pistas, pero serán breves de hoy en adelante, ya que
cada vez estaremos más cerca de descubrir todo.

La carta que desatará muchas cosas ha hecho su aparición, y creo que
todos sabemos quién la escribió. El asesino no dejó un poema en el
cuerpo de Daniel, algo extraño ¿no? Andrew parece preocupado por la
llegada del FBI, él sabe que la última vez salió todo mal.


Espero les guste, besos.



sunflower-r

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En el texto hay: asesinatos, misterio, romance

Editado: 26.10.2019

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