El Ex de mi mejor amiga

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 1: Wattpad es vida

Alessandra

—Ale, despierta—. me llama mi tío moviéndome el pie.

—No…quiero…ir. — mascullo entre las sábanas.

—Tienes que ir—. dice jalándome las sábanas.

Me quejo y me encojo en forma fetal buscando calor. La cama está tan calientita que no dan ganas de salir a ningún sitio. Si por mí fuera, me quedaría en mi cama viendo unas buenas películas o leyendo mis libros que adoro con todo mi corazón acompañada de comida.

—Ya no quiero ir papá, la escuela me quita todas mis energías. — le digo yendo hacia mi baño y lavándome la cara.

Hago una mueca al ver mi cara y niego con la cabeza.

Estoy muy pálida y con unas ojeras demasiado profundas. Parece que me hubiera maquillado y el maquillaje se me hubiera corrido dándome la apariencia de un mapache.

Mentalmente tomo nota que no debo volver amanecerme leyendo un libro pero inmediatamente lo borro. Es inevitable que me amanezca por estar leyendo.

—Tienes que ir, te falta un año en el instituto. Luego podrás olvidarte de eso y luego perseguir tu sueño. — me dice divertido y a la vez, autoritario desde mi cama.

Resoplo mientras me apoyo en la pared.

Bueno, una de las cosas en las que más me parezco a mi tío o papá como lo llamamos mi hermano y yo, es que nos encanta leer. Al principio empezó como un pequeño pasatiempo para despejarme, pero luego se volvió algo más importante, se volvió mi vida.

Entre mi papá Marcelo y yo nos damos libros para leer y luego hacemos una reseña desde nuestros puntos de vistas. Y, es por eso que mi sueño es estudiar literatura en la universidad para ser escritora o editora.

Aunque lo de escritora ya está hecho. Llevo escribiendo en Wattpad desde hace tres años, entregándolo todo en mis escritos y sin parar.

Obviamente fue mi papá Marcelo el que se enteró primero. Aún recuerdo esa brillante sonrisa llena de alegría y orgullo y sus ojos azul claro brillar de emoción. Fue uno de los mejores momentos de mi vida.

—Lo sé papá, pero en serio detesto la escuela. Odio todas las materias excepto literatura—. Le digo mientras me lavo los dientes.

Mucha gente me preguntaba y me preguntan hasta ahora el por qué llamo a mi tío, papá.

Bueno la historia es esta. Mi padre biológico, abandonó a mi madre cuando Dylan, mi hermano mayor, tenía tres años y yo tenía un año y medio. ¿La razón? No lo sé o mejor dicho, no la entiendo muy bien, supongo que fue porque el amor se terminó o porque simplemente tuvieron diferencias que no pudieron solucionar.

Bueno, el caso es que mi tío vivía con nosotros en ese tiempo y al ver que nosotros íbamos a tener que vivir sólo con mamá sin ninguna figura paterna, decidió hacerse cargo de ese papel paternal. Desde entonces, Dylan y yo le decimos así, porque como decía mi abuela materna: “Padre es el que cría, no el que engendra”. Claro que yo sigo teniendo contacto con mi padre bilógico. Nos llevamos bien sí, pero tampoco le tengo la confianza suficiente como para contarle mis cosas más íntimas.

Pero, Dylan no quiere saber nada de él. No puede verlo ni en pintura. En todo este tiempo he tratado de hacer que hable con él de manera amigable pero él se rehúsa a hacerlo. En parte creo que entiendo el por qué a su rechazo. Él fue el más pasó tiempo con él, y aunque haya sido muy pequeño como para recordar todo, fue él que más sintió la ausencia de él que yo.

La risa de mi papá hace que deje a un lado mis pensamientos y me concentre en su risa. Adoro escucharlo reír, es un sonido bien agradable y bien hermoso.

—Ay hija, creo que pasar mucho tiempo con tu hermano te está haciendo mal. Tú no eras así.

Claro que no lo era. Antes era muy estudiosa, mucho más de lo que soy ahora. Antes ocupaba los primeros puestos y se podía decir que era la mejor en todas mis clases.

Pero las cosas cambian. Y a veces cambian por cosas que sucedieron. No lo justifica pero afecta mucho emocionalmente.

— ¿Qué quieres que haga? Es mi hermano y lo quiero un montón—. Le digo saliendo del baño. — Ahora, si me disculpas, necesito cambiarme. Por favor, te invito a salir de mi cuarto.

—Está bien, mientras te cambias intentaré levantar al gorila que tienes como hermano. — dice levantándose de la cama y se dirige a la puerta.

—Suerte con ello. — le digo divertida antes de cerrar la puerta del baño.



Angie Goicochea

Editado: 16.10.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar