El Fauno

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Introduccion al Terror en Everhill

Una chica salió corriendo de entre la maleza y algunos árboles dentro del cañón de Everhill en medio de la noche. El Cañón de ese pueblo era caracterizado por ser temido por todos sus habitantes, quienes nunca entraban una vez que oscurecía, pero Caroline y su novio desobedecieron. Ahora, ella desconocía que era la cosa que bajó desde las copas de los arboles ys e había llevado a Leonard, y que ahora iba tras ella.

Sollozando, la joven salataba las raices de los viejos arboles que sobresalian entrea la tierra con temor voltea en momentos hacia atrás.

—No, por favor—pedía, clamaba mientras sus lagrimas corrían mejillas abajo.

Caroline, quien era la lider de las porristas y sumamente atletica, tenia una muy buena condición, y quizas llevaba un kilometro recorrido a todo galope. Brinco una pequeña colina y cayó en un riachuelo, sus rodillas se rasparon contra las rocas, pero no le importó. Se puso de pie y siguió corriendo.

—¡Ayudenme!—gritó al cruzar el riachuelo, justo al subir una pequeña colina. Miraba a los alrededores en busca de auxilio, en busca de cualquiera que le pudiera ayudar.

Al escuchar su eco, prosiguió, corriendo con todas sus fuerzas paso a traves de un arbusto. A sus espaldas podía escuchar como algo seguía sus pasos, golpeando las ramas con fuerza, gruñendo. Yo no se que sentía Caroline, pero no logro imaginar estar en un area tan grande y alejada del pueblo, solo, con una bestia detras mío.

—¡No!—gritó al sentir como le tomaron el tobillo.

Caroline cayó pesadamente al suelo y algo la arrastró, sus piernas y sus palmas se raspaban con la arena conforme trataba de detener a lo que la arrastraba colina abajo. Pataleo, con fuerza y se liberó. Solo para seguir corriendo en un mar de llanto.

Quizas, a unos treinta metros de ahí fue cuando pudo ver el frente del vehiculo en el que habian llegado a ese lugar y sintio un poco de alivio. Y mas porque aunque habian discutido por ello, Leonard habia dejado las llaves en la visera. Aterrada llegó al vehiuclo y con las manos temblando, despues de un arduo intento logró abrir y entrar cerrando todos los seguros de las puertas para entrar en catarsis total. Lloraba y gemía opacando el cantar de los grillos y sapos de los alrededores hasta que recordó que algo la estaba persiguiendo.

—¡No!-gritó y tomo las llaves.

Para su desgracia, el nerviosismo provocó que las llaves se le cayeran junto a los pedales, por lo que se agachó a tomarlas para finalmente colocarlas en el arrancador.

Justo a una milesima antes de girarla, antes de encender el vehiculo para marcharse fue testigo de algo insolito. Todos y todo a su alrededor se calló, todo se quedó en silencio y ella miraba aterrada conteniendo la respiración con los ojos como platos.

De pronto, una respiración acelerada comenzó a escucharse detrás de su cuello. Caroline se paralizó un instante y despues, lentamente levantó la mirada al espejo retrovisor ya que el ruido provenia de dentro del automovil. Habia una silueta en el asiento trasero, con la piel erizada y una sensación de sudor frío, la chica voltea hacia atrás rápidamente, pero no encontró nada.

—Dios, Dios—dijo suspirando.

Apenas se relajaba, volvió la vista al frente y sintió un escalofrío horrendo que corrió desde sus pantorillas hasta la cintura. Sentía esa presencia, desde fuera del vehiculo se escuchó su grito y como algo la jaló hacia los pedales. Nunca se volvó a saber de Caroline, ni de Leonard.



Flores Segura

Editado: 06.10.2018

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