El Grito del Sur

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 5

El problema es que la curiosidad me estaba matando. Una parte de mi quiere leer lo que sintió el primer día en que nos conocimos —“no me interesa nada de él”. Me recriminé—. Pero ¿a quién le estaba mintiendo? Es cierto que estoy decepcionada, como si el amor se hubiese extinguido o quitado del lugar donde lo tenía, tal vez ya se murió, se acabó y si es así ¿por qué me debato en si leo sus diarios o no?

Me intriga saber lo que pensaba de mí, tengo ansiedad, en el fondo deseo saber si él me amaba, si era importante… ¡Dios!, me tiemblan las manos —me levanté y volví a acostarme, al poco tiempo sonreí.

—¡Aaayyy! ¡Qué masoquista eres! —me dije, salí de la habitación, bajé las escaleras y tomé el primer diario, me senté en el cómodo mueble de la sala de mi abuela. A los pocos minutos ella llegaba con una taza enorme de helado y mi hermana traía dos libros más. Se me humedecieron los ojos.

—El amor cuando es verdadero no desaparece, se da un tiempo, yo diría que es una prueba —hablaba Laxylya, mientras me entregaba mi respectiva taza de helado—. Lo digo en mi caso personal. Todos cometemos errores, nadie es perfecto, he descubierto que para llegar a la perfección solo debemos moldearnos y eso se logra con cada error y tropiezo que tenemos.

—Espero aclarar un poco mi situación si encuentro algo de Larry y Yajaht —sonreí. No dije nada solo me encogí de hombros.

—Yo los leeré por curiosidad, quiero saber el pensamiento del Rey, mi nieto.

—Creo que yo lo haré por masoquista.

No tuve palabras de agradecimiento ante el gesto de apoyo, el tenerlas cerca de mí me da la fuerza necesaria para enfrentarme ante la cruda realidad del hombre que hasta hace unas horas era mi esposo. Las manos me sudaban, debo enfrentarlo, cerré los ojos, respiré profundo y abrí el diario que había tomado.

 

Como siempre, estoy en el tejado escribiendo la bitácora del día. Mañana me espera una larga y desafiante prueba. Debo irme a vivir con los tipos con quien dejaron al hijo de Procyxon, fue una ventaja el que ellos no pasaran tiempo desde hace años con Jerónimo, así podré suplantarlo. El tonto proclamado rey del Norte no conoce a su hijo, un punto a favor para lo que me toca hacer. De ahora en adelante debo llamarme Jerónimo Bell y debo hacer un esfuerzo muy grande para no matarlo. Debo encontrar esa piedra y los dos portales para ingresar al planeta Az.

Hoy maté al hijo del líder del Norte —por un año había sido su amigo, estaba aprendiendo de él y cuando ya sabía lo suficiente lo eliminé—. Él no se ha consagrado aún y esa es la oportunidad perfecta para entrar al Norte, en unos meses cumplirá los Veinte y debo entrar al bosque de la sabiduría por el lado norte. La Energía no sé cómo hará…  Se supone que debo pasar ciertas pruebas diferentes, ellos han profanado lo que era sagrado. Energía, sabes que solo estoy especulando, no tengo la más puta idea de lo que me tocará hacer. Dame la fuerza necesaria para enfrentar lo que se viene y… espero poder controlar lo que con los años crece dentro de mí.

Debo averiguar las lagunas que llevo en mi mente y también aclarar el centenar de preguntas que tengo para la élite del Oeste. Por lo que he averiguado el hijo de Procyxon con Enyf fue concebido en Alma y al año fue entregado por decisión de Procyxon a un orfanato en la Tierra, con el paso de los años enviaron a la pareja que fueron los responsables del bienestar de Jerónimo, supe que solo se han visto tres veces, no creo que sea difícil engañarlos. Ahora es prioridad, se avecina su cumpleaños número veinte.

   Desde que llegué a este planeta nada me gusta. Este lugar era la adoración de Mycalyna… en ocasiones me llegan recuerdos de ella, hace tres mil años fue mi esposa y… una cosa si la tengo clara y es que si yo regresé ella también pudo volver, sé que la Reina se instruye en el Este y debe ser Mycalyna. No debo desviarme de mi objetivo y por ahora hasta que no descubra los planes del Norte y la entrada secreta al planeta Az no podré librarme de mi objetivo, de ello depende Alma.

Por ahora debo adaptarme a este horrible lugar llamado Tierra. No sé qué fue lo que le vio ella en el pasado, era su lugar de descanso. Como extraño a mi hogar, no lo he visitado desde que salí de ahí, es mi abuelo el que sale a verme, ni siquiera he vuelto a ver a mis padres —extraño a mamá, que nadie sepa mi verdadero sentir, un Rey no puede demostrar debilidad, aunque en el fondo desee su abrazo.

 

Me tapé la boca y al hacerlo mis acompañantes se sorprendieron. No debería sentir lástima por él, no se merece nada. Pero era el acto de sensibilidad más tierno y no… Ahora entiendo un poco el deseo que yo sentía cuando lo conocí, esa necesidad de protegerlo. Laxylya se limpiaba las lágrimas y Sharon estaba roja.



Eilana Osorio Páez

Editado: 08.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar