El Grito del Sur

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 6

Naus llegó a buscarme, desde que desperté he peleado con Azuryut, le dejé claro que en este planeta no gobierna, pero hay algo en el ambiente o en mi entorno que lo pone nervioso.

—¿Qué haces en el Sur? —ha sido el único lugar que sigue sin bajar las barreras.

—No lo sé, no podía dormir y en este lugar no escucho al demonio.

—¿La barrera sigue por qué no estás con Yelena? —me encogí de hombros.

—Las barreras no tienen nada que ver con mi relación, ellas están por encima de eso —sonreí—. Siguen ahí por el mismo motivo por el cual Yelena me dejó, aún nos falta crecer en espíritu.

—Mamá quiere que almorcemos juntos, hoy es el día en que ella celebra la llegada de Cristal y Manuel —afirmé. Ya han pasado nueve años de eso, les festeja un cumpleaños simbólico. 

—¿Qué tienes Naus? —se metió las manos en los bolsillos.

—Hoy… no sé. Siento que lo peor está por venir.

—Yo ya no doy nada por sentado y también siento en el aire una oleada de destrucción, se nos viene una batalla peor —comenté mientras le daba vueltas y vueltas al anillo en mi mano—. Hermano, después de ir a la casa de mis padres debemos hablar con ciertos líderes del planeta Tierra.

—¿Qué?

—Cuando estuve en el planeta Az, Procyxon dijo que faltaba poco para que los humanos cayeran tontamente en sus manos. Los líderes están engañados, mientras estuve infiltrado persuadí a Myrfak para que me diera los nombres y son hombres con poder, que pueden ayudarme a mover masas en pro a la restauración del planeta.

—Cuándo dices lideres te refieres ¿a quién?

—Hay un grupo élite de humanos influyentes de los gobiernos, tienen representantes en varios países, desde sus reuniones se determina lo que pasará con la humanidad, debaten, invierten y de una u otra manera manejan el planeta. Debo persuadirlos, todos me conocen como Jerónimo, y el que preside la organización es aliado del planeta Az, fue seducido por Procyxon, es la imagen, pero quien manda es el que se hacía llamar el rey del Norte, han planeado una sumisión ante los placeres que pregonan los demonios. Debo desenmascararlo o matarlo, los humanos deben saber la verdad, y que ellos decidan si continúan como van o nos ayudan a enfrentar a Az.

—¿Cómo piensas hacerlo? —me encogí de hombros.

—Necesitaré la ayuda de Yelena.

—Te irá mejor si te enfrentas solo al planeta Az —sonreí con nostalgia, es muy certero lo que dice Naus.

—Tal vez, pero ella comprenderá que es para salvar a su amado planeta, debo hacerla entender que la humanidad está llevando a la Tierra a un consumismo dañino, la mayoría de ellos están engañados, Procyxon es quien gobierna y para derrocarlo debo hacerlo con mi esposa… ex en realidad. Debo persuadirla, no dejó que cerrara el portal porque cree que es nuestro deber ayudar. Yelena no se opondrá si la busco con esa intención, eso cuenta a mi favor.

—Lo veo difícil, tenemos tarea compleja, hablar con presidentes…

—Naus, nosotros hace tres mil años involucramos a la Tierra en nuestro error, no fue fortuito que nuestras mujeres nacieran en ese planeta, antes no lo había visto de esa manera. Azuryut no me deja pensar con la verdad, esa verdad que Yelena me restregó en la cara. 

—¿Qué tanto les contarás a los humanos? y ¿cómo piensas incluirlos para pelear en Az?, además, deben tener conciencia que la Tierra está muriendo, deben hacer cambios drásticos. Y ¿para qué necesitas a Yelena?

—Debemos unirnos y hacer frente al planeta Az, nosotros solos no podemos por más que Jupnuo diga que sí. No se trata de ser superiores, no es eso lo que la Energía necesita, es unión, el mal solo se combate con ciertos dones que no tienen nada que ver con el dominio de armas.

—No te sigo hermano.

—Amor, lealtad, honestidad, gratitud, amistad, unir fuerzas por un fin mayor a nuestras necesidades personales… eso es lo que me quiere decir Yelena. Ella me sigue amando, solo se siente confundida —no pude evitar reírme, mi Nena me sigue amando, y no lo aceptará tan fácil—. Tenemos trabajo. Debemos proteger la Tierra.

—Yo estoy jodido con mi tema personal y en parte quería hablarte de ello. Pero esto que me estás diciendo no puede esperar.

—Lo estás comprendiendo.

—Más o menos, hay mucho tema que no comprendo. Hace tres mil años jodimos todo, es lo único claro que tengo. Al regresar en nuestra reencarnación gracias a la intervención de mi cuñada, volvimos más jodidos de lo que nos fuimos, yo perdí a mi mujer, tú tienes un demonio, Alma a pesar de ser un bello planeta resulta que subyugan a la mujer y la tratan de manera vergonzosa. Y para arreglar el desastre debemos convencer a un planeta de nuestra existencia, convencer a nuestras ex que nos ayuden a pesar de que no quieren vernos ni en pintura, debo hacer trabajo en equipo con el hombre que se acuesta con la mujer que amo, y evitar que Alma no llegue a una revolución femenina. Qué, en definitiva, ese es el punto más fácil para resolver.



Eilana Osorio Páez

Editado: 08.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar