El Grito del Sur

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Capítulo 8

 

Entramos a la casa de la abuela sin hacer el menor ruido, puse mi campo de energía dejando su habitación por fuera, espero que Yelena no se despierte, aunque, muero por verla.

—¿Creen que esto le gustará? —Jupnuo seguía indeciso, mañana o bueno en unas horas es el aniversario cinco mil de ellos, y tiene una semana tratando de darle un detalle y sigue sin decidirse, me ha solicitado permiso para hacerlo. Recordé esa conversación.

—Mi rey —estábamos solos en la sala de comandos del Oeste.

—Abuelo, creo haber dado la orden que en lugares diferentes a la reunión de las élites no me llames así.

—Es la costumbre —cerré los ojos, en eso tiene razón, yo debo tener paciencia.

—Está bien, dime, ¿qué es lo que te aflige? —a pesar del trabajo que hemos tenido con la relación entre los humanos, se ha mostrado muy pensativo—. ¿Has vuelto a tener resistencia con los militares de la Tierra?

—No. Al fin comprendieron que sus armas no entrarán a Alma, se cansaron de hacer experimentos e intentos, lo último fue ese tanque —sonreí. Ese día fue atípico.

Los terrícolas podían entrar, pero si trataban de ingresar algún tipo de arma el campo de fuerza los devolvía. Entraron a la capsula hasta un helicóptero, y fue en vano, me costó una gran charla de medio ambiente y concientización de la importancia de la naturaleza en nuestro mundo.

Para algunos era absurdo que nosotros le tuviéramos tanto respeto a unos simples árboles y animales; así me respondió el coronel a cargo de ayudarnos con el tema de entrenamiento. Es un hombre bastante estricto y para sorpresa nuestra es inquebrantable en sus principios. Llegó escéptico ante lo que les comenté a la mayoría de los presidentes de las naciones y grupos de poder masivo en el mundo, para que me creyeran tuve que traerlos al planeta Alma. Solo así comprendieron qué lo que les decía era la verdad y asignaron el liderazgo al coronel Ismael Rojas. Aceptaron que fueron engañados y se encargaron de tomar medidas contra el actual presidente quien era la imagen visible de Procyxon. No me inmiscuiré con las leyes humanas, solo les dije que él tenía un espectro que lo dominaba.

Cada país envió un gran batallón, cada uno debió pasar por ciertas pruebas y los que han quedado seleccionados esperan el examen final y es la aprobación de mi abuela. Por ahora Ismael es el líder entre sus comandantes, es el humano con un gran nivel de pureza espiritual. Fue duro que comprendieran, pero con el paso de los días y al ver nuestra forma de vida, se han sensibilizado con el tema. Ellos son los culpables de tener al planeta Tierra en deterioro, es su culpa como especie y si no hacen algo drástico al respecto no son los demonios de Az los que los acabarán sino ellos mismos.

Con los días comprendieron que sus inventos son nocivos para el planeta. Al final, aceptaron que las armas para la gran batalla debían ser las que se utilizaban en la edad media en su historia humana, donde los arcos, las catapultas, ballestas y espadas serían nuestras aliadas. No tienen la destreza mental para sacar su propia energía y la transformen en armas mortales como nosotros. Han sido tediosos las horas de entrenamiento, y en parte el trabajo es el que me ha ayudado a no buscar a Yelena.

—Entonces abuelo ¿qué te aflige?

—Dije que el tema con tu abuela podía esperar, pero en unos días cumpliré cinco mil años de casado y no sé cómo volverla a conquistar —por respeto no abrí la boca—. No me mires así, ella pasó muchos años en la Tierra y a lo mejor ahora tiene un concepto diferente o querrá detalles diferentes a los que le daba en nuestra juventud. Y no sé qué les dan los hombres a las mujeres en la Tierra —no pude cambiar la expresión de mi rostro por más que lo intenté—. Tú has vivido en ese planeta por varios años, ayúdame —bajó la mirada. 

—Podemos hacer algo al respecto, Naus sabe mucho de eso.

—Si, tienes razón. 

Desde ese día hemos trabajado en posibles ideas para que sea una gran sorpresa y no logramos llegar a un acuerdo hasta esta mañana cuando llegó Sharon al planeta. En el fondo aun no comprendo lo que está pasando en Alma, pero la energía del planeta se está revitalizando y mi madre dice que es por el amor que ahora se puede expresar. Todo es un conjunto, al menos quiero verlo de esa manera.

Volviendo al tema con mi abuelo, es absurdo que ahora sus nietos sean los que estemos de cupido y es bueno que él tuviera un detalle con la mujer que ama y ha sido su compañera, mi bella abuela. En eso Yelena tenía razón, nuestro mundo carecía de algo vital, en los entrenamientos nuestra energía es más fuerte, y eso ha hecho que el demonio permanezca dormido y me tiene con la esperanza de poder desterrarlo algún día de mi cuerpo.



Eilana Osorio Páez

Editado: 08.11.2019

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