El Grito del Sur

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Capítulo 11

 

Nos habíamos arreglado temprano para ir a Alma, el desayuno fue en silencio. No creo que entre al planeta Az, pero si quiero estar pendiente en el centro de mando ya sea en el Este o en el Oeste. Laxylya no ha regresado desde que Alyhoth vino a buscarla y Sharon desde que Kaus se fué ha estado muy pensativa, mira su mano donde lleva el anillo de compromiso. Me alegra por mi amigo que por fin la montaña se los otorgó, aunque a ella no la veo tan entusiasmada.

—Si no lo sacas no estarás tranquila —terminaba de tomarse un vaso con agua.

—¿De qué hablas? Estoy feliz por mi matrimonio —arrugué mi frente.

—Yo no he hablado de matrimonio, me acabas de confirmar que estas preocupada o más bien decepcionada por algo —su mirada fue un libro abierto—. Sharon si no quieres hablar te comprendo.

—Y según tú ¿qué es lo que me pasa? —alcé mi ceja.

—¿De verdad quieres escuchar mi versión?

—Si, no veo cuál es tu preocupación.

—No es preocupación hermanita, pero ya que lo pides te diré, muy en el fondo de tu corazón guardabas la esperanza del amor de Naus hacia ti. Y eso te lo confirmaba la montaña, sabías que los anillos no se los entregaban a Yajaht porque naciste para Naus. Y ahora…

—Debemos irnos, tu no deberías ir al reconocimiento, pero yo si debo estar presente —fue tajante su interrupción.

—Sharon…

—Me caso después de la gran batalla, así que en dos semanas será mi boda.

—Si no estás segura…

—Se me hace tarde mi Reina —sabe que detesto que me diga así.

—Te puedes enojar —me levanté—. No cometas una estupidez, Yajaht es un gran hombre, y el matrimonio es para toda la vida, si no lo amas, déjalo y ¡ve a los brazos de Naus! —se levantó enojada de la silla.

—¡Si el matrimonio es para toda la vida, arregla el tuyo y no te metas donde nadie te ha llamado! —fue algo altanera.

—Haré como si no hubiese escuchado lo que dijiste —creo que esta era una de las pocas veces que hemos discutido—. Tu rabia no es conmigo, lo es con Naus en primer lugar, no ha sanado el dolor de la decepción por haberte fallado, tienes rabia porque no ha luchado por ti, y ahora la naturaleza te lo confirma —intentó hablar, y yo expulsé mi energía e impuse mi rango y ante eso ella no puede hacer nada, bajó la mirada y escuchó mi llamado de atención—. Tu verás si tomas mi consejo, pero antes de casarte con un hombre que te ha demostrado de todas las maneras que te ama, Yajaht no merece a una mujer que no va a entregar la totalidad de su corazón en una relación que será literalmente eterna. Habla con Naus, grítale todo lo que llevas reprimido en tu corazón, libéralo Sharon.

—Yo no…

—Debes hacerlo antes de casarte y no por el bien de ellos, es por tu bien hermana. Y con relación a mi problema personal, Kaus y yo necesitábamos un espacio, sigo amándolo y entre más leo, más crece mi sentimiento hacia él y tenemos un gran problema, sé que es una tontería, pero debo trabajar en mi ego. Nosotros volvimos a ser amigos, eso nunca lo hemos dejado de ser. Tu problema es otro.

—Él no me falló —se le humedecieron los ojos—. Y si yo estoy en su lugar… yo tengo viviendo con Yajaht tres años, eso es duro de perdonar.

—Deben hablar y hazlo antes de casarte. No me hagas obligarte Sharon.

—Lo pensaré, debemos irnos, no tardan en pasar el portal para el planeta Az.

 

Al llegar al planeta, Libertad me llevó al centro de mando del Oeste, Sharon saludó a su prometido, estaban todos los miembros de las élites, los del Este me abrazaron al verme llegar, mantuve mi campo de energía en mi vientre para que ellos no descubrieran mi estado de embarazo y menos Kaus, aún no es tiempo para que él lo sepa.

—Qué alegría verte Yelena —Milnay me abrazó.

—Es agradable verlos a todos —saludé a cada uno de beso en la mejilla, los miembros del Oeste no salían de su asombro. A ellos les estreché la mano y a mi suegra la abracé.

—¿Pasa algo? —había una extraña sensación entre ellos a pesar de que la energía del planeta era diferente.

—Estamos esperando a que llegue el Rey y el Príncipe. Los humanos ya nos esperan en la entrada, ahí están los ancianos —tomé de la mano a Alyhoth y nos retiramos un poco.



Eilana Osorio Páez

Editado: 08.11.2019

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