El Guardián de la Noche: Regreso al Instituto © [libro #1]

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Capítulo 6: Milán

Narra Gabriella

No sabía que el Señor Linares podía contactarse conmigo, una habilidad que era de mucha utilidad para nosotros, no sabía como manejar aquello pues sus palabras hicieron que cayera en uno de esos viajes mentales de los cuales servían para recuperarse tanto psicológica como físicamente; aquel esfuerzo que debí hacer para observar lo que sucedía con aquellos dos sujetos quitó varias de mis energías, además él tenía razón: necesitaría estar en buenas condiciones para enfrentarnos a ellos. No supe cuanto tiempo estuve ''fuera'', un pequeño movimiento me regresó de nuevo mientras abrí levemente los ojos para observar la muñeca de Leo colocada frente a mis labios, mi sorpresa fue evidente pues por ningún motivo los humanos podían saber lo que éramos, alcé la mirada hacia él quien me miraba preocupado y serio, lo que pude hacer con cuidado fue colocar mis labios junto a su muñeca e iniciar a beber para recuperar mi fuerza; había pasado mucho desde la última vez que había probado su sangre, había sido en un momento definitivo para mi y la sangre de Leo tenía ese toque dulce que extrañaba tanto, mientras lo hacía acarició mi cabello.

Una vez que terminé limpié el rastro de sangre de mis labios y me reincorporé de la posición en la que estaba, Leo pasó su mano por mi rostro al verme mejor.

-¿Cuánto tiempo hemos estado de camino? -cuestioné a Leo.

-Dos horas y media, con suerte estaremos en Nápoles antes del anochecer. -su tono de voz era serio pero tranquilo a la vez, algo que me calmaba en ocasiones.- ¿Ya te encuentras bien?

-Si -asentí- Gracias por eso, parece que lo necesitaba.

-No quiero que te esfuerces demasiado, Ella, aquello que haces sin duda es de ayuda pero en parte llevas poco tiempo siendo una de nosotros y se requiere de práctica y paciencia para dominarlo, resérvate para cuando lleguemos a Italia.

-Eso fue lo mismo que me ha dicho el Señor Linares -le dije un poco desconcertada, miré su rostro y obtuve la respuesta; se percató.

-Lo se, hace un momento mantuve una conversación con él. Las cosas se han tranquilizado en el instituto, los chicos se estarán quedando en el dormitorio de Danielle por seguridad propia; el Director Del Valle ha doblado la vigilancia dentro y fuera del lugar, y en cada edificio de dormitorio cuatro guardianes más con el fin de estar preparados para algún ataque.

-Al parecer están tomando las precauciones adecuadas -dije en voz baja, pensando en aquello que decía- ¿Crees que intenten atacar de nuevo el instituto?

Leo me miró serio al cuestionarle eso, sabía que estaba dispuesta a defender a todos en la escuela y sobretodo a los amigos que había hecho aquel año; no iba a permitir que los alejaran de mi. Pasó su mano por el cabello.

-No lo creo. Con aquello que hicieron fue suficiente para mantenerlos ausentes por un tiempo, generalmente Giancarlo no ataca dos veces el mismo lugar; podemos estar tranquilos por ahora. Los guardianes se harán cargo de la seguridad de ellos, puedes estar tranquila en cuanto a eso.

Aquello me tranquilizaba un poco, confiaba en nuestros guardianes, en mi hermano, en nuestros padres... ellos harían un buen trabajo mientras íbamos en camino para capturar a esos dos; la idea de enfrentarse a un rival más fuerte era serio, y tratándose del ser humano que más muertes había causado sería una batalla más ardua y complicada. Había entrenado fuertemente cuando era dividida y con la fuerza que adquirí luego de mi conversión tenía que entrenar duramente para servir de algo en aquel campo, pero también Leo tenía razón en lo que anteriormente había comentado: tenía pocos meses de haber sido convertida y la energía se agotaba rápidamente de uno, era el motivo de días de preparación y de muchísima concentración.

-No quiero que nada pase por allá, bastante es lo que tenemos que encargarnos en este destino que estamos tomando -mi voz expresaba cierta preocupación.

-Y nada les pasará, eso puedes asegurarlo Ella; nuestra prioridad en este momento es liberar a Isabelle de Ian y Giancarlo. Y por lo que veo... -miró por la ventana- Ya estamos cerca de llegar.

Faltaba media hora para llegar por lo que entreví, por la calle se iniciaban a notar las calles llenas de tiendas y puestos de diversos tipos, Italia era uno de los países importantes de Europa junto con algunas de sus ciudades; en poco tiempo nos encontrábamos entrando por la calle principal de Milán llegando a la estación luego de un viaje de cuatro horas, las personas bajaron mientras aguardamos nuestro turno, una vez que pisé el suelo italiano me vinieron a la mente muchos recuerdos sobre mi infancia cuando pasaba tardes soñando llegar hasta 'La capital de la Moda'. Salimos por la puerta para mirar ante nosotros la gran ciudad de Milán: la gente que transitaba por las calles, aquellos sonidos que se mezclaban con los olores que se presenciaban... en situación contraria a ésta lo estaría disfrutando, pero no teníamos tiempo que perder, necesitábamos buscar a Isa; en cierta parte sabía que Giancarlo no le gustaba ser el centro de atención de los humanos así que su casa de seguridad estaba alejada de la ciudad de Nápoles, caminamos por algunos minutos mientras se hacían presentes las tiendas y centros comerciales en donde las muchachas italianas iban de compras y se reunían con amigas o sus parejas.



Marye Vela

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En el texto hay: vampiros, novela juvenil, magia

Editado: 18.06.2018

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