El Guardián de la Noche: Regreso al Instituto © [libro #1]

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Capítulo 14: Lo Prometo

Mi alma se encontraba aliviada al escuchar su voz, era una sorpresa agradable saber que mi madre estaba a salvo; ella era una de las guardianas más fuertes de todo el Instituto junto con Santiago Rinaldi, el ''padre'' de Leo. Estaba en shock total.

Llamada

- Ma-Mamá, yo estoy bien -no pude evitar algunas lágrimas correr por mis mejillas mientras intentaba recuperar mi postura -Es una alegría escucharte.

- Me alegra que te encuentres bien. Tu hermano me dijo que se encontraban en Italia.

- Así es mamá, teníamos que ir tras Ian... No podíamos permitir que se escapara con Isa.

- El Señor Del Valle está confiando en ustedes en que traerán a la señorita Isabelle a salvo -su voz sonaba seria y a la vez con preocupación- Gabriella, he estado preocupada desde que me informaron lo acontecido, no pude evitar cuestionarle a Gabriel el por qué te dejó ir... ¿Tienes idea de cómo he estado cuando me enteré que te fuiste?

Jamás había escuchado a mi madre tan asustada, siempre había visto la dureza que mantenía en la escuela.. pero el hecho de que estaba sometida a una preocupación al saber que su única hija estaba detrás también del hombre que ha causado varias muertes durante miles de años alrededor del mundo; intenté tranquilizarla.

- Lo se, y te ofrezco mil disculpas sí no te dije nada de esto; la vida de una persona está en riesgo, la vida de una amiga a la que no dejaré morir.

- Gabriella, yo se lo que está ocurriendo, el Señor Del Valle ha sufrido por esto que está pasando; hemos protegido a todos los estudiantes durante los periodos de clase, el almuerzo, la comida y la cena sin descanso. ¿Cómo es posible que pueda estar tranquila sabiendo que mi hija está enfrentándose a un asesino? 

- Mamá, por favor escúchame... -mi voz se entrecortaba a cada momento que hablé- No me pasará nada, Leo está cuidándome demasiado.. Tú misma me has dicho que se debe proteger a los que amas. Necesito que confíes en mi, en nosotros que iremos por aquella muchacha y terminaremos con aquellos dos mal nacidos que han causado bastante daño.

- Procuro de ti, hija, no soportaría que te arrebataran de mi -su voz se volvía cortada.

- Eso no pasará, juro por Dios santo que regresaremos a Málaga con bien; liberaremos a todos de aquella amenaza. Pelearemos hasta derrotarlo.

- Prométeme una cosa, María Gabriella: jamás volverás a irte de esta manera; aún cuando las cosas hayan cambiado con respecto a ti, sigo siendo tu madre.

- Lo prometo, mamá -aquello estaba derrumbándome emocionalmente, mi madre estaba al tanto de lo que me había ocurrido así como nuestra relación empezaba a hacerse sólida; no me perdonaría jamás fallarle a ella. Ya no debía hacerlo.

- Debo irme -dijo ella luego de un breve silencio- El Instituto se vuelve más peligroso con noches como ésta, cuídense mucho Gabriella. No olvides que te quiero.

- Yo también te quiero, mamá; hasta luego.

Fin de llamada

 

Al colgar sentí un pequeño vacío combinado con el gran alivio de haber podido hablar con mi madre luego de dos semanas, Leo miró mi rostro y me jaló hacia él para abrazarme mientras las lágrimas estaban evidentes en mi rostro; no cuestionó nada en su momento algo que agradecí en silencio. Tenía todo el derecho de estar como estaba...no pensé que los de nuestra clase pudiesen sentir emociones. No podían: eran rastros de la parte viva del ser humano que aún llevaba dentro de mi. Cuando me reincorporé miré a Leo con mis ojos aún empapados.

- ¿Cómo te sientes? -cuestionó.

- Tengo las emociones revueltas, no se qué sentir... -mi voz era entrecortada pero me negaba a llorar- ¿Tú sabías de esto?

- No, Ella, quizás tu hermano tenga que ver con esta llamada sorpresa.

- Quizás tengas razón. Tenemos que matarlos, Leo... Esto ya no puede continuar así. 

- Y lo haremos, no iba a ser fácil nada de esto -recliné mi cabeza en su pecho- Por el momento, necesito que no te preocupes por nada, además... Eso es lo que deseabas: hablar con ella, ¿No es así?

- Hubiese deseado hacerlo en otras circunstancias -le confesé- No quiero preocuparla...

- Lo se. Siendo su única hija se preocupa por ti, ella y Gabriel quieren tu estabilidad; así como yo también necesito que estés bien.

Se inclinó hacia mi dándome un breve beso en los labios mientras escuché una pequeña voz en mi cabeza:

''Descansa hasta que estés bien de nuevo''.

Los párpados se iniciaron a cerrar mientras caí en un descanso reposando la cabeza de nuevo en el pecho de Leo, cubrió mi cuerpo con su abrigo nuevamente para entrar en calor. Varias cosas que habían ocurrido durante el transcurso de aquella horas me había agotado en cualquier forma posible, esa llamada fue lo que bastó para hacerme caer en mi ánimo... sabía que mamá únicamente quería mi bien y no soportaría verme herida o peor aún, muerta; no iba a darle el gusto ni a Ian ni a Giancarlo de vernos derrotados, durante mis prácticas de defensa aprendí que lo hacía para defender a los míos, eso fue lo que ella había deseado desde el principio por mi parte pero no lo lograba entender... era muy ingenua en aquellos días. En varias ocasiones había recordado todo lo que viví en México con mi familia, fui yo la que los intenté alejar de mi incluso al llegar a Málaga tenía la absurda idea de rechazar la tradición familiar de ser protectora de una escuela de alto prestigio, pensaba que deseaba hacerme un modelo a seguir y fue por eso que terminé en defensa personal; durante años tuve los malentendidos con ella y con Gabriel, ahora comprendía.



Marye Vela

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En el texto hay: vampiros, novela juvenil, magia

Editado: 18.06.2018

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