El Hachero

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Capitulo 3

El teléfono despertó a Lila a las 4am. Se apresuró a responder solo para descubrir que el llamado era desde el Hospital General, el oficial Brennan había llevado a su sobrino, Tomás, después de encontrarlo colgado de cabeza de un árbol en el cementerio. Mientras la persona del otro lado del teléfono le explicaba que el chico estaba en urgencias, Lila salto de la cama y corrió a la sala para comprobar que su sobrino no estaba allí.

_Si. Si, voy para allá _

Respondió antes de finalizar la llamada.

Pensó en llamar a Malcolm, pero seguramente él no respondería y terminó por enviar un mensaje avisando de lo ocurrido.

 

Al llegar al hospital, Lila corrió hacia la recepción donde la secretaria le señaló el pasillo de la derecha. A unos pocos metros por ese pasillo se encontró con el oficial Brennan buscando un café de la máquina expendedora.

_ Sta. Lila. Lamento haberla molesta, pero su sobrino rogó que no llamara al detective. 

Justificó el oficial al verla. 

_No se preocupe oficial, y gracias por ayudar a Tomás, pero ¿Qué ocurrió?_ Pregunto Lila mientras giraba buscando a su sobrino _ Quien me llamó dijo que encontró a Tomás colgado de un árbol. ¿Él está bien?

_ Si, Sta. Al parecer trató de trepar el árbol, su pie quedó atrapado y resbaló al tratar de liberarse. Parecer que solo se lastimó el tobillo por la caída.

Un doctor se acercó a ellos y preguntó.

_ ¿Es el oficial que trajo al chico? 

El oficial Brennan asintió con la cabeza. Lila preguntó preocupada.

_ Soy su tía. ¿El está bien?

_ Si. Solo se quebró el tobillo en dos partes. Los enfermeros estar terminando de enyesar y podrá irse a casa.

El doctor mostró a Lila la radiografía del adolescente, mientras una enfermera lo ayudaba a salir de la sala, Tomás caminaba con dos muletas y un yeso que le cubría el tobillo derecho.

_ ¡Tía!

Dijo al ver a Lila.

El médico entregando la carpeta a Lila dijo.

_ Bien, pueden irse y nos veremos cuando te retire el yeso en un par de meses.

El médico dio dos palmadas en el hombro de Tomás y se alejó.

_ Bueno, tengo que volver al trabajo _ Dijo el oficial Brennan al ver que todo estaba bien _ Cuídate Tomas, y no te metas en más problemas.

 

Mientras Lila y Tomas caminaban por el estacionamiento hacia el auto él dijo.

_ Lo siento. Tía.

Ya sabía que estaba en un gran problema por escapar.

_ Solo diré que estás castigado.

Fue lo único que respondió Lila a su sobrino, estaba muy molesta y prefería no decirle nada.

_ ¿Llamaras a papá?

Preguntó Tomás imaginándome el largo sermón del detective y uno de sus peculiares castigos. La última vez lo puso a limpiar el cuarto de evidencia, algo que le tomó varios días.

_ No podemos esconder un tobillo roto. Tomás

_ ¿Podemos obviar que me escape?

_ De segura el oficial Brennan le dirá a dónde te encontró, y Malcolm no es tan tonto como para creer que te deje ir solo a un cementerio a mitad de la noche _ le recordó Lila _ ¿Cómo terminaste colgando de ese árbol?

_ Creí que sería divertido escalar el árbol, pero mi pie quedo atorado, resbale y caí. Unos minutos después llegó el oficial Brennan.

_ Ajá, ¿y tú solo te escapaste para ir al cementerio o tus amigos huyeron cuando vieron llegar al oficial?

Pregunto Lila conociendo a su sobrino, y sabiendo que sería capaz de protegerlos para que no se metieran en problemas.

_ Yo solo, tía.

_ Te dejaron allí colgando de un árbol, no tienes que protegerlos.

_ Su padrastro es horrible, no quería que se metiera en problemas. Así que solo yo estube alli. Tía

_ Nicolás.

Lila ya conocía a ese chico, el mejor amigo de su sobrino pero no una buena compañía, y también sabía de los grandes problemas que tenía en su casa.

En cierta forma, a Lila le daba gusto que su sobrino tuviera un buen corazón, pero no que se llevará la peor parte.

_ Te propongo algo, hablaré con tu padre y lo convenceré de que no te de un gran castigo, pero tú le contarás la noticia.

Dijo mientras le ayudaba a subir al auto.

_ ¡Eres cruel! tía.

Respondió Tomás.

 

 

El despertador sonó a las 8. Malcolm tomó su teléfono para ver la hora solo para encontrar un mensaje de su hermana. Se levantó de la cama de un salto; había olvidado que se había quedado en la casa de Alegra, y se tropezó con una de sus excéntricas esculturas africanas de colección en el camino hacia la puerta.



S. Resileco.

Editado: 23.05.2019

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