El Hachero

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Capitulo 12

Nicolás debía volver antes de las 7pm, como le había pedido el Sr. Rosendo.

Luego de despedirlo, Tomás se recostó en el sofá a ver una película, mientras Malcolm controlaba viejos expedientes del Asilo mental sobre la Srta. Oliva y sobre Dionisio, el nuevo sospechoso de complicidad en los homicidios.

Todo estaba en calma, padre eh hijo no cruzaban palabra. El detective recibió la llamada que esperaba de la oficial Gabriela, ella corroboraba lo peor.

_ Lo siento, el Dr. Oliva fue asesinado.

Dijo del otro lado del teléfono la oficial.

_ ¿Sabes cómo? ¿Algo que lo conecte con nuestros asesinos o con la Srta. Oliva?

Preguntó Malcolm.

_ Los investigadores locales todavía trabajan en la escena del crimen, pero al parecer fue atacado por la espalda y creo que con un hacha. No puedo asegurar hasta que el forense realice la autopsia.

_ Trata de averiguar la mayor información para armar un buen caso. Con los testigos que conecta a Estrella Oliva con el Dr. lograremos convencer a cualquier jurado.

Dijo el detective. Antes de finalizar la llamada y tomar su abrigo. Mientras se acerca a a la puerta miró a Tomás recostado en el sillón ignorando a su padre y dijo.

_ Iré a la estación, tengo que revisar nuevamente algunas declaraciones. No tardaré mucho._ El detective abrió la puerta, pero algo en su cabeza le dijo que no se podía ir sin hacer las paces con Tomás _ Tendré mi teléfono encendido por si me necesitas. Hijo.

_ Okey. Estaré aquí, y si salgo a algún lugar tú te enterarás.

Malcolm salió de la casa si decir nada al respecto ante la indirecta.

Tomás continuó viendo la película por algunos minutos más, hasta que sus hijos comenzaron a cerrarse y pensó en irce a la cama.

Mientras apagaba el televisor recibió un mensaje, era de Melanie, ella no invitaba el fin de semana a un fiesta que haría su amiga Tatiana.

<<Lo siento, estoy castigado >>

Respondió Tomás mientras subía por las escaleras.

<< Tu padre no puede hacer una excepción, solo esta vez>>

Preguntó Melanie ante la respuesta.

<< No lo sé, y solo podría escaparme si me cortará el pie>>

Continuaron la conversación hablando de otros temas y algunas bromas sobre la escuela. Tomás debía cepillar sus dientes antes de ir a la cama, así que dejó el teléfono sobre el borde del lavabo mientras lo hacía.

La puerta del baño estaba entreabierta y pudo escuchar unos pasos en la entrada de la casa. Lo primero que pensó era que Malcolm volvió por algo que olvidó.

_ ¿Papá? ¿Papá?

Preguntó asomándose por la puerta todavía con pasta en su rostro. Nadie respondió desde abajo, y el chico recordó que su tía había salido en una cita con Bastián. Tal vez podía ser ella quien volvía.

_ ¿Tía Lila? ¿Eres tú?

Nuevamente nadie respondió. Tomás decidió tomar el teléfono y escribirle a Melanie en ese momento.

<<Creo que hay alguien en mi casa>>

<< ¿Y tu padre? Debes llamar a la policía>>

Respondió ella.

<< Tuvo que ir a la estación…>>

Fue el último mensaje que Tomás alcanzó a enviarle a Melanie.

Mientras él trataba de llegar a su habitación, el intruso, escondido en la habitación de Malcolm, lo sorprendió con un golpe en la cabeza que logró noquearlo de inmediato.

Al tener a su víctima inocente, el intruso muy ágilmente logró desactivar la tobillera y dejarla en el escritorio del chico, para luego llevarlo a rastras hasta un auto en la entrada.

 

Durante toda la cena Bastián se había comportado algo extraño, habla mucho sobre una supuesta sorpresa y parecía paranoico, vigilaba mucho sobre su hombro como previniendose de algo. Al terminar la noche, Lila con emoción esperaba su sorpresa.

Bastián busco el auto luego de pagar la cuenta y condujo camino a la casa de Lila.

_ ¿Qué hacemos aquí? 

Preguntó ella al ver en dónde estaban.

_ Allí está tu sorpresa. Dentro de la casa.

Lila, al ver las luces encendidas tuvo un mal presentimiento, pero no hizo caso a ellos y siguió la corriente a Bastián.

Él le abrió la puerta del auto como un caballero al bajar, y luego abrió la puerta de la entrada.

Al entrar a la casa, Lila se quedó pálida al ver a Tomás atado e inconsciente en una de las sillas de su cocina. Un hombre con un gran abrigo de invierno la observaba con un hacha en sus manos y una extraña sonrisa, era Dionisio.

_ Llegas tarde.

Dijo mirando a Bastián, quien cerraba la puerta con llave.



S. Resileco.

Editado: 23.05.2019

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