El hechizo de la perla.

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El pájaro del cielo

(ELLIE…)

Ellie nado más de prisa, no quería perderse el atardecer.

De todas las cosas que le agradaban del exterior, lo que más le gustaba era ver el atardecer… el tibio sol en el rostro que parecía sumergirse en las aguas de su amado océano, los colores en el cielo…

Pero Ellie tenia pocas oportunidades de salir al exterior, por ello estaba tan apresurada. Su padre, el dios de los océanos, Poseidón no le permitía salir de Oceánica su reino.

El siempre le advertía sobre los humanos, sin embargo Ellie no conocía a uno solo de esos humanos que disgustaba tanto a su padre.

Ellie pensaba que su padre solo se lo decía para que no fuera a la superficie, así que un buen día decidió ver que era lo que su padre deseaba mantener alejado de ella.

Fue sin querer que conociera el atardecer y todo lo que había fuera.

Comenzó a subir a la superficie más seguido y de ese modo fue que un día descubrió una isla, totalmente bella pero sobre todo sin un solo ser viviente.

Ellie entonces pensó que efectivamente lo de los humanos era solo un cuento que le contaba su padre para mantenerla alejada de la superficie.

Ella jamás vio a uno de esos humanos, esos seres malvados, que se alimentaban de los seres del océano y que la llevarían lejos de Oceánica si alguna vez la descubrían en la superficie.


Ese día estaba muy apresurada ya que se había escapado de los guardias que solían cuidar que no se metiera en problemas, para ir a ver ese espectáculo que era el atardecer.

Su padre estaba fuera, había ido a resolver problemas en la zona de Atlántica, en la parte opuesta al de su hogar en la zona Pacifica.

Desde pequeña su padre le dijo que lo peor de todo en la superficie eran los humanos, en especial los que el llamaba “hombres”, por ello tenia prohibido que fue al exterior.

Pero Ellie no podía evitar ir de todos modos.

Le fascinaba ver la puesta del sol, ver el cielo tan azul como su hogar, como si fuera una extensión uno del otro.

Eso tan magnifico no podía ser malo…


Cuando por fin llego a la superficie, nado hasta la orilla de la isla, “su isla”, su lugar secreto donde no corría riesgo y donde se podía sentar en la playa a ver como el sol bailaba en el horizonte hasta perderse en el firmamento.

Como hija de Poseidón, Ellie era una sirena que podía trasformar su cola en piernas.

Claro, ella no lo supo esto hasta que descubrió la isla.

Había ido hasta la orilla para sentir el calor de la arena blanca en las manos.

Entonces para su sorpresa, su cola desapareció y en su lugar aparecieron esas dos par de piernas largas.

Grande fue el susto que se llevo cuando esto le sucedió. Además, le parecieron feas e inútiles, ya que no se podía hacer nada con ellas.

¡No servían!

Cuando el miedo inicial paso, comprobó que podía mover esas cosas que estaban reemplazando a su bella cola de la que tan orgullosa estaba por ser la más larga y bonita de toda Oceánica.

Practico y practico hasta que un día logro ponerse en pie y así descubrió que después de todo si eran de utilidad.

Con ellas pudo recorrer la corta extensión de la isla que descubrió y todo en ella le pareció fascinante y novedoso.

Cada vez que podía salía al exterior y caminaba por su isla, aunque ya la conociera de palmo a palmo siempre encontraba algo nuevo que le llamaba la atención.

Esa tarde Ellie vio como algo pasaba por el cielo, parecía como el sol pero mucho más pequeño, hacia un ruido que le paralizo el corazón y cuando estaba por correr para lanzarse al mar buscando protección, algo la detuvo.

El corazón le latía apresurado en el pecho y la respiración la tenia aún más agitada.

¿Que sería eso que cayó del cielo?

Era curiosa por naturaleza y esto la apremiaba a ir a investigar, ya que lo que sea que cayó del cielo lo hizo en su isla.

Tenia miedo, mucho miedo pero era más fuerte la curiosidad.

Así que al final resolvió ir a investigar.

Camino por un buen rato sin localizar nada en la isla hasta que vio algo que se elevaba hacia el cielo de color negro y de olor nauseabundo, que le llamo la atención.

¿Sería eso lo que cayó del cielo?

Tenía la forma de un pájaro, pero era horriblemente grande y tenía las alas rotas…

Ellie se preguntaba si le dolería mucho.

Pero como era muy grande y nunca había visto una especie así prefirió mantenerse alejada por las dudas.

Algo de color rojo fuerte lo rodeaba y Ellie temió que esa cosa roja se estuviera comiendo al pobre ave.

Miro por todos lados para ver si había algo más, sentía pena por el ave gigante que estaba envuelto con esa cosa roja así que elevo una mano y desde el mar una ola inmensa se levanto hasta que cayo sobre el gran pájaro, a Ellie le pareció que le faltaría agua del mar, eso siempre la hacia sentir mejor, así que fue lo que le dio al pájaro.

Lo observo atentamente para ver si este se movía pero no lo hizo.

Entonces dio unos pasos hacia el y en ese momento escucho que se quejaba.

Algo le dolía…

_Pájaro… no te haré daño_ le dijo caminando despacio hacia allí, el quejido sonó más fuerte, pero no era el pájaro el que se quejaba sino algo dentro.

Se acerco más pues la curiosidad la estaba matando y fue cuando lo vio.

Era como un tritón pero no tenia cola, tenia algo de color rojo saliéndole de la frente y se quejaba mucho.

Ellie se acerco aún más y lo vio más detenidamente.

Estaba metido dentro del pájaro gigante… 

¿Se lo abría tragado?

_ ¡Oye!_ le hablo_ oye… ¿Te trago el pájaro?

El ser dentro del pájaro no le respondió, solo se quejo un poco más y luego se quedo quieto, con los ojos cerrados.

Ellie se preguntaba que debía hacer.

Dejarlo allí e irse o sacarlo del interior del pájaro por si este se reponía y terminaba de tragárselo.

Al final decidió que lo sacaría.

Así que lo tomo de las manos y lo arrastro fuera del gran pájaro.



Laura Bryn

Editado: 16.10.2019

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