El hijo de la bruja

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Día de trabajo -2

 

Día de trabajo

Me levanté tan temprano para hacerles desayuno para todos y ya estaban levantados, bueno mi hijo se fue para el colegio, desayunamos, salí a vender la leña a la panadería   y al restaurante  del pueblo, cuando presentí que alguien me miraba la verdad no sé que rayos es eso pero me entró una angustia,  será que llegare primero a donde el panadero del pueblo,  quien  hace sus panes  con su horno a base de carbón de leña yo se la suministro también cambio la leña por panes  deliciosos y  por supuesto el dinero es lo necesario es un negocio, me dirijo  primero al  restaurante  me queda más cerca que la panadería  en la esquina del centro del pueblo a una cuadra de ahí queda la famosa iglesia y a su lado la panadería al terminar la misa del pueblo muchos se aglomeran a comprar pan y tomarse un café,  las mujeres chismean la vida de todas mientras se solucionan  sus problemas con solo abrir sus bocas,   montada en mi carreta mi potro  hermoso  siempre galopa con tranquilidad  de pronto empieza  ponerse nervioso.

_    ¡Joooo........... bonito, bonito!   calma estas bien  _  jalando  la cuerda,  baje de la carreta  le acaricio   su precioso cabello de color café,  poco a poco dejó de  relinchar al darle un beso él cierra sus ojos tan negros como la noche, tengo un mal  presentimiento que me hacia girar mi cabeza para todos lados   _    bonito todo está bien   estas conmigo  nada pasará   _    las personas caminan con normal tranquilidad sin mirar  adonde me encuentro,  entre al lugar  y allí está  el señor Hiuck imponente alto con su enorme estomago  de Chef  bambino,  espera  el producto para empezar a preparar  sus deliciosos platos con un toque Italiano.

 ¡Buenos días señor Hiuck!    _   señorita Agatha como siempre madrugadora   _    su acento lo hace único   _    si señor, ya  le bajo la leña    _   ¡Andrés, vamos ayuda a la señorita a bajar la leña!

_ Cuando aparece un chico joven atlético, de ojos cafés  mirada dulce, piel blanca, es quien me va ayudar a bajar la leña,  calla  tus pensamientos Agatha..... él  me miraba   con una sonrisa  encantadora.

_ Hola mi nombre es Andrés soy nuevo en este pueblo ahora trabajo con mi tío en éste restaurante, me vas a ver siempre acá, así que señorita Agatha te voy a ver todos los días.

_ Lo mire _  bueno chiquillo yo también lo voy a ver además estoy trayendo leña todos los días.

_ No soy un chiquillo señorita y usted no se ve tan vieja    _    jovencitos parecen unos tortolitos  se van a llevar demasiado bien,  señorita Agatha ya conociste a mi sobrino vino de Italia a pasarse una temporada en Lancew, espero que se lleven bien.

_  Claro que si señor Hiuck, es muy conversador, mirando su rostro y sus lindos ojos cafés  _  acá está tu paga señorita Agatha _ dándome  el dinero en una pequeña bolsa de tela como siempre  en mis manos  _    muchas gracias  _  sonriendo a los dos hombres.

Veo  como el señor Hiuck le toca el hombro a su sobrino, es lindo el muchacho pero mi corazón ya tiene dueño colocando mi sombrero y saliendo del lugar, guarde el dinero en mi pecho.

Me subí a la carreta   _   saldremos de aquí muchacho ahora......   _   no pasaré por  la panadería de don Pablo, tengo que cortar más leña, me dirigí al bosque tenia mi  hacha  entre mis piernas, otra vez ese presentimiento alojado en mi cuerpo que no me hace volver en si, me neutraliza siento que alguien me sigue trato de leer su pensamiento pero me lo impide.

_ Llegue a mi punto de trabajo donde tengo dos arboles caídos, miro mis hachas  en total son tres una pequeña, media y grande,   lo único que hago es colocarme la tela para amarrarme mis manos para no maltratarme por que ya mis manos no aguantan tanto maltrato por el hacha y la leña, mis cicatrices profundas latentes en mi piel, ya no tengo manos de niña, seguí cortando leña, despedazando el árbol y cargándola a la carreta.

Hasta que empezó hacer una brisa fuerte las hojas empezaron hacerse remolinos, capte una fuerte presencia, su voz me retumbaba en mis oídos tuve que tapármelos, con solo escucharlo se me paralizaba mi cuerpo.

Era un hombre alto con una capa roja y negra como de 40 años no se ve feo los ojos son grises, camisa negra pantalones negros anchos, sonrisa perfecta solo barba y su piel es hermosa muy limpia.

_ Hola hasta que por fin te encontré Princesa, sabes quien soy _ no, no sé quien eres tampoco me importa _ no pare de recoger los palos que estaban en el pasto no me dio miedo porque se las vera conmigo, soy una bruja tengo el don.



Elsile

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En el texto hay: hechizos, brujeria, amor verdaderohechizos

Editado: 23.05.2019

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