El incierto futuro del amor

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C. 3 El joven de corazón puro

 (Voz femenina)

Es gracioso pensar que el amor puede surgir después de escuchar una dulce voz, que luego no te guste lo que ven tus ojos porque exploras su aspecto físico, pero que una vez más logres ver la verdadera belleza de esa persona. Permíteme decirte, si esto te llegara a ocurrir estarías entrando en una condena de la cual no saldrás nunca, podrán llegar muchas personas pero ninguna llenará ese lugar especial en tu corazón.

Hyun-Ae sin saberlo lo había hecho perfectamente, el pequeño Dong-Sun estaba enamorado, ella lo sabía y de igual manera ocultaba lo que sentía por él, por eso el niño era al único quien ella le obsequiaba su bella sonrisa, Dong-Sun era el afortunado que podía apreciarla en todo su esplendor.

 

Al tener ahora quince años de edad. Hyun-Ae se había convertido en una hermosa jovencita, siendo así pretendida por muchos chicos, pero ella solo quería a uno, aquel quien le obsequió una rosa blanca cuando apenas era solo una niña, las rosas eran sus flores favoritas y nunca se cansaba de disfrutar su exquisito aroma, desde que conoció a Dong-Sun nunca se perdió un sábado para poder visitarlo con la excusa de la entrega de flores, de igual manera Dong-Sun nunca faltó al parque los días miércoles, siempre obsequiándole una rosa blanca a cambio de la más hermosa sonrisa que pudiera existir.

Al ingresar al instituto de la secundaria intentaron compartir juntos el salón de clases, pero cada año el intento era frustrado pasando por aulas diferentes, eso no evitaba que ella se escapara de vez en cuando solo para estar en el mismo salón con Dong-Sun. Muchas veces ella simplemente se quedaba ida, mirándolo, mientras recordaba el día que fueron a patinar sobre hielo y que mientras jugaban tuvieron una caída en la cual accidentalmente se dieron su primer beso, desde aquel día ella siempre quiso que se repitiera.

Ahora se encontraba en el salón de Dong-Sun, frente a él, mirándolo realizar tareas.

  • Honey, tenemos que hablar –se dirigió Hyun-Ae hacia Dong-Sun expresando seriedad en su rostro-
  • Por, por supuesto Hyun-Ae ¿Ahora? –Preguntó nervioso-
  • Jajaja… Dong-Sun estás en problemas –Resaltó Hee, un compañero de clases de Dong-Sun- por cierto lindo apodo “Honey”.
  • Tú cállate, no es contigo –refunfuñó Hyun-Ae-
  • Tranquilízate ¿Puedo escuchar? –Hee tomó un pupitre y procedió a sentarse-
  • Creo que deberías alejarte –lo dijo furiosa-

Inmediatamente Hee se levantó para irse huyendo de miedo, mientras que Dong-Sun se quedó sintiendo mucho nerviosismo.

Quién no estaría con miedo después de escuchar esa infernal frase: “tenemos que hablar”.

  • Aquí no es un buen lugar –dijo la muchacha-
  • ¿Do, dónde quieres ir?
  • Salgamos, vamos al patio –se levantó de su asiento y caminó hacia la salida-
  • Pero tengo clases en un momento –la miró con miedo-

Ella regresó por él y tomó su mano, caminó hacia atrás con dirección a la salida mientras lo miraba, Dong-Sun no tuvo más remedio que salir con ella, durante el trayecto del tercer piso al patio, bajaron unas escaleras, no mencionaron nada pero tampoco soltaban sus manos, muchos de los demás estudiantes eran testigos de las muestras de afecto que se daban mutuamente. Al estar en el patio se acercaron a su banca favorita la cual se encontraba bajo un gran árbol que les proporcionaba toda la sombra necesaria, al estar allí solos, el silencio se quebró.

  • Dong-Sun, me gustas.

Eso fue lo que el joven muchacho hubiera querido escuchar, pero en vez de eso.

  • Dong-Sun, te odio –lo dijo estando molesta-
  • ¿Qué? –no supo decir nada, la sorpresa en su rostro era más que evidente-
  • Lo que escuchaste, te odio ¿lo entiendes?
  • Pe, pero ¿Cuál es la razón? –expresó intriga-
  • No lo sé, simplemente lo tenía que decir, tal vez sea lo único que siento –su expresión fue segura-

Dong-Sun sintió como su corazón parecía retorcerse, una sensación en la garganta que no le permitía tragar bien, guardó silencio por un momento y se recostó en la banca, Hyun-Ae acompañó guardando silencio. Sin predecirlo, el muchacho se levantó y caminó hacia las escaleras.

  • ¿Qué haces Dong-Sun? –preguntó extrañada-



L. Fernández

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En el texto hay: fantasia, romance, hadas

Editado: 02.03.2019

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