El incierto futuro del amor

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C. 8 Recuerdos olvidados

(Presente, tienda Yojeong)

Dong-Sun y Hyun-Ae se encontraban en un reencuentro de prácticamente 6 años, un año en el que estuvo presente y 5 años que pasaron separados por miles de kilómetros. Sus miradas no se despegaban, no se habían dicho nada a parte del saludo inicial, simplemente se encontraban allí parados, él chico tomó valor y habló.

  • No sabía que trabajabas con mi madre.
  • También trabajo con tu abuela cada vez que viene.

De inmediato notó que ella seguía siendo la misma, siempre contestando rápido, evitando quedarse callada. Por momentos trataba de usar su habilidad para saber qué decir, se había acostumbrado tanto adivinar el futuro que se le dificultaba actuar normal, la experiencia en evitar los errores no era suficiente para tratar de estar con ella.

  • Me alegra que estés aquí –dijo Dong-Sun-
  • ¿En serio te alegra?

La mente de Dong-Sun se quedó en blanco, maldicionó su habilidad que ahora no le funcionaba, pensó por un momento –será acaso que el volver me hizo perder la habilidad- miró hacia la pared con expresión confusa -¿y si al encontrar el amor de mi vida significaba perder la habilidad?- se tomó la barbilla mientras pensaba –eso quiere decir que aquella chica con la que tropecé es el amor de mi vida- continuó con su discusión mental.

  • ¿Seguirás pensando en qué contestar? –preguntó Hyun-Ae-
  • ¿Qué? No, este, dame un momento.

Dong-Sun salió corriendo a la calle, la luz del sol iluminaba fuertemente el vecindario, giró su cabeza en busca de una chica con la cual probar si su hipótesis era cierta, a lo lejos divisó una joven, era apenas una colegiala, pero debía probar si funcionaba, corrió directamente a la chica, quien al verlo con una expresión de acosador, huyó despavorida mientras pedía ayuda. Dong-Sun tuvo un retroceso dándose cuenta que ni siquiera había empezado a correr –que raro, aún tengo la habilidad- dijo, dio vuelta y volvió a entrar a la tienda.

  • ¿Haces eso cada vez que ves a tus amigos de hace años? –preguntó Hyun-Ae-

Amigos, aquella palabra dolió, como si le dispararan un diminuto perdigón directamente en la principal vena del corazón dejando que la presión sanguínea agrandara la herida hasta que el cuerpo muera a causa de una hemorragia interna.

  • Discúlpame, no sé lo que me ocurrió.
  • Te ausentaste varios años Dong-Sun, debes tener increíbles historias que contar.

Por la mente de Dong-Sun pasaron los innumerables recuerdos de fiestas llenas de degeneración, en donde el alcohol convertía a las chicas en presas fáciles llenas de lujuria en busca de placer, una sed insaciable de satisfacción y éxtasis el cual no era suficiente llegar al acto sexual loco y desenfrenado para poder controlarse. Pensó en los encuentros que cada vez eran más frenéticos que otros. 

  • Pues no hay mucho de qué hablar –dijo Dong-Sun- tuve que estudiar mucho estando allá.
  • No te creo –Hyun-Ae se acercó a él-

Su corazón se aceleró, no podía creer lo que le pasaba, estaba tan asustado como cuando era un niño y no sabía cómo reaccionar con ella.

  • Deberás creerme –sonó nervioso- te digo la verdad.
  • Muy bien, te creo –le dio la espalda y caminó hacia el recibidor-
  • Hyun-Ae.

Ella giró casi de inmediato.

  • Dime, Honey.

Dong-Sun recordó su infancia cuando pasó de ser Dong-Sun a ser solo Honey, ella era la única que le decía así. Reaccionó y la miró a los ojos.

  • ¿Quieres salir conmigo?

Ella guardo silencio, realizó un gesto exagerado de estar pensando.

  • No lo sé, debo pensarlo bien –respondió dándole poca importancia-

Dong-Sun entrecerró sus ojos en señal de desagrado.

  • ¿Cuánto tiempo lo pensarás?
  • No lo sé, soy mujer, para ustedes mi trabajo es ser rara.
  • Ya lo noté –Suspiró- ¿crees que al salir del trabajo puedas acompañarme al parque?

Hyun-Ae pensó en las posibilidades que llevarían a ello, por dentro se moría de ganas por decir que sí, pero su conciencia le impedía hacerlo, se mantuvo en silencio mientras decidía.

  • Aún sigo esperando –replicó Dong-Sun-
  • No puedo –agachó un poco la cabeza-
  • Hasta donde tengo entendido, cerramos a las 17h00, es la hora perfecta para platicar y ver el atardecer.



L. Fernández

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En el texto hay: fantasia, romance, hadas

Editado: 02.03.2019

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