El Invierno en tus Ojos

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Capítulo 21

Capítulo 21

Volvió a intentar besarme pero esta vez se lo impedi, cosa que no le pareció para nada gracioso.

-¿Qué se supone que haces?-dije algo molesta, no quería sentir sus labios fríos sobre los míos de nuevo.

-Eso debería decirlo yo- esa voz, yo la conocía.

Nuestros ojos fueron hacia el lugar de donde provenía esa voz, ahí estaba él, en su forma humana con cuatro lobos enormes a sus espaldas listos para atacar. Por poco lloro, pensé que no volvería a verlo nunca.

-¿Cómo demonios lograste entrar lobito?-el brujo estaba molesto claramente, pero sabía muy bien que tenía ventaja sobre los lobos.

Killiam estaba a punto de atacarlo, pero el brujo susurraba palabras que me sonaban demasiado oscuras, no iba a dejar que los atacara. No sé exactamente de dónde saqué la energía necesaria, pero bloquee su hechizo a medio hacer a tiempo, ganándome una mirada furiosa de su parte, poco me importaba eso ahora. Entonces yo también sentí algo romperse dentro de mí, y eso no se sentía como si fuese algo precisamente malo.

Nada de que lo hiciera en ese momento, podría evitar la pequeña guerra que estaba a punto de desatarse Killiam evitaba mirarme fijamente y en cierta forma lo agradecía, me veía demasiado mal.

-No te atrevas-alcance a decir con lo poco que me quedaba de voz.

El brujo me dedico una mirada extraña, antes de acercarse nuevamente a mi, claramente encerró en un campo de fuerza a los lobos para no intervinieran y eso no pude evitarlo.

-Te veré muy pronto de nuevo-susurró en mi oído en un tono bajo escalofriante- aprendí lo suficiente.

Aquellas palabras me desconcertaron, aún más cuando este desapareció sin dejar ningún rastro ni siquiera de su libro que tanto había llamado mi atención. Con un enorme esfuerzo me puse de pie y procuré acercarme un poco al campo de energía donde los lobos estaban encerrados, claramente la cadena no me dejaba llegar demasiado lejos pero por suerte sirvió para que con un último esfuerzo, rompiera ese conjuro liberando a los lobos. Mi magia se sentía mucho más fuerte que nunca, pero sin embargo no tenía energías para nada, ni siquiera para mantenerme en pie, por lo que caí de bruces.

Killiam seguía notoriamente molesto y sé que parte de su malestar se debía a mi, si es que no lo es por completo, aun así me alegraba profundamente que haya venido por mí. Envió a los lobos a vigilar el perímetro mientras se acercaba preocupado a mí, podía notar como luchaba con su lobo internamente, a puesto a que el animal deseaba salir y marcar lo que era suyo.

Antes de cualquier cosa me abrazo, solo habían pasado unos días, pero como extrañé sentir su calor de esta manera, sus fuertes brazos rodeándome, haciéndome sentir segura. Deseaba estar allí por siempre.

-Nubia-susurró contra mi cuello, inhalaba mi aroma como si lo necesitara para vivir- Nubia.

-Killiam, estoy aquí-dije con calma, apenas tenía voz pero no me importaba, sentía que todo volvía a recobrar sentido.

Sus ojos buscaron desesperados los míos y en cuanto estos se conectaron, uní nuestros labios en un beso lento, no podía compararlo siquiera con aquel beso forzado que me dió el brujo, ese era amargo y se sentía raro, en cambio los besos con Killiam era todo lo contrario, podría vivir a base de ellos de por vida.

-No sabes cómo te busque-empezó a decir en cuanto nos separamos- creí que me volvería loco si no te tenía a mi lado.

-Lo siento, realmente lo siento... pero no quería que salieras herido.

-Nubia, tú eres mi destino, nuestras vidas están unidas. Todo lo que te pase a tí, repercutirá en mí también-hizo una pequeña pausa para besar mi frente- sé porque me mandaste a casa ese día, lo entiendo mejor de lo que crees, pero no puedo permitir que sigas hiriendote de esta forma.

-Tienes razón, lo siento. Creo que necesitamos un poco de trabajo en equipo.

Sonrió levemente, cómo extrañé ver esa sonrisa dibujada en su bonito rostro. Tengo que confiar un poco más en su capacidad para defenderse, tal vez si logramos un buen trabajo en equipo dejaría de temer por su seguridad, al menos un poco.

-Oye, ¿Crees que puedes romperlo?-dije señalando la cadena que rodeaba mi tobillo.

El lobo asintió y de un solo movimiento rompió la cadena liberandome, aunque claro no tardo en notar la herida que esta dejo en ese lugar.

-Cuando lo encuentre de nuevo, voy a matarlo-dijo en un tono bajo, demasiado molesto.

-Encuanto recupere un poco de mi energía, no quedará señal de ellas-dije haciendo referencia a las heridas que adornaban mi piel.

Killiam volvió a besarme con intensidad, para luego cargarme de la manera que solo él sabía, recoste mi cabeza en su pecho y deje que me llevara consigo. El calor que emanaba su cuerpo era tan reconfortante que de un momento a otro me quede completamente dormida, el cansancio había vencido pero lo que me relajo realmente fue estar nuevamente con él.

En ningún momento deje de sentir su calor, por lo que creí que no había pasado demasiado tiempo, pero cuando abrí los ojos, note que estábamos en la casa de su manada. No era la habitación donde me hospedaba, esta era mucho más grande y por la decoración podía aventurarme a decir que era el cuarto de Killiam, quién estaba dormido rodeandome con sus brazos, como si no quisiera soltarme. Me sentí tan cómoda allí, que me tome la libertad de abrazarlo también volviendo a tomar aquel sueño bonito que pronto de me inundó.



Rosalba

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En el texto hay: magia, amor, lobos

Editado: 12.12.2018

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