El Juego

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Capitulo 8

--- Aquí tienes--- le entrego a la pequeña--- He traído lo poco que he encontrado--- Ella lo agarro.

Con una diminuta toalla ocultando su cuerpo, se dirigió al lavabo, miro a todos los rincones, sintiendo asco, aquel lugar, estaba bañado en moho, insectos y mucho polvo, cerró los ojos mientras se metía a la regadera, despojándose de su toalla, abriendo así el grifo.

El príncipe sacudía su cabello, había corrido en plena tormenta hasta la casa del frente, buscando ropa para los dos, y luego le toco subir tres cuadras buscando unos zapatos para la mocosa, estaba totalmente furioso y a despensas de una pulmonía.

--- Marco--- Susurró.

El joven alzo la cabeza, dirigiéndose hasta la puerta del lavabo, tocando ligeramente.

---¿Eres tú? --- el joven enarco una ceja.

--- Si.

---Dijiste que siempre me protegerías.

Marco ladeo la cabeza confundido, no entendía a qué venia aquel comentario.

---Te necesito Marco.

El joven cada vez más se sentía más agobiado, realmente aquello estaba fuera de su capacidad de raciocinio, no sabía que responderle, no sabía qué hacer, se encontraba pasmado en su puesto, sus piernas no reaccionaban, sus manos no dejaban de estar hechas puños y su mente no dejaba de ser un huracán.

Celestre entre abrió un poco la puerta, sin importante que estuviese desnuda o si el joven pudiese verle, saco su mano y toco al príncipe, sacándolo de aquel estado.

---Necesito de ti--- volvió a repetir

--- Mi quería niña ¿Qué es lo que necesitas? --- Fijo su vista en la pequeña mano.

La pequeña sonrió ante aquel comentario, sus mejillas enrojecieron, y su corazón no dejaba de latir.

---Necesito…--- no pudo terminar, ya que el príncipe se encontraba dentro del lavabo, abrazándola en su desnudes.

 

---Te salió general --- Se burlaba Adrien.

Ganándose miradas de odio por parte de Manuel

----Vamos Manuel--- lo codeo--- no me digas que aquella mujer no te excita.

Siguió limpiando su mejilla, ignorando rotundamente el comentario de Adrien.

---- Por fin encontraste a tu igual--- prosiguió --- no debes quejarte, son tal para cual.

Dejo de limpiarse.

---No te atrevas a compararme con esa tampón andante--- lo señalaba acusatoriamente.

Adrien no pudo evitar soltar una carcajada, seguida de varias más, muchas más.

---Luego soy yo el inmaduro--- Le dijo entre carcajadas mientras sostenía su barriga.

Vicente se servía una copa de vino, jamás se aburriría de estos dos, parecían dos niños de preescolar peleando por un juguete, jamás madurarían, no sabría cómo estos dos iban a hacerle frente al futuro, pero de algo estaba seguro, que él estaría ahí, para cuidar de sus tres mocosos.

--- Pues yo no soy el que duerme con un osito de peluche--- le respondió Manuel.

---Ya no duermo con el--- Le susurro---ya soy un niño grande.

Vicente sonrió, disfruto de ese pequeño espacio, ya que luego volverían a ser aquellos amargados que todos conocían. Se dirigió hacia ellos, dejando atrás la copa de vino.

--- Par de niños--- los miro--- es hora del cambio de planes--- terminó borrándoles las sonrisas a los dos jóvenes, los cuales asintieron.

Los gruesos brazos del príncipe acunaban perfectamente a la pequeña, rosando levente su delicada piel, mandando varias sensaciones a la niña, jugaba con el cabello de la pequeña, moviéndolo de un lado a otro, durando así varios minutos.

La pequeña volvió a la realidad cuando silenciosamente comenzó a bajarle algo entre las piernas, abriendo sus ojos de par en par, y llevando sus manos rápidamente a la cara, logrando medio separarse del joven.

Este la miro como si tuviera dos cabezas, jamás entendería el comportamiento de las féminas, y menos de una joven en la cual estaba muy por debajo de su clase social.

---Lo lamento--- susurro la joven, olvidando el hecho de que estaba desnuda.

El joven sin comprender el porqué de su lamento la siguió observando, pero este a diferencia de otro no miraba ni por la más mínima curiosidad su cuerpo, solamente miraba su cara.

---¿Sucede algo pequeña? --- preguntó con cautela.

Celeste aun apenada, sonrojada y bañada en un liquito rojizo, no sabía cómo actuar en ese momento, aquella no era su primera regla, hacía ya varios años que había dejado de ser niña.



Princesa_Cristal

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Editado: 14.03.2019

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