El Juego

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Capitulo 2

Celeste dejo su mochila junto a la puerta y miró alrededor.

Oía al director y al sub director moviéndose cerca de ella, dejando el equipaje, encendió la lámpara a su costado iluminando toda la oficina. Aún no había notificado su llegada al internado. Pasando desapercibida por los directivos optó por tocar suavemente la puerta.

El director bajo unas gruesas gafas logro divisar a la pequeña niña, escaneo todo a su alrededor, no era difícil adivinar quién era ella, su apariencia lo decía todo. Por su parte Celeste se encontraba a la expectativa, todavía deseaba salir corriendo de aquel lugar, fue avanzando mientras luchaba en su interior, mecánicamente busco entre su mochila, sacando una arrugada carpeta morada, tendiéndosela con recelo al director.

Dando un paso atrás Celeste olvido como respirar, a medida que el director leía sus expedientes, su mente se encontraba en blanco, sus emociones ponían fácilmente ser descubiertas, de reojo el director observo a la pequeña, sintiendo pena por ella, sabía que esta pronto iba ser el blanco de muchas catástrofes, sabía que ella seria elegida para el juego, sabía que iba a ser dañada, que esa dulzura pronto seria masacrada, sabia tantas cosas...

Una triste sonrisa le regalo a Celeste luego de haber terminado de leer sus expedientes, esta no comprendía el porqué de aquella sonrisa, dedicándose a tan solo mirarlo, no noto cuando este le hablaba.

--- Señorita Celeste, Bienvenida a Media Noche --- volvía a repetir el director --- Espero que su estancia sea duradera.

En respuesta ella asintió. Él se levantó de su escritorio, avanzo hacia el estante, agarrando una pequeña caja, esta fue tendida a la joven.

--- Hay una política todos los estudiantes al azar escogen su dormitorio, aquí --- movió la cajita--- se encuentran las llaves, usted deberá agarrar una--- celeste ladeo su cabeza, le parecía divertida aquella política, al igual que excitante--- pero déjeme decirle--- prosiguió el director--- aun las mejores habitaciones no han sido ocupadas.

Sin pensarlo ella metió su mano en la pequeña cajita, no agarro la primera que toco, se tomó su tiempo en revolver, luego de unos segundos se decidió a sacar la mano.

--- Permítame--- le pidió la llave. La llave llamo la atención de la pequeña, esta se encontraba totalmente dorada, parecía hecha de oro, el numero 8 sobresalía. El director volvió hablar --- al parecer usted ha tenido suerte--- le entrego la llave--- esta habitación no ha sido habitada por más de una década, usted quizás sea la envidia de muchos---"Usted quizás sea la envidia de muchos", aquello le hacía eco en su mente, ella no deseaba llamar la atención, tan solo quería pasar desapercibida, ser tan solo un pequeño fantasma, alguien demasiado insignificante como para ser visto.

El director se reprendía mentalmente, debía haberle sacado la llave, así le hubiera ahorrado mucho sufrimiento, definidamente aquella niña era un imán para los problemas, no quería imaginarse lo que esto le ocasionará, soltó un suspiro, sabía que era cuestión de tiempo para que el caos se apoderada del instituto.

Marco llevo una copa de vino hacia sus labios, rozando suavemente su boca contra el filo de cristal, saboreando lentamente, mientras apreciaba la vista de la bella Verona. Se encontraba ansioso, en unas horas comenzaba el juego, no dejaba de pensar en las múltiples maneras de jugarlo, y como dejaría su marca personal, sonrió al imaginar a la joven oveja asustada del gran león disfrazado de cordero, pensó en su nombre, en como seria, en como la disfrutaría, que tan dulce sabría...

Estando ahí en aquel balcón, recordó a su madre, aquella joven duquesa que soñaba con encontrar el amor verdadero, aquella que cada noche le leía un fragmento de Romeo et Juliette, aquella que no pudo obtener nada mejor que un esposo que la maltrataba y un hijo que le deseaba la muerte, aquella que merecía más, pero obtuvo menos.

Pequeñas lagrimas bajan por sus mejillas, odiaba recordar aquello, odiaba llorar por eso, odiaba el amor, odiaba todo aquello que se relacionara con eso, y odiaba aún más a la pequeña Celeste, aquella pagaría con los platos rotos, con todo aquel dolor, odio y amargura que el joven guardaba en su interior....

Cuídate mucho pequeña Celeste.

La noche fue ajetreada y llena de sonidos, como siempre alrededor del internando cuando se acercaba el inicio de clases. Cuartos iluminados, estudiantes yendo, viniendo, voces en muchas lenguas y los inevitables sonidos sexuales provenientes de cuartos cercanos, sin embargo, no había algo que pudiera despertar a la pequeña Celeste, esta había vivido la mayor parte de su vida en lugares con sonidos aterradores, escandaloso, perturbadores y para nada tranquilizadores, pasando una muy acogedora noche.

Diez grandes golpes hicieron eco en la habitación, logrando despertar a la pequeña, esta aun adormilada avanzó perezosamente hasta la puerta, sin ver busco el pomo, tocando el aire por unos segundos, luego de encontrarlo lo giro lentamente, recibió a quien fuera que estuviese ahí con un gran y silencioso bostezo; este fue contestado con una audible carcajada masculina.



Princesa_Cristal

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Editado: 14.03.2019

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